d ispone ahora de un
plazo de 28 días, prolongable otros 14, para lograr el aval del Parlamento a su
gabinete,
según estipula la legislación.
Es la primera vez en que el jefe del Estado encarga formar gobierno al dirigente
de un partido que no obtuvo el mayor número de diputados en los comicios,
celebrados el pasado 10 de febrero, pues el Likud obtuvo un escaño menos que el
centrista Kadima, de Tzipi Livni, que logró 28.
Sin embargo, el ascenso de la derecha garantiza a Netanyahu una base sólida
de 65 diputados de los 120 que integran la cámara, lo que ha inclinado la
balanza a su favor.
El apoyo más pesado que sentenció las posibilidades del jefe del Likud en
detrimento del Kadima, fue el del "niño-malo" de la política israelí, Avigdor
Lieberman, jefe del ultraderechista Israel Beitenu, quien ayer dio a conocer
su respaldo a Netanyahu.
Esa formación, la tercera en
importancia con quince escaños, a la que se suman los ortodoxos sefardíes del
Shas, con once, y otros partidos menores judíos del ala ultra-nacionalista,
garantizan a priori que Netanyahu será el próximo jefe del Ejecutivo.
Sin embargo, el dirigente del Likud no se conforma con esa coalición, que a
todas luces -apuntan analistas- chocará con la flamante Administración
estadounidense por su rechazo a cualquier tipo de concesión a los palestinos.
En su lugar, busca incorporar a su gobierno al Kadima y al Partido Laborista,
cuarta formación en liza que sufrió el peor descalabro de su historia al obtener
apenas 13 diputados.
El líder de l a derecha israelí
colocó este viernes a Irán en lo más alto de los desafíos a los que hace frente
su país. "Israel atraviesa un periodo crucial y debe hacer frente a desafíos
colosales. Irán busca dotarse del arma nuclear y constituye la amenaza más grave
a nuestra existencia desde la guerra de independencia" de 1948, dijo Netanyahu
tras recibir formalmente el encargo del presidente Peres.
"La amenaza nuclear que supone Irán" y la crisis económica actual llaman
a formar un gobierno de unidad nacional, argumentó este viernes Netanyahu.
"Emplazo a la dirigente del Kadima Tzipi Livni y al jefe del Partido Laborista
Ehud Barak y les dijo: 'Unámonos para garantizar el futuro del Estado de Israel.
Pido reunirme con ustedes primero para debatir (la posibilidad de formar) un
gobierno de unidad nacional por el bien del pueblo y del estado", manifestó
Netanyahu en una conferencia de prensa junto a Peres tras recibir el encargo
presidencial.
El jefe del Estado manifestaba poco antes que "Israel necesita un gobierno
estable", al justificar su decisión.
Sin embargo, Tipzi Livni ha indicado que no
está interesada. Ella misma había solicitado la designación como primer ministra
al presidente Shimon Peres, citando la ininterrumpida tradición de que sea el
líder de la formación mayoritaria el que reciba el encargo de formar un
gobierno.
Peres resolvió designar a Netanyahu
para formar gobierno después de que la dirigente del Kadima rechazara sumarse
a una coalición de gobierno con Netanyahu, según le manifestó al propio Peres en una reunión esta mañana que puso fin a las negociaciones previas a la
designación.
Por su parte, la Autoridad Palestina del presidente Mahmud Abas anunció este
viernes que no trataría con el próximo gobierno israelí si éste no se compromete
con la paz. "No trataremos con el gobierno israelí salvo si acepta una solución
basada en los dos Estados, detener la colonización y respetar los acuerdos
pasados", dijo a la AFP el portavoz de Abas, Nabil Abu Rudeina.