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Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu. |
Las
fuerzas armadas israelíes se preparan para lo que la prensa israelí señala como
el "más extenso
ejercicio de guerra" que se iniciará el próximo domingo con la simulación
de una "batalla en Gaza" y movimientos de "guerra" en la frontera con Líbano, en el
norte de Israel.
Además, las fuerzas combinadas que
participarán en el teatro de operaciones se enfrentarán a un escenario que
incluirá un levantamiento popular (Intifada) por parte de los
árabes israelíes en territorio judío.
De acuerdo con el ejercicio
programado, los juegos de guerra incluirán como objetivos a Hamás, Hezbolá
y Siria, en cuyo trámite los palestinos llevarán a cabo ataques terroristas, y
los árabes de Israel producirán disturbios en masa.
El ejercicio militar comenzará el 31 de mayo y
tendrá una duración de cinco días,
será operado por el ministerio de Defensa con la asistencia de la
Autoridad Nacional de Emergencia, y su objetivo es la simulación de una
guerra regional con un frente de
retaguardia nacional con participación de los ciudadanos.
La movilización simulará una escalada
de tres meses montada en diversos escenarios, y alcanzará su "pico" con un
ataque contra Israel.
El Gabinete de Política y Seguridad y
el sistema nacional de información participarán en el simulacro, y el martes de la próxima semana,
la sirena de ataque aéreo sonará en todo el
país, se bloquearán las carreteras y los ciudadanos y los estudiantes deberán
ingresar en los refugios.
El primer ministro, Benjamín Netanyahu,
lanzó lo que llamó un "mensaje
tranquilizador" a los países vecinos durante la reunión de gabinete, diciendo que
"este es un simulacro de rutina, que se planificó hace varios meses y se celebra
cada año con el fin de coordinar entre los sistemas civiles y militares".
En los últimos días se incrementaron
las amenazas cruzadas y los juegos de acción psicológica disuasiva que
implican en frentes simultáneos a Israel, Irán, Siria, Hezbolá y Hamás que
realizan distintas movidas para posicionarse en un tablero marcado por una
confrontación militar latente que a veces parece a punto de estallar.
Por ahora, esas amenazas no han
salido del marco de los ejercicios militares o del juego de la presión
diplomática, pero nadie podría asegurar que en cualquier momento no pudieran
mutar en acciones reales.
Dos fechas claves -según los
analistas estadounidenses e israelíes- marcan posibles desenlaces simultáneos
de acciones armadas de Israel en Medio Oriente.
En el primer escenario, el 7 de junio Hezbolá y sus aliados podrían ganar las elecciones y controlar el
Gobierno de
Líbano detonando un nuevo "efecto Gaza", donde el país podría ser
sometido a un bloqueo económico por parte del eje EEUU-UE y a una posterior
operación militar en gran escala de Israel para destruir a la organización
guerrillera.
En el segundo escenario, el 12 de
junio el presidente de Irán, Ahmadineyad, se juega su reelección, y en caso de
ganar (como prevén las encuestas) se va profundizar el programa nuclear iraní,
que Israel considera como el "mayor peligro" para su seguridad nacional.
La semana pasada, y en un hecho inusual,
la Casa Blanca de Obama advirtió a Tel Aviv que no lo "sorprenda" con un
ataque militar unilateral e inconsulto, a las usinas nucleares iraníes.
Desde el gobierno ultrasionista
israelí -según la prensa judía-
se asegura que no se pedirá
permiso para lanzar un bombardeo si se detecta que el régimen de Teherán
planea lanzar misiles contra el territorio israelí.
El director de la CIA, Leon Panetta -según informó
el diario Haaretz- estuvo en una misión secreta hace tres semanas en Israel para
asegurarse de que el nuevo gobierno de Benjamin Netanyahu no intentará lanzar un
ataque sorpresivo contra Irán.
Panetta se fue con la promesa de
que la Casa Blanca será "advertida" pero que no se pedirá permiso para
bombardear Irán, si se confirma la posibilidad cierta de un ataque con misiles
desde Teherán.
El primer ministro, Benjamín
Netanyahu, dijo durante sus conversaciones en Washington la semana pasada, que
Hezbolá podría adquirir una fuerza
considerable en las próximas elecciones libanesas y, posiblemente, crear un
bloque chiíta que controle el país.
Según fuentes gubernamentales, Netanyahu describe el control de
Hezbolá en
Líbano como "peligroso" y "preocupante", y un triunfo
electoral de esta organización el 7 de junio pondría nuevamente a Líbano
en la mira de los bombarderos israelíes.
El vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, viajó a Líbano el viernes
22 para reforzar el apoyo de Washington al actual gobierno antes de las elecciones.
Biden es el más alto funcionario de EEUU
que visita Líbano en más de 25 años, y el segundo de la administración de Obama
en alrededor de un mes, siguiendo los pasos de la secretaria de Estado, Hillary
Clinton, y pone de relieve las preocupaciones de Washington sobre
una posible victoria electoral de Hezbolá
El presidente iraní, Mahmud
Ahmadineyad, excluyó el lunes discutir el programa nuclear de Teherán con las
grandes potencias, a pocos días para las elecciones presidenciales, al tiempo
que Israel acusaba a Venezuela y a Bolivia de suministrar uranio a Irán.
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Presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad |
Para Ahmadineyad, que está en campaña
para lograr su reelección en las presidenciales del 12 de junio, "el tema
nuclear ha terminado".
De esta forma, desestimó la oferta
formulada por el Grupo 5+1(Estados Unidos, China, Francia, Gran Bretaña, Rusia y Alemania) de organizar una reunión entre el jefe de la
diplomacia de la Unión Europea (UE), Javier Solana, representantes de los seis
países negociadores, y el negociador iraní, Said Jalili.
Atizando la tensión en Libano,
la revista "Der Spiegel" señaló que el asesinato de Hariri fue cometido
por un comando especial de Hezbolá y no por los servicios secretos sirios como
ha señalado en varias ocasiones la mayoría parlamentaria libanesa.
Según el gobierno sirio, ese tipo de informaciones son utilizadas "política y
psicológicamente para influir en la atmósfera electoral en Líbano y para
desviar la atención del descubrimiento de las redes (de espionaje) pro
israelíes".
Las acusaciones y amenazas son
interminables y exhacerban un "clima de guerra" latente en toda la región,
cuyo desenlace parece estar marcado por los procesos electorales en Irán y
Libano.
El ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, que viajará a Washington la semana próxima para discutir sobre el
tema nuclear iraní, recordó que "Israel considera que no se puede descartar
ninguna opción".
Barak afirmó el lunes que
la iniciativa diplomática de EEUU de negociar con Irán para que la República
Islámica suspenda su programa nuclear tiene pocas opciones de éxito.
"Creo que la opción de que el diálogo logre cesar los esfuerzos nucleares de
Irán es muy reducida", declaró Barak a la radio pública israelí.
El ministro de Defensa de Israel cree que Irán supone una de las "más serias
y potenciales amenazas" contra su país y reiteró que no descarta ninguna
opción respecto al programa nuclear de Teherán.
Desde principios de año, altos funcionarios y jefes militares norteamericanos e israelíes vienen
alimentando una nueva escalada belicista con sus declaraciones sobre un
posible ataque de Israel como respuesta a los avances claves anunciados por el gobierno de Irán en su programa nuclear.
En abril
pasado, el presidente iraní, Mahmud
Ahmadineyad, anunció que la República Islámica domina ya el ciclo
completo de fabricación de combustible nuclear, justo al día siguiente en
que las potencias del Consejo de Seguridad de la ONU, con EEUU a la cabeza,
invitaran a Teherán a una nueva ronda negociadora sobre su plan nuclear.
Irán cuenta con unas 7.000
centrifugadoras en su planta de enriquecimiento de uranio en Natanz, declaró por
su parte el jefe del organismo iraní de energía atómica, Gholam Reza Aghazadeh,
y agregó que "esta cifra alcanzará 50.000" en los próximos cinco años. Así,
dijo, "Irán ha alcanzado "una nueva fase de adquisición de tecnología de
enriquecimiento nuclear".
Un informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), a fines de noviembre
del año pasado,
que alertaba que Irán ya estaba "en capacidad de fabricar una bomba nuclear"
sirvió de
argumento para montar una operación internacional
en gran escala encabezada por Israel y EEUU, contra el programa atómico de
Teherán.
El anuncio iraní de abril reavivó la
"preocupación" en Washington y Tel Aviv, donde se incrementaron los rumores de
preparativos de una escalada militar para obligar a Irán a dar marcha
atrás en el "objetivo militar" de su programa nuclear.
Los reiterados anuncios sobre los avances nucleares iraníes fueron tomados por la Casa Blanca como un "nuevo desafío" de Teherán
a EEUU, quien instó la semana pasada a Irán a renunciar a su proyecto
atómico si quiere "recuperar su lugar en la comunidad internacional".
Según
The Washington Post, luego
del anuncio iraní funcionarios israelíes llamaron a EEUU a limitar el tiempo de
los esfuerzos diplomáticos antes de apelar a medidas punitiva. En este pedido a
la Casa Blanca coincidieron congresistas clave, tanto del opositor Partido
Republicano como del gobernante Partido Demócrata, considerados cercanos al
llamado "lobby israelí".
No faltaron -según el Post- representantes de la Casa Blanca
blandiendo la amenaza de un ataque israelí como medio de ejercer presión a
Teherán para que abandone la militarización de su proyecto nuclear.
Las más recientes
declaraciones del jefe del Comando Central de Estados Unidos, David Petraeus,
sobre un posible ataque de Israel a Irán generó un debate en el gobierno
de Barack Obama sobre si la amenaza israelí puede ser utilizada para estimular
futuras negociaciones con Teherán.
Las declaraciones del alto jefe
militar del Pentágono desataron un debate en el gobierno de Barack Obama
sobre si la amenaza israelí puede ser utilizada para estimular futuras
negociaciones con Teherán.
El general Petraeus,
en abril pasado,
había manejado la idea
de un ataque "preventivo" israelí, en su testimonio ante el Comité de
Servicios Armados del Congreso legislativo. "El gobierno israelí
podría, en última instancia, verse tan amenazado por la posibilidad de un arma
nuclear iraní que podría tomar acciones militares preventivas para
desbaratarla o demorarla", afirmó.
De acuerdo con The Washington Post,
con la ultraderecha belicista controlando (con Netanyahu) las decisiones del gobierno de Israel,
se incrementan las posibilidades de un ataque sorpresa a las usinas de Irán a modo de "hecho
consumado" para obligar a EEUU a intervenir en las operaciones.
Según el Post, el estado mayor
militar israelí se juega a que un posible (y lógico)
contraataque iraní, a su vez, podría consolidar el frente de los "aliados
árabes" y las potencias de la OTAN dentro de una operación militar abierta
contra Irán y sus instalaciones nucleares.