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Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu. |
Según la prensa israelí, las
embajadas y consulados israelíes han recibido instrucciones de emplear la
captura en el Mediterráneo de un barco cargado de armas para aumentar la
presión internacional sobre Irán, país del que supuestamente habría partido
el arsenal.
La consigna ha sido trasladada por el Ministerio israelí de Asuntos Exteriores a
las representaciones diplomáticas del país en el exterior a través de un
documento interno, dice el diario Haaretz.
Por su parte, fuentes diplomáticas israelíes confirmaron a
EFE la existencia del
texto, aunque subrayaron que no supone "el lanzamiento de una campaña
diplomática", sino que se limita a "proveer información a las embajadas sobre
el fondo jurídico del asunto", en el marco del "funcionamiento normal" del
Ministerio.
Los servicios de inteligencia militar israelíes (actores centrales de la
operación) "estiman" que el cargamento, interceptado en la noche del pasado
martes, incluye más de 300 toneladas de armamento, como unos 3.000 cohetes,
pequeñas armas, granadas y proyectiles de mortero.
"Hemos descubierto decenas de
contenedores, cientos de toneladas de armas y municiones para Hezbolá
procedentes de Irán", declaró el número dos de la marina de guerra israelí, Rani
Ben-Yehuda.
En un comunicado, el Ejército israelí afirma que el cargamento, que
(supuestamente) partió de Irán hacia Siria, tenía como destinatario final
la organización político-militar libanesa Hezbolá.
Según Israel, antes de su captura por
fuerzas de elite israelíes que vigilan el contrabando en el Mediterráneo, el
armamento comenzó su travesía en el puerto iraní de Bandar Abbas y llegó al
puerto de Damietta, en Egipto, donde fue descargado y cargado de nuevo tres días
después en el "Francop", un barco operado por una compañía chipriota y con
bandera de Antigua.
El Ejército israelí subraya que el descubrimiento "constituye una seria
violación de las resoluciones 1701 y 1747 del Consejo de Seguridad de la
ONU, que prohíben estrictamente a Irán exportar o comerciar con cualquier tipo
de armas".
El 3 de enero de 2002, unidades de la
marina y la fuerza aérea israelíes interceptaron en el Mar Rojo al "Karine A",
un barco que supuestamente transportaba 50 toneladas de armamento, en especial
cohetes Katiusha, cohetes antitanque, obuses de mortero, minas y 1,5 toneladas
de explosivos.
Los responsables israelíes habían acusado a funcionarios
de la Autoridad
Palestina de haber comprado el "Karine A" y el cargamento de armas de
origen iraní que estaba a bordo.
El martes, el jefe de inteligencia militar israelí, el
general Amos Yadlin,
había anunciado que el Hamas, que controla la franja de Gaza, había probado
recientemente un cohete de fabricación iraní de un alcance de 60 km que puede
alcanzar a Tel-Aviv.
Irán, por su parte, desmintió
el jueves que el barco capturado por la Armada israelí cerca de Chipre
transportase cientos de toneladas de armamento a Siria y al movimiento chií
libanés Hezbolá.
En rueda de prensa conjunta, el ministro de Asuntos
Exteriores iraní, Manouchehr
Mottaki, y su par sirio, Walid Muallem, corrigieron al subcomandante de la
Armada israelí, el general de brigada Rani Ben-Yehuda, quien previamente se
felicitó por la captura del barco.
"Desgraciadamente, algunos piratas en la zona
obstruyen el comercio marítimo
entre Siria e Irán (...). Este barco no transportaba armamento a Siria ni
contenía material militar con el que fabricar armas. Este barco simplemente
trasladaba bienes de Siria a Irán", indicó el ministro iraní.
El grupo libanés Hezbolá también negó
categóricamente el jueves "cualquier relación con las armas que el
enemigo sionista confiscó en un barco" con bandera de Antigua hace dos días
a unas cien millas al oeste de la costa israelí.
En un comunicado, Hezbolá
denunció además "la piratería israelí en aguas internacionales".
¿Operación para tapar los "crímenes de
guerra"?
El anuncio de la nueva incautación de armas ocurre
horas antes del examen por la
Asamblea general de la ONU del informe Goldstone que acusa a Israel de
"crímenes de guerra" durante su ofensiva militar en la franja de Gaza en
diciembre de 2008 y enero de 2009.
Israel exhortó a la comunidad
internacional a rechazar el Informe Goldstone sobre el operativo militar
(que causó la muerte de más de 1400 palestinos y heridas a otro 5000) contra
Hamás en la franja de Gaza en diciembre y enero pasados, que será analizado el
jueves
en la Asamblea General de la ONU.
El viceministro de Relaciones Exteriores, Dani Ayalón,
expresó en una reunión
con embajadores extranjeros que ese informe "no sólo daña a Israel sino a todos
los Estados democráticos que buscan la paz y tienen que luchar contra el
terrorismo" y afirmó que "las manipulaciones de los palestinos deben cesar".
"Israel no se quedará callado mientras los
palestinos manipulan las
instituciones internacionales a fin de dañarlo y atacarlo", afirmó el número
dos de la diplomacia israelí, según un comunicado difundido por su Ministerio.
La supuesta interceptación de
las armas de Hezbolá desde Irán a Siria sirvió para que Israel
incorpore el incidente en su batalla contra el "informe de Goldstone",
que puede llegar al Consejo de Seguridad las Naciones Unidas.
Hablando en un foro cerrado en
la noche del miércoles, el primer ministro Netanyahu destacó que el debate
de las Naciones Unidas el mismo día en que el buque iraní que supuestamente
transportaba armas a Hezbolá fue capturado, sólo subrayó las contradicciones en
el frente a las demandas de la comunidad internacional hacia Israel.
"La incautación por parte de la Marina
del buque ilustra el gran absurdo: Por un
lado, Irán está enviando armas a los nidos de avispas de los terroristas para
matar a nuestros civiles. Por otra parte, el Informe Goldstone señala con el
dedo a Israel", remarcó el primer ministro.
"En los próximos días vamos
a presentar este absurdo a nuestros amigos en el mundo", prometió Netanyahu.
El primer ministro dijo con anterioridad que "los
que necesitan más pruebas de
que Irán continúa suministrando armas a organizaciones terroristas la recibieron
hoy de manera clara e inequívoca."
El vice-primer ministro, Silvan Shalom, se unió
en la crítica de la ONU. "El
barco con armas demuestra una vez más contra lo mucho que Occidente y el mundo
se equivocan en su intento de negociar y sostener conversaciones con Irán,
que está implicado hasta el cuello en el terrorismo y está haciendo todo lo
posible para socavar la estabilidad en el Oriente Medio", expresó Shalom.
Por su lado, la secretaria de Estado
norteamericana, Hillary Clinton, señaló que EEUU sigue "preocupado" por la
amenaza que representa Irán para la estabilidad regional y cree que ya es hora
de que Teherán decida qué futuro quiere. "Hemos sido muy claros con ellos en que
la paciencia tiene sus límites", afirmó Clinton en una declaración leída ante
los periodistas tras reunirse en El Cairo con el presidente egipcio, Hosni
Mubarak.
Clinton afirmó que el asunto iraní formó parte de
las conversaciones que mantuvo
con Mubarak, en las que también se abordaron otros temas vinculados con el
proceso de paz en Oriente Medio y la situación en Afganistán, Yemen y el Líbano.
"Discutimos la amenaza que representa Irán para la estabilidad regional,
incluyendo el tema nuclear. Como el presidente de EEUU, Barack Obama ha
dicho, es hora de que el Gobierno iraní decida qué tipo de futuro busca", agregó
Clinton.