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Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu. |
De acuerdo con el medio
británico, el Ejército israelí cuenta ya con un plan de ataque para
bombardear las principales instalaciones nucleares de Irán, listo para
ponerlo en marcha sólo "horas después" de que el nuevo gobierno
del primer ministro Benjamín Netanyahu lo aprobara, y EEUU le confiriera
luz verde.
Horas después de que Netanyahu a su vez, diera "luz verde" a la operación, el Ejército israelí procedería a
atacar más de una docena de objetivos, entre ellos la central de Natanz,
donde se cree que miles de centrifugadoras producen uranio enriquecido. También
-según
The
Times- se bombardearían las instalaciones de Eshafan, y el reactor de
agua pesada de Arak.
Poco más de 1.000 kilómetros separan a Israel de los objetivos más próximos. En
una simulación realizada el año pasado por la Fuerza Aérea israelí, aviones F-15 y F-16 cubrían esa distancia ayudados por aviones de repostaje. El
Times compara este ataque con el desencadenado por Israel contra
la central nuclear iraquí de Osirak en 1981 y que devastó las instalaciones en
menos de un minuto y medio.
El Ejército israelí -prosigue el
diario- ya tiene preparados tres aviones AWAC y se han efectuado varios ensayos de operaciones de bombardeo, junto con simulacros para preparar al
público ante cualquier tipo de represalia.
De acuerdo con una fuente del Ministerio de Defensa citada por el diario:
"Israel quiere saber si sus fuerzas son capaces de atacar Irán en cuestión de
días, de horas. Se están preparando a todos los niveles para esta eventualidad.
"El mensaje que se quiere enviar a Irán es la amenaza de Israel es mucho más
que un montón de palabras", añadió la fuente.
Fuentes de la Inteligencia israelí citados por
The
Times señalan que,"han tenido lugar una serie de
movimientos sobre el terreno que demuestran la voluntad de Israel de actuar en
esta cuestión". "No amenazaríamos a Irán sin contar con la fuerza necesaria para
respaldar la amenaza", añade.
El diario puntualiza que fuentes del gobierno de Israel afirman que el
ataque jamás tendrá lugar sin la aprobación de EEUU, que formalmente ha emprendido una nueva estrategia de aproximación en las relaciones con Irán al
mando de la nueva Administración Obama.
The
Times cita al director adjunto
del Instituto de Estudios de Seguridad, Efraim Kam, para quien es poco probable
que Washington apruebe tal ataque "porque hay bastante inseguridad sobre la
efectividad de la operación". En el mejor de los casos, el polémico programa
nuclear iraní "sólo se vería retrasado de dos a cuatro años", añadió.
Por otra parte, según el influyente diario
estadounidense The New York Times, el entonces presidente, George W. Bush,
se negó a fines del año pasado a proporcionar un modelo especial de bombas
aire-tierra solicitadas por Israel para destruir el principal complejo
nuclear iraní, argumentando que había autorizado ya una serie de operaciones
encubiertas para sabotear el polémico programa nuclear que Teherán está
desarrollando.
Esta operación consistiría en
penetrar dentro de la ruta de suministro de material nuclear a Irán desde el
extranjero, junto con el uso de tácticas avanzadas de sabotaje contra el sistema
eléctrico e informático empleado por los investigadores nucleares iraníes.
El objetivo del ataque rechazado por EEUU a fines de 2008 habría sido la central
de Natanz, el principal complejo energético nuclear y único centro de
enriquecimiento de uranio de la república islámica, que está enzarzada en un
conflicto internacional contra un grupo de potencias encabezadas por Estados
Unidos, que acusan a Teherán de estar aprovechando su programa nuclear --según
las autoridades iraníes, una iniciativa de carácter puramente civil y pacífico--
para desarrollar un arma de destrucción masiva.
Los funcionarios de la Casa Blanca consultados por The New York Times dijeron
desconocer si Israel ya había aprobado el ataque antes de la negativa de Bush, aunque el rotativo especula también con la posibilidad de que el primer
ministro israelí, Ehud Olmert, hubiera realizado la petición con ánimo de que
Bush se despidiera de la Presidencia con un acto contundente contra el régimen
presidido por Mahmud Ahmadineyad.
La nueva versión del británico
The
Times, se produce cuando
altos funcionarios y jefes militares norteamericanos e israelíes vienen
alimentando una nueva escalada belicista con sus declaraciones sobre un
posible ataque de Israel como respuesta a los avances claves que acaba de
anunciar el gobierno de Irán en su programa nuclear.
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Presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad |
La semana pasada, e
l presidente iraní, Mahmud
Ahmadineyad, anunció que la República Islámica domina ya el ciclo
completo de fabricación de combustible nuclear, justo al día siguiente de
que las potencias del Consejo de Seguridad de la ONU, con EEUU a la cabeza,
invitaran a Teherán a una nueva ronda negociadora sobre su plan nuclear.
Irán cuenta con unas 7.000
centrifugadoras en su planta de enriquecimiento de uranio en Natanz, declaró por
su parte el jefe del organismo iraní de energía atómica, Gholam Reza Aghazadeh,
y agregó que "esta cifra alcanzará 50.000" en los próximos cinco años. Así,
dijo, "Irán ha alcanzado "una nueva fase de adquisición de tecnología de
enriquecimiento nuclear".
El anuncio iraní reavivó la
"preocupación" en Washington y Tel Aviv, donde se incrementaron los rumores de
preparativos de una escalada militar para obligar a Irán a dar marcha
atrás en el "objetivo militar" de su programa nuclear.
Los nuevos anuncios sobre los avances nucleares iraníes fueron tomados por la Casa Blanca como un "nuevo desafío" de Irán
a EEUU, que instó la semana pasada a Irán a renunciar a su proyecto
atómico si quiere "recuperar su lugar en la comunidad internacional".
Según
The Washington Post, luego
del anuncio iraní funcionarios israelíes llamaron a EEUU a limitar el tiempo de
los esfuerzos diplomáticos antes de apelar a medidas punitiva. En este pedido a
la Casa Blanca coincidieron congresistas clave, tanto del opositor Partido
Republicano como del gobernante Partido Demócrata, considerados cercanos al
llamado "lobby israelí".
No faltaron -según el Post- representantes de la Casa Blanca
blandiendo la amenaza de un ataque israelí como medio de ejercer presión a
Teherán para que abandone la militarización de su proyecto nuclear.
Las más recientes
declaraciones del jefe del Comando Central de Estados Unidos, David Petraeus,
sobre un posible ataque de Israel a Irán generó un debate en el gobierno
de Barack Obama sobre si la amenaza israelí puede ser utilizada para estimular
futuras negociaciones con Teherán.
Las declaraciones del alto jefe
militar del Pentágono desataron un debate en el gobierno de Barack Obama
sobre si la amenaza israelí puede ser utilizada para estimular futuras
negociaciones con Teherán.
El general Petraeus
había manejado la idea
de un ataque "preventivo" israelí, en su testimonio ante el Comité de
Servicios Armados del Congreso legislativo esta semana. "El gobierno israelí
podría, en última instancia, verse tan amenazado por la posibilidad de un arma
nuclear iraní que podría tomar acciones militares preventivas para
desbaratarla o demorarla", afirmó.
El propio jefe del Pentágono, Robert
Gates pareció coincidir con Petraeus en declaraciones al periódico británico
Financial Times, en las que deslizó que Irán podría ser atacado si
cruzaba una "línea roja". Cuando se le preguntó directamente sobre la
posibilidad, respondió: "Creo que voy a decir que me sorprendería… si (Israel)
actúa este año".
Un informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), a fines de noviembre
del año pasado,
que alertaba que Irán ya estaba "en capacidad de fabricar una bomba nuclear"
sirvió de
argumento para montar una operación internacional
en gran escala encabezada por Israel y EEUU, contra el programa atómico de
Teherán.
Bajo la consigna de que hay que "parar a Irán" las potencias sionistas
y los "socios" árabes del eje USA-UE lanzaron desde la ONU una
campaña de presión internacional que podría derivar en un endurecimiento extremo
de las sanciones económicas y en un proceso de aislamiento de Irán, cuyo
resultante podría desembocar en una escalada militar a corto plazo en el Golfo
Pérsico.
De acuerdo con The Washington Post,
con la ultraderecha belicista controlando (con Netanyahu) las decisiones del gobierno de Israel
se incrementan de un ataque sorpresa a las usinas de Irán a modo de "hecho
consumado" para obligar a EEUU a intervenir en las operaciones.
Según el Post, el estado mayor
militar israelí se juega a que un posible (y lógico)
contraataque iraní, a su vez, podría consolidar al frente de los "aliados
árabes" y las potencias de la OTAN dentro de una operación militar abierta
contra Irán y sus instalaciones nucleares.
En este
escenario, de creciente escalada belicista por parte de los altos jefes
militares y funcionarios tanto de Tel Aviv como de Washington, The
Times
británico lanzó este fin de semana la versión de que Israel se encuentra listo
para bombardear las usinas nucleares iraníes previa "luz verde de EEUU".
Como dice
los expertos: No existen casualidades, sino "causalidades".