Según la versión oficial, minutos después de las 8 de la mañana, hora local, un
hombre hizo estallar un cinturón de explosivos cuando oficiales de este cuerpo
de élite del ejército estaban en una reunión con los jefes tribales de la
conflictiva provincia de Sistan-Baluchistán, también limítrofe con Afganistán,
para "reforzar la unidad entre shiítas y sunnitas".
Los canales estatales informaron que hubo dos explosiones simultáneas: una
durante la reunión y otra destinada a otro convoy de miembros de la Guardia que
se dirigían al encuentro, pero esta versión no fue confirmada oficialmente.
Entre las víctimas de este ataque sin precedentes figuran siete jefes de
los Guardianes, entre ellos "el general Nour Ali Shushtari, adjunto al
comandante de la infantería de los Guardianes de la Revolución, y el general
Rajab Ali Mohammad Zadeh, comandante para Sistan-Baluchistán", precisó la
agencia de noticias Fars.
Según informó anoche la agencia Mehr, 49 personas murieron, y esa cifra "puede
aumentar aún". Además hay cerca de 30 heridos.
Un responsable del poder judicial afirmó que el atentado fue reivindicado por el
grupo rebelde de la minoría sunnita Yundalá (Ejército de Alá), al que se lo vincula
con la red terrorista Al Qaeda y con el movimiento radical afgano talibán, al
que Teherán acusa de ser entrenados y financiados por la CIA y los servicios
británicos.
"Ningún sospechoso fue arrestado (pero) el grupúsculo de Abdolmalek Righi (Yundalá)
asumió la responsabilidad de esta acción terrorista", dijo Mohamad Marzié,
procurador general de Zahedan, capital de Sistan-Baluchistán.
Teherán acusó a Estados Unidos, Reino Unido, y también a Pakistán de estar
detrás del atentado. El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, señaló a "agentes
de los extranjeros" y advirtió que "los criminales recibirán muy pronto una
respuesta".
Tras el
ataque, los Guardianes de la Revolución acusaron a "mercenarios de la
arrogancia internacional", expresión con la que el régimen iraní suele
referirse a Occidente, en particular a EEUU.
"Sin duda, este acto salvaje e inhumano está relacionado con la estrategia
satánica de los extranjeros y los enemigos que han sido heridos por la
Revolución Islámica", subrayaron en un comunicado.
En la misma dirección se pronunció el presidente del Parlamento iraní, Ali
Lariyani, quien sugirió que el ataque "es resultado de la forma de actuar de
Estados Unidos en la región".
El nuevo
marco de tensión se produce antes del encuentro que sostendrán este lunes
en Viena expertos iraníes, franceses, rusos y estadounidenses para tratar el
polémico programa nuclear de Irán.
Washington condenó enseguida el atentado y negó toda participación. "Condenamos
este acto terrorista y lamentamos la pérdida de vidas inocentes", declaró Ian
Kelly, portavoz del departamento de Estado, en un comunicado.
Al mismo tiempo, el régimen islámico convocó al encargado de negocios de
Pakistán en Teherán para protestar contra la utilización del territorio
paquistaní por "los terroristas", según la agencia Isna.
El comandante de las tropas de los Guardianes de la Revolución, general Mohammad
Pakpur, prometió igualmente una respuesta "severa y aplastante" a los rebeldes
sunitas de Yundalá, anunció la agencia Fars.
|

|
|
|
El Cuerpo
de Guardianes de la Revolución Islámica fue instituido por el ayatolá Jomeini en
1979, poco después de su ascenso al poder, para proteger el sistema y los
valores islámicos de las amenazas internas y externas. A lo largo de sus
tres décadas de existencia, los guardianes --pasdaran-- han desarrollado su estructura
y capacidad de influencia hasta convertirse, según muchos analistas, en la
fuerza política y militar dominante en Irán.
El ascenso de los pasdaran se ha potenciado en los últimos años gracias a una
alianza no explícita con los sectores más conservadores del régimen, consolidada
durante el periodo de avance de los reformistas a finales de los años noventa.
La llegada al poder en 2005 de Mahmud Ahmadineyad, ex miembro de la Guardia
Revolucionaria, representó la definitiva afirmación de la relevancia de los
pasdaran en el centro del poder iraní. En el actual Gobierno de la República
Islámica, todos los ministros son miembros en activo o en la reserva de este
cuerpo de élite.
"Fuentes
informadas afirman que el Gobierno británico está directamente implicado en el
ataque terrorista (...) mediante la organización, apoyo logístico y contratación
de terroristas profesionales", explicó la televisión iraní refiriéndose al
atentado.
En su noticia, la televisión pública indicó que los analistas consideran que el
objetivo del ataque es "redirigir" parte de los problemas de las fuerzas
occidentales desplegadas en Afganistán a través de la frontera con Irán.
En respuesta, un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores británico declinó
desde Londres realizar cualquier tipo de comentario directo sobre las
acusaciones. "El Gobierno británico condena el ataque terrorista de la provincia
de Sistán y Baluchistán, en Irán, y la triste pérdida de vidas que causó",
afirmó el portavoz.
"El terrorismo es aborrecible en cualquier lugar en el que se produzca.
Trasladamos nuestra simpatía a los fallecidos en el ataque y a sus familiares",
dijo.