|
|
|
Benjamín Netanyahu,
el próximo jefe de Gobierno israelí. |
De acuerdo con un reciente informe
del Pentágono, la victoria del
ultra-derechista sionista Benjamin Netanyahu como primer ministro de Israel,
aumenta la "probabilidad de guerra en el corto plazo en Medio Oriente al 55%".
La estimación generalizada en el
mundo árabe es que el fracaso militar de la operación "Plomo Fundido"
para terminar con la estructura político-militar de Hamás "derechizó" aún
más al poder y a la sociedad israelí, que no concibe su existencia con un
"Irán nuclear" y con Hamás y el resto de la resistencia palestina en pie.
Otros analistas afirman que, en el caso de la amenaza
iraní de una tercera guerra mundial como en el de la decisión de Israel de
evitar "a todo precio" que Teherán se convierta en una potencia atómica, hay
elementos de guerra psicológica, pero la tensión bilateral y el miedo al
futuro son reales en ambos bandos.
El lunes, el jefe de Estado Mayor
israelí, teniente general Gabi Ashkenazi, quien se encuentra en una visita
oficial en EEUU, señaló que la amenaza iraní podría ser manejada a través de
sanciones, pero insistió en que un ataque militar israelí es una "seria"
opción.
Ashkenazi reiteró que cualquier
decisión definitiva en relación a un posible curso de acción de Israel contra
Irán sería realizada por el Gobierno y no por él, añadiendo que como jefe de Tzáhal fue consultado para preparar diversas contingencias y que una
operación militar es una posibilidad concreta.
El jefe del Ejército judío se reunió
con el Asesor de Seguridad Nacional de de la Casa Blanca, James Jones, y
su visita a Washington incluyó una reunión con el consejero sobre Irán del
presidente Barack Obama, Dennis Ross, en lo que la prensa norteamericana
interpretó como una maniobra de presión para impulsar acciones inmediatas
contra Teherán.
La visita de Ashkenazi al Pentágono
también incluyó reuniones con la Junta de Jefes de Estado Mayor estadounidense,
donde -según la prensa- habrían desarrollado informes sobre el avance tecnológico
de Irán en su capacidad para desarrollar la fabricación de una bomba
nuclear.
Un informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), a fines de noviembre,
alertando que Irán ya está "en capacidad de fabricar una bomba nuclear" sirvió de
argumento para montar una operación internacional
en gran escala encabezada por Israel y EEUU, contra el programa atómico de
Teherán.
Bajo la consigna de que hay que "parar a Irán" las potencias sionistas
y los "socios" árabes del eje USA-UE lanzaron desde la ONU una
campaña de presión internacional que podría derivar en un endurecimiento extremo
de las sanciones económicas y en un proceso de aislamiento de Irán, cuyo
resultante podría desembocar en una escalada militar a corto plazo en el Golfo
Pérsico.
Todas las señales indican que en el presente la "opción diplomática" (como
consecuencia de la presión de EEUU e Israel) está ingresando en una "fase
dura" en el Consejo de Seguridad de la ONU donde las potencias debaten
acciones extremas contra Teherán, como el bloqueo económico y el cerco
militar frente a las usinas iraníes en el Golfo Pérsico.
Los observadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA)
advirtieron en su último informe que Irán dispone del suficiente uranio
enriquecido para fabricar una bomba nuclear, según lo publicó en noviembre
el diario estadounidense The New York Times.
Tel Aviv siempre dejó en claro
que un Irán en posesión de armamento nuclear es la "máxima amenaza" para
su supervivencia y seguridad. Si bien el régimen de Teherán -como consigna el
informe de la AIEA- todavía no tiene la bomba, ya está en capacidad de empezar a
fabricarla.
En su última reunión en Washington,
las grandes potencias sionistas implicadas en las discusiones sobre el programa
nuclear iraní ratificaron su propósito de ejercer presión sobre Teherán para
que renuncie a ese programa.
Para los expertos en EEUU, siempre estuvo claro que la delgada "línea roja" que separa a la guerra
de
la paz en Medio Oriente está marcada por la evolución del programa nuclear
iraní.
Un documento militar difundido en la última semana de noviembre de 2008 por el influyente diario judío,
Haaretz, revelaba
que el Estado Mayor de las fuerzas armadas israelíes ya cuenta con un "plan
de contingencia" para atacar a Irán, más allá de la decisión de EEUU y de las
potencias centrales en la ONU.
Como ya venía
advirtiendo la prensa norteamericana, la plana mayor militar del Estado judío
(igual que los halcones conservadores USA) teme que posibles negociaciones de la
administración de Obama postergue las acciones militares
dándole al régimen de Teherán un tiempo valioso para avanzar en la
construcción de una bomba nuclear.
Según los principales
diarios y analistas estadounidenses (The New York Times y The
Washington Post, entre ellos) tanto EEUU como Israel ya tienen
planificado al detalle un ataque, junto o por separado, contra las usinas
nucleares de Irán.
Como se sabe, Washington
"contuvo" hasta ahora a los halcones israelíes argumentando que había que
agotar la "opción diplomática" antes de pasar a una "opción militar" orientada a
desmantelar el programa nuclear iraní.
Según
The Washington Post, los
halcones que gestionan Defensa y la política exterior de Obama no descartan la
participación de la OTAN (el brazo armado de la alianza USA-UE) en maniobras de
presión militar contra Irán en Golfo Pérsico.
En ese entramado,
un "frente
árabe aliado" compuesto por los socios regionales de EEUU e Israel podría
jugar un papel clave, complementario de la OTAN, en una estrategia de
aislamiento económico, político y militar de Irán, como clima previo para
acciones militares consensuadas contra sus plantas nucleares.
Para algunos medios, como
The New York Times, se huele algo así como una "operación final" para obligar a
Irán al abandono de su programa nuclear sin que se llegue a la "opción militar"
preparada por el Pentágono.
Sin embargo, otros medios no creen
que EEUU otorgue "luz verde" para un ataque militar a las usinas iraníes antes
de encontrar una solución conjunta para Afganistán y Pakistán donde la
creciente ofensiva de los talibanes complica cualquier salida en Medio
Oriente.
No obstante, el fantasma de un ataque
militar sorpresa de Israel a las usinas nucleares iraníes (unilateral o con
EEUU) siempre está presente y puede precipitar el desenlace de los acontecimientos y dejar en la nada la
"opción diplomática" con Irán en la ONU.
De acuerdo con The Washington Post,
con la ultraderecha belicista controlando las decisiones del gobierno de Israel
se incrementan de un ataque sorpresa a las usinas de Irán a modo de "hecho
consumado" para obligar a EEUU a intervenir en las operaciones.
Según el Post, el estado mayor
militar israelí se juega a que un posible (y lógico)
contraataque iraní, a su vez, podría consolidar al frente de los "aliados
árabes" y las potencias de la OTAN dentro de una operación militar abierta
contra Irán y sus instalaciones nucleares.