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Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu. |
Entre tanto juego de guerra, entre tanta acción psicológica disuasiva, a
los expertos ya les resulta difícil determinar qué hay de verdad y qué
hay de mentira en las continuas amenazas y advertencias cruzadas
que se prodigan Teherán, Washington y Tel Aviv en un escenario marcado
por una confrontación militar latente que a veces parece a punto de
estallar.
Por
ahora, esas amenazas no han salido del marco de los ejercicios militares o del
juego de la presión diplomática, pero nadie podría asegurar que en cualquier
momento no pudieran mutar en acciones reales.
Esta semana, y en un hecho inusual,
la Casa Blanca de Obama advirtió a Tel Aviv que no lo "sorprenda" con un
ataque militar unilateral e inconsulto, a las usinas nucleares iraníes.
Desde el gobierno ultrasionista
israelí -según la prensa judía-
se asegura que no se pedirá
permiso para lanzar un bombardeo si se detecta que el régimen de Teherán
planea lanzar misiles contra el territorio israelí.
El director de la CIA, Leon Panetta -según informó
el diario Haaretz- estuvo en una misión secreta hace dos semanas en Israel para
asegurarse de que el nuevo gobierno de Benjamin Netanyahu no intentará lanzar un
ataque sorpresivo contra Irán.
Panetta se fue con la promesa de
que la Casa Blanca será "advertida" pero que no se pedirá permiso para
bombardear Irán, si se confirma la posibilidad cierta de un ataque con misiles
desde Teherán.
Israel ya realizó un bombardeo preventivo en 1981 cuando destruyó el reactor
Osirak que construía Saddam Hussein en Irak. Y en los últimos meses se informó
de vuelos de entrenamiento de la aviación israelí para el caso de desatar una operación
aérea en gran escala contra Teherán.
Según Haaretz, los israelíes que participaron en las conversaciones con los norteamericanos dos
semanas atrás fueron el premier Netanyahu, el ministro de Defensa, Ehud Barak, el
jefe del Mossad, Meir Dagan, y otros altos funcionarios de inteligencia militar.
Que el sionismo israelí actúa
cuando llega el momento quedó demostrado con el genocidio de 34 días
consecutivos en Líbano, en 2006, y la masacre de 22 días consecutivos en Gaza
durante la operación Plomo Sólido de enero de
2009.
En ambas operaciones de exterminio
militar, la aviación, los tanques y las baterías judías asesinaron (entre
palestinos y libaneses) a más de tres mil civiles, hirieron a otros 10.000, y
destruyeron la infraestructura de Libano y Gaza.
Pero Irán, con armamento y misiles de
última generación y el Ejército más poderosos del Medio Oriente, no reviste la
pasividad de Líbano y Gaza y su capacidad de contraataque desvela a los
estrategas militares de Washington y Tel Aviv.
Irán y su gobierno, se encargan
permanentemente, de que la sombra de sus misiles esté posada amenazante sobre la
sociedad israelí.
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Presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad |
Este miércoles, el presidente
de Irán, Mahmud Ahmadinejad, dijo que su país realizó exitosamente una
avanzada prueba de lanzamiento de un misil tierra-tierra con un alcance
estimado de 2.000 kilómetros.
El mandatario dijo que el misil
Sajjil-2 usó "tecnología de avanzada" y "cayó exactamente" en el blanco,
el cual no fue revelado.
Acentuando el carácter "provocativo" del lanzamiento, el corresponsal de la
BBC
en Teherán, Jon Leyne, señaló que el Sajjil-2 es uno de los cohetes de largo
alcance de Irán, capaz de alcanzar a todo Israel y las bases de EE.UU. en el
Golfo.
En el
otro extremo, y echando combustible al conflicto, la secretaria de Estados de
EEUU, Hillary Clinton, dijo que su país está preparado para aplicar sanciones
"muy duras" a Irán si las autoridades iraníes no se comprometen en el
diálogo internacional sobre su programa nuclear.
Hablando ante el Comité de Relaciones Exteriores del Congreso, Clinton dijo que
aunque el gobierno de Barack Obama ha iniciado una nueva diplomacia "basada en
la asociación, el pragmatismo y los principios", si Teherán no da señales
positivas, Washington sentará las bases para aplicar "sanciones muy duras y
contundentes".
Desde
Washington, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu,
insistió el martes "que es esencial que se enfrente a la amenaza de Irán y su
programa nuclear", durante reuniones con legisladores estadounidenses.
En su
última jornada de una visita de tres días, durante los cuales sostuvo
conversaciones con el presidente Barack Obama, Benjamin Netanyahu se reunió con
los miembros de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado y con los
líderes de la Cámara de Representantes y del Senado, además de con un grupo de
legisladores judíos.
Después
de conversar con la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata
Nancy Pelosi, Netanyahu mencionó las diferencias entre su posición y la de
Obama, alegando que EEUU e Israel colaboran para restablecer el plan para un
proceso de paz en Medio Oriente y "traer otros elementos del mundo árabe dentro
del proceso".
Netanyahu
destacó que le dijo al demócrata John Kerry, presidente del comité de relaciones
exteriores y a otros senadores que la amenaza de Irán sigue siendo una parte
importante en cualquier ecuación para las negociaciones de paz.
Desde principios de año, altos funcionarios y jefes militares norteamericanos e israelíes vienen
alimentando una nueva escalada belicista con sus declaraciones sobre un
posible ataque de Israel como respuesta a los avances claves anunciados por el gobierno de Irán en su programa nuclear.
En abril
pasado, e
l presidente iraní, Mahmud
Ahmadineyad, anunció que la República Islámica domina ya el ciclo
completo de fabricación de combustible nuclear, justo al día siguiente en
que las potencias del Consejo de Seguridad de la ONU, con EEUU a la cabeza,
invitaran a Teherán a una nueva ronda negociadora sobre su plan nuclear.
Irán cuenta con unas 7.000
centrifugadoras en su planta de enriquecimiento de uranio en Natanz, declaró por
su parte el jefe del organismo iraní de energía atómica, Gholam Reza Aghazadeh,
y agregó que "esta cifra alcanzará 50.000" en los próximos cinco años. Así,
dijo, "Irán ha alcanzado "una nueva fase de adquisición de tecnología de
enriquecimiento nuclear".
Un informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), a fines de noviembre
del año pasado,
que alertaba que Irán ya estaba "en capacidad de fabricar una bomba nuclear"
sirvió de
argumento para montar una operación internacional
en gran escala encabezada por Israel y EEUU, contra el programa atómico de
Teherán.
El anuncio iraní de abril reavivó la
"preocupación" en Washington y Tel Aviv, donde se incrementaron los rumores de
preparativos de una escalada militar para obligar a Irán a dar marcha
atrás en el "objetivo militar" de su programa nuclear.
Los nuevos anuncios sobre los avances nucleares iraníes fueron tomados por la Casa Blanca como un "nuevo desafío" de Teherán
a EEUU, quien instó la semana pasada a Irán a renunciar a su proyecto
atómico si quiere "recuperar su lugar en la comunidad internacional".
Según
The Washington Post, luego
del anuncio iraní funcionarios israelíes llamaron a EEUU a limitar el tiempo de
los esfuerzos diplomáticos antes de apelar a medidas punitiva. En este pedido a
la Casa Blanca coincidieron congresistas clave, tanto del opositor Partido
Republicano como del gobernante Partido Demócrata, considerados cercanos al
llamado "lobby israelí".
No faltaron -según el Post- representantes de la Casa Blanca
blandiendo la amenaza de un ataque israelí como medio de ejercer presión a
Teherán para que abandone la militarización de su proyecto nuclear.
Las más recientes
declaraciones del jefe del Comando Central de Estados Unidos, David Petraeus,
sobre un posible ataque de Israel a Irán generó un debate en el gobierno
de Barack Obama sobre si la amenaza israelí puede ser utilizada para estimular
futuras negociaciones con Teherán.
Las declaraciones del alto jefe
militar del Pentágono desataron un debate en el gobierno de Barack Obama
sobre si la amenaza israelí puede ser utilizada para estimular futuras
negociaciones con Teherán.
El general Petraeus,
en abril pasado,
había manejado la idea
de un ataque "preventivo" israelí, en su testimonio ante el Comité de
Servicios Armados del Congreso legislativo. "El gobierno israelí
podría, en última instancia, verse tan amenazado por la posibilidad de un arma
nuclear iraní que podría tomar acciones militares preventivas para
desbaratarla o demorarla", afirmó.
De acuerdo con The Washington Post,
con la ultraderecha belicista controlando (con Netanyahu) las decisiones del gobierno de Israel,
se incrementan las posibilidades de un ataque sorpresa a las usinas de Irán a modo de "hecho
consumado" para obligar a EEUU a intervenir en las operaciones.
Según el Post, el estado mayor
militar israelí se juega a que un posible (y lógico)
contraataque iraní, a su vez, podría consolidar el frente de los "aliados
árabes" y las potencias de la OTAN dentro de una operación militar abierta
contra Irán y sus instalaciones nucleares.