Informe
IAR Noticias/
Mientras la cifra de muertos en la masacrada Franja de Gaza ascendía el
lunes a 530 y los heridos se acercaban a los 3000, crecía simultáneamente
la proporción de víctimas civiles y los efectos de la crisis humanitaria tocaba
niveles inéditos de gravedad, según la ONU y las organizaciones internacionales
que tienen bloqueado su ingreso por las tropas israelíes.
Según la sanidad
palestina, tras el ingreso de las tropas y blindados a Gaza los civiles se
convirtieron en las víctimas principales del fuego cruzado de los tanques,
aviones y baterías misilísticas judías contra la infraestructura de Hamás.
Con un agravante: Las tropas en su avance disparan constantemente sobre
objetivos ubicados en un área superpoblada y las víctimas (entre ellas, niños y
mujeres)
ya superan a las de los combatientes de la resistencia.
En uno de esos operativos, durante la jornada, un tanque israelí demolió una casa
y mató a trece civiles, según informaron agencias internacionales.
Una portavoz militar israelí dijo el
lunes que la fuerza aérea bombardeó más de 30 objetivos, entre ellos
viviendas de miembros de Hamás señaladas por la inteligencia militar judía como
depósitos de armas, túneles, y supuestos sitios para lanzar cohetes antiaéreos.
Los aviones y las baterías judías bombardearon la
sede de la emisora televisiva Al-Aqsa, vinculada a Hamás y, aunque aseguraron
que prevén destruir sólo la infraestructura operativa, han reducido a
escombros 11 mezquitas desde que se inició la operación de exterminio
militar el pasado 27 de diciembre.
Familias con bultos y niños en brazos abandonan a
pie o en carros las zonas a las que llega la infantería israelí, dejando en las
calles cadáveres que no han sido recogidos debido a los intensos tiroteos,
señala la agencia AP.
Las víctimas mortales de este lunes
incluían a tres niños palestinos y la madre de ellos, muertos cuando un
proyectil hizo blanco en su vivienda en la ciudad de Gaza y a siete miembros de
otra familia, fallecidos tras una explosión en un campo de refugiados, señala
Reuters.
Según la agencia EFE, al menos 23
palestinos, todos ellos aparentemente civiles, murieron el lunes en distintos
bombardeos israelíes en la Franja de Gaza, mientras varios líderes europeos
llegaban a la región para tratar de arrancar una tregua.
Trece personas -informa EFE-
murieron en el barrio de Zeitún, en el sur de la ciudad de Gaza, que se
encuentra "parcialmente cercada", según aseguró el ministro de Defensa,
Ehud Barak.
Su casa fue bombardeada por un tanque
durante una incursión desde el antiguo asentamiento de Netsarim, a tres
kilómetros de la capital de la Franja y donde se han asentado las tropas,
precisó el responsable del servicio de emergencias en Gaza, Moawiya Hasanein.
Otros siete miembros de la misma
familia murieron cuando su vivienda en el campo de refugiados de Shati fue
alcanzada este lunes por un proyectil lanzado por un buque de guerra israelí
desde la costa mediterránea de Gaza, agregó.
Además, otros tres civiles perdieron
la vida en un bombardeo en el poblado de Beit Hanún, en el norte de la franja de
Gaza, según Hasanein.
EFE precisa que más de de
setenta palestinos han muerto desde que el Ejército judío invadió Gaza el pasado
sábado en el marco de la operación "Plomo Sólido", que según el mando militar
israelí busca "propinar un severo golpe" a Hamás
Las fuerzas israelíes han dividido la
Franja de Gaza, de sólo 45 km de largo por 8 km de ancho, en tres zonas
para evitar que las organizaciones de resistencia palestinas reciban
refuerzos, lo que impide el libre movimiento dentro del territorio a su millón y
medio de habitantes.
Max Gaylard, coordinador del programa
humanitario de la ONU explicó: "Las escuelas están cerradas, la población se
queda en casa, faltan alimentos... los hospitales y clínicas están absolutamente
colapsados".
El funcionario agregó que "de
media hay un ataque aéreo cada 20 minutos y se intensifican de noche".
La organización mundial
denuncia que faltan comida, agua y energía, y los hospitales están
saturados de heridos mientras faltan los insumos básicos.
Las aguas residuales ( con sus
consecuentes peligros de epidemia) se estancan en las calles de Gaza, los
alimentos, como el pan, escasean y su precio se ha cuadruplicado, mientras
en los hospitales los médicos se ven impedidos por los cortes de electricidad, afirman los
funcionarios de la ONU.
Según la organización mundial, la mayoría de las casas sólo tienen agua
corriente una o dos horas cada cinco días y la electricidad es aún más escasa
puesto que a la única central eléctrica que existe en la Franja ya no le
queda combustible.
En la Franja de Gaza viven hacinadas
1,5 millones de personas, el 80% de las cuales depende ahora de la ayuda
alimentaria. "La situación
actual en Gaza es espantosa y escasean numerosos alimentos básicos", aseguró
Christine van Nieuwenhuyse, representante del Programa Mundial de Alimentos
(PMA) de la ONU. Se necesitan unos US$ 9 millones para "responder a las
necesidades alimentarias" básicas, calculó la funcionaria.
"Para aliviar el sufrimiento de las
familias que viven cerca de las zonas afectadas por los conflictos", la agencia
de la ONU dispuso "un programa de distribución de pan en Beit Hanun".
Menos de una veintena de panaderías continúan abiertas, aunque casi no pueden
producir por la falta de harina y gas. Algunos comerciantes aprovechan los
ataques para aumentar los precios. Y se paga por el pan hasta el triple de lo
que costaba hace una semana.
"Hay colas de hasta tres horas para
conseguir pan, pero si falta la harina, la gente se queda sin nada", asegura
Parek Babra, que trabaja para la ONG Relief International.
"Hay mucha gente que no puede comer todos los días", declara por su parte a la
AFP Mohamed Ali, trabajador de la organización Oxfam. La media docena de
hospitales de Gaza no puede hacer frente a la avalancha de heridos y los
cadáveres desbordan las salas y se amontonan en los pasillos, señala.
En el principal hospital de Gaza City se producen cortes de energía de al
menos 20 horas cada día.
La ONU calcula que un millar de
aparatos médicos quedaron inutilizados en el último año y medio debido al
bloqueo israelí y a los ataques aéreos de la última semana. Parek Babra resume
la situación de los habitantes de Gaza: "No tenemos nada, necesitamos de
todo".
De acuerdo con fuentes médicas, al final de la
tarde del domingo la cifra de palestinos muertos se elevó a 510 y la de heridos
a más de dos mil 400, la mayoría de estos últimos civiles indefensos.
Datos oficiales indican que sólo desde el
sábado en la noche hasta hoy hubo unos 40 decesos y 150 heridos, la mayoría
palestinos.
Entretanto, en los hospitales se suceden escenas de
dolor y desesperación por la afluencia de muertos y heridos, un elevado número
de ellos civiles, mientras resultan cada vez más escasos materiales curativos y
quirúrgico, reservas de sangre y agua potable.
El representante de la agencia de la ONU que asiste
a los refugiados palestinos (UNRWA), Christopher Gunness, consideró absurda la
aseveración de Tel Aviv –repetida en París por la canciller Tzipi Livni- de que
no hay crisis humanitaria en Gaza.
Tras descartar que hiciera cualquier propaganda a
favor de los grupos islamistas, Gunness aseguró que los cerca de 10 mil
trabajadores de la UNRWA lidian a cada momento con un panorama desolador que
amenaza con empeorar, si no se detiene la agresión.
Mientras el director del hospital Al-Shifa, Hassan
Khalaf, calificó de masacre la muerte de pacientes por la falta de medicinas y
vendas, la directora regional de Save the Children, Sanna Johnson, dijo al canal
Al Jazeera que muchos niños morirán si persiste la agresión.
Khalaf relató que muchos heridos son atendidos en
el suelo y los hospitales no dan abasto con insumos y medicinas, mientras los
médicos curan con lo que está a su alcance, sin poder evitar la muerte de
algunos a los que no se les puede dar la atención requerida.
Otras agencias de ayuda piden se abra un corredor
humanitario para permitir la entrada de medicinas, alimentos y agua potable, y
facilitar la evacuación de los heridos requeridos de tratamiento.
Israel
impide la entrada de ayuda humanitaria y de observadores internacionales en
la frontera entre la Franja de Gaza y Egipto argumentando que la medida está
orientada a evitar Hamás restablezca una red de túneles subterráneos con
los que podría hacer contrabandear cohetes de largo alcance y armas.
La ministra de Relaciones Exteriores
israelí, Tzipi Livni, integrante del triunvirato criminal de Tel Aviv
junto a Olmert y Barak, y una de las principales candidatas para convertirse en
primer ministro en las elecciones del 10 de febrero, dijo que no veía motivo
para instalar una fuerza de observación y supervisión mientras negaba la
existencia de crisis humanitaria en Gaza.
Refiriéndose al ingreso de observadores, dijo Livni:
"No veo de qué forma esto puede ayudar", durante una conferencia de prensa con
líderes europeos que estaban de visita