Al acusar a Irán de construir
una central nuclear subterránea para enriquecer uranio en secreto, Estados
Unidos, Gran Bretaña y Francia elevaron la tensión pocos días antes de una
reunión programada entre representantes de esos países, Alemania, China y Rusia.
La acusación fue formulada por
el presidente estadounidense Barack Obama el viernes, en una conferencia de
prensa no programada en oportunidad de la cumbre del Grupo de los 20 (G-20) en
Pittsburg, Estados Unidos.
Se prevé que estas acusaciones
fortalezcan las presiones de Israel y de los "halcones"
estadounidenses hacia la adopción de nuevas sanciones contra Irán, a
pesar de que el gobierno de Obama participará en el diálogo formal fijado para
el 1 de octubre.
El
primer ministro, Benjamín Netanyahu, expresó a la presidenta del Congreso de los
Estados Unidos, Nancy Pelosi, y a otros senadores y miembros del parlamento que
ahora es el momento de actuar para detener el programa nuclear iraní.
Los comentarios del primer ministro -en conversaciones telefónicas citadas por
la prensa israelí- se produjeron después de que las supuestas "pruebas" de
una instalación nuclear clandestina iraní fuesen presentadas por el presidente
de EEUU, Barack Obama, y por los líderes de Gran Bretaña y Francia en la cumbre
económica del G-20, en Pittsburgh.
"Si ahora no, entonces cuándo", destacó Netanyahu en las conversaciones
con funcionarios estadounidenses. "Hay que tomar medidas en todos los ámbitos
para aumentar la presión sobre Irán, e imponer duras sanciones a su gobierno",
agregó.
"Todos los acontecimientos de la
semana pasada no fueron una sorpresa para nosotros", reiteró un funcionario de
alto rango.
Funcionarios estadounidenses informaron la semana pasada al asesor de seguridad
nacional, Uzi Arad, y a Netanyahu sobre la carta que Irán había enviado a la
Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), en la que informó a la
Agencia de la nueva planta de enriquecimiento.
La inteligencia israelí dijo haberse enterado de la instalación de Qum para el
enriquecimiento de uranio hace varios años. Agencias internacionales informaron
que Israel participó en la toma de información sobre la instalación,
junto con Alemania, el Reino Unido y Francia.
Por su parte, el presidente del
Comité de Relaciones Exteriores del Senado, John Kerry, del gobernante Partido
Demócrata, dejó de lado su habitual moderación para proponer "sanciones
internacionales más robustas" que "complementen el diálogo" en ciernes.
Teherán negó haber engañado a la comunidad internacional respecto de su nuevo
reactor, construido cerca de la ciudad de Qum, similar al de Natanz, el cual ha
sido objeto de inspecciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica
(AIEA) desde que se conoció su existencia en 2002.
El régimen iraní aseguró haber enviado el día 21 una carta a la AIEA para
informarle de lo que denominó una "planta piloto de enriquecimiento".
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Presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad |
Según fuentes del gobierno de
Estados Unidos, Irán remitió la carta porque "se dio cuenta de que el secreto
de la planta estaba en peligro".
Obama indicó que agencias
occidentales de inteligencia han estado al tanto de la construcción de la planta
durante "varios años", y que "su tamaño y configuración" son "inconsistentes
con un programa pacífico" de desarrollo nuclear.
"La decisión iraní de construir otra instalación nuclear sin notificar a la AIEA
representa un desafío directo al centro del régimen de no proliferación de
armas atómicas", una evaluación, sostuvo, con la cual está de acuerdo la
canciller (jefa de gobierno) alemana Angela Merkel.
Netanyahu, por su parte, convocará a
los siete miembros del gabinete de seguridad que se reúne regularmente para
discutir el tema de Irán, la política exterior, otros asuntos de defensa y
actualizar sobre las negociaciones que llevó a cabo durante la Asamblea General
las Naciones Unidas, la semana pasada.
El ministro de Relaciones Exteriores,
Avigdor Lieberman, en tanto, dijo que la instalación iraní recientemente
expuesta demuestra sin lugar a dudas que la república islámica está
desarrollando armas nucleares.
"Esto elimina la controversia de si Irán está desarrollando energía nuclear
militar o no y por lo tanto las potencias mundiales necesitan tomar
conclusiones. Sin duda se trata de un reactor para fines militares y no
pacíficos", agregó Lieberman.
Lieberman dijo que se reunió con ministros de Relaciones Exteriores árabes, en
las Naciones Unidas la semana pasada, y estos le expresaron su alarma por el
programa nuclear de Irán.
El secretario de Defensa
estadounidense, Robert Gates, afirmó el domingo que las autoridades iraníes
tienen por objetivo conseguir armas nucleares y denuncia que la nueva
instalación nuclear iraní de Qum es un indicio de los "engaños y mentiras"
iraníes con respecto a sus supuestas intenciones pacíficas en el desarrollo de
tecnología nuclear.
"Mi opinión personal es que los iraníes tienen intención de tener armas
nucleares", afirmó Gates en una entrevista a la televisión estadounidense ABC
que se emitirá hoy domingo. Sin embargo, indicó que no está de si los iraníes
han tomado ya "una decisión formal" sobre la construcción de este
armamento.
La planta de enriquecimiento de uranio de Qum "se incluye en el patrón de
decepción y mentiras de los iraníes sobre su programa nuclear desde el mismísimo
comienzo".
"Si fuera un programa nuclear pacífico, ¿por qué no anunciar la existencia de
este sitio cuando comenzaron a construirlo? ¿Por qué no permitieron la entrada
de inspectores de la AIEA desde el principio?", planteó en referencia a la
Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), la agencia sobre energía
nuclear de la ONU.
El diario The Wall Street Journal,
por su parte, afirma que EEUU, Israel y
Alemania llevan desde 2002 buscando una segunda instalación nuclear iraní aparte
de la central de Natanz debido a las compras iraníes en el mercado negro,
superiores a las necesidades para Natanz.
En tanto, continúan las especulaciones sobre un posible ataque aéreo israelí
contra las instalaciones nucleares iraníes. El británico The Sunday Express
sostiene que Tel Aviv cuenta ya con la autorización de Arabia Saudí para
esta ofensiva gracias a la mediación del MI-6 británico entre el director del
Mossad israelí, Meir Dagan, y las autoridades saudíes.
A este clima también se sumó, la
semana pasada, Zbigniew
Brzezinski, uno de los doctrinarios más emblemáticos del Partido
Demócrata, pero solicitando en cambio que EEUU impida que Israel concrete un bombardeo contra las
usinas nucleares de Teherán.
A mediados de agosto, diarios británicos informaron que Irán ya domina la tecnología necesaria para ensamblar un arma
nuclear y podría hacerlo factible dentro de 12 meses.
Según los informes revelados por la
prensa británica y estadounidense, Irán está esperando el visto bueno de
su líder supremo, ayatolá Ali Khamenei, para comenzar la fabricación de ojivas
nucleares.
En mayo pasado, y en un hecho inusual,
la Casa Blanca de Obama advirtió a Tel Aviv que no lo "sorprenda" con un
ataque militar unilateral e inconsulto, a las usinas nucleares iraníes.
Desde principios de año, altos funcionarios y jefes militares norteamericanos e israelíes
vienen alimentando una nueva escalada belicista con sus declaraciones sobre un
posible ataque de Israel como respuesta a los avances claves anunciados por el gobierno de Irán en su
programa nuclear.
Las nuevas advertencias de Israel,
que se suman a una lista de acusaciones y amenazas
interminables, recrean y exacerban un "clima de guerra" latente en toda la región,
cuyo desenlace parece estar marcado por el desarrollo del programa
nuclear iraní.