"El objetivo de la operación es
destruir la infraestructura de Hamás, tomar control de la zona de
lanzamiento de cohetes y disminuir estos lanzamientos tanto como sea posible",
señaló el comunicado del gobierno difundido por la televisión israelí.
Según el comunicado difundido este
sábado por la oficina del premier Ehud Olmert, los soldados israelíes recibieron
la orden de ocupar las zonas de la Franja de Gaza que los combatientes
palestinos utilizan para lanzar cohetes sobre territorio israelí y que
tienen en estado de pánico a las ciudades y pueblos judíos .
Antes de ingresar a la Franja, las baterías y tanques israelíes dispararon
a unos 500 metros de la línea fronteriza mientras los combatientes de Hamás
respondían con fuego de morteros.
El portavoz del Ejército israelí declinó informar sobre el número de
soldados que participa en el operativo, aunque puntualizó que toman parte los
cuerpos de infantería, ingenieros, artillería y tanques. Esas fuerzas a su vez
están apoyadas por la Fuerza Aérea y la Marina, además de distintas agencias de
inteligencia y seguridad que actúan sobre el terreno.
Según la información oficial, hasta
el ingreso de las tropas terrestres, y cuando se cumple una semana del inicio de
las operaciones aéreas, el bombardeo provocó este sábado una treintena de
víctimas palestinas, con lo que ya son 457 los muertos y los heridos superan
los 2.800 desde el inicio de la ofensiva, el pasado 27 de diciembre.
Según los datos oficiales, entre los
muertos se encuentran al menos 75 niños y 37 mujeres, mientras que alrededor del
cuarenta por ciento de los heridos son civiles.
El ataque más cruento de este sábado
se produjo en la mayor mezquita de la localidad de Beit Lahiya, en el norte de
la Franja palestina y donde once personas murieron y decenas resultaron heridas
por el bombardeo de helicópteros Apache israelíes.
Los aparatos -según EFE-
lanzaron tres bombas contra el templo, donde, tras la matanza, se extendió el
caos ya que la aviación del Estado Judío siguió después bombardeando el
área, lo que impidió a las ambulancias evacuar con rapidez a los heridos.
De acuerdo con el jefe de los
servicios de emergencia en Gaza, Moawiya Hasanien, veinticuatro de los
hospitalizados se encuentran en estado de "extrema gravedad".
El bombardeo fue acompañado con fuego
de artillería disparado por tanques y baterías israelíes desde fuera
de la Franja, y, además de la mezquita, sus objetivos fueron posiciones que los
combatientes palestinos suelen utilizar para lanzar cohetes sobre territorio
israelí.
Según cadenas de televisión
israelíes, ese ataque con fuego de artillería fue el prolegómeno de la
invasión terrestre de la Franja por parte de los cientos de tanques y miles
de soldados israelíes que la cercaban desde principios de semana.
Los tanques israelíes abrieron fuego
en el norte de la Franja de Gaza al iniciar su incursión en el territorio
palestino. El movimiento islamista Hamás respondió con morteros, indicaron
testigos a la agencia AFP.
Un niño palestino murió y otras 11 personas fueron heridas por un obús disparado
por un tanque israelí, convirtiéndose en las primeras víctimas de la ofensiva
terrestre, dijeron testigos y fuentes médicas a la misma agencia.
La invasión terrestre en Gaza se
produce después de que el líder de Hamás en el exilio Khaled Meshaal advirtiera
a Israel de que el movimiento islámico está listo para resistir cualquier
invasión terrestre del Ejército israelí en territorio palestino. "Si deciden
invadir Gaza, lo que les espera es un negro porvenir", afirmó.
El grupo islamista también informó
que Abu Zakaria al Jamal, uno de sus líderes más destacados, murió en la mañana
del sábado a consecuencia de las heridas producidas por un ataque aéreo israelí
llevado a cabo en la noche del viernes.
Israel pagará "un alto precio" por su ofensiva terrestre, advirtió el
brazo armado del movimiento islamista palestino Hamás, las Brigadas Ezzedine al
Qasam, en un comunicado.
La oficina del primer ministro israelí Ehud Olmert indicó que durante la
operación terrestre Israel va a "tomar" en Gaza las zonas desde las que son
lanzados cohetes contra el sur del Estado judío.
Fuentes del ministerio de Defensa
israelí citadas por el diario Haaretz indicaron previamente que unos 10.000
militares estaban preparados para cruzar la frontera e iniciar la invasión.
En un mensaje difundido por radio
este sábado, Hamás amenazó con secuestrar a soldados israelíes en caso de
que Israel lance una ofensiva terrestre en Gaza.
"Si ellos (los israelíes) entran (en Gaza), Gilad Shalit (el soldado israelí
secuestrado desde el 25 de junio de 2006 en la Franja de Gaza por Hamás) tendrá
nuevos amigos", dijo el mensaje.
Desde hace una semana, unos 500 cohetes palestinos disparados desde la Franja de Gaza dejaron cuatro muertos en Israel, entre ellos un soldado, y una
docena de heridos, de acuerdo con las cifras del ejército y la policía
israelíes.
Crisis humanitaria
La ofensiva israelí ha agravado la situación de los habitantes de este
territorio ya superpoblado y pobre antes de la guerra.
"La situación actual en Gaza es espantosa y faltan muchos víveres básicos",
declaró Christine van Nieuwenhuyse, representante del Programa Mundial de
Alimentos (PMA) para los territorios palestinos.
Según la BBC, varias organizaciones
humanitarias, dijeron que las reservas de alimentos en esta zona densamente
poblada se estaban agotando y el acceso al agua potable era limitado debido al
daño en los sistemas.
Los hospitales están repletos y la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
advirtió que los palestinos en Gaza enfrentan una grave crisis humanitaria
aunque Israel continúa afirmando que la población de Gaza está recibiendo
suficiente cantidad de alimentos y medicinas.
El Centro Palestino para los Derechos
Humanos (CPDH) denunció hoy desde Gaza que la situación en la Franja, ya de por
sí "afectada por una crisis humanitaria sin precedentes en los últimos 40 años",
es absolutamente insostenible y que reina "la ley de la selva" tras los
bombardeos israelíes, aún en curso, sobre la zona, según indicó su director,
Raji Sourani, en declaraciones a Europa Press.
Sourani describió apenas horas antes de la incursión por tierra del Ejército
israelí una situación "kafkiana", por surrealista, en Ciudad de Gaza. "Es la
muerte desde el cielo", indicó Sourani. "Israel ha decidido bombardear una
de las zonas con mayor densidad del planeta y que ya padecía, antes de estos
ataques, una situación humanitaria desastrosa", indicó el director del centro.
El director del CPDH confirmó la actual cifra de muertos palestinos en los
bombardeos, estimada hasta esta tarde en 457 y un total de heridos que rebasa
los 2.800. "'Heridos', por llamarles de alguna manera", describió Sourani, "ya
que la mayoría de ellos llegan a los hospitales en estado gravísimo". En este
sentido, Sourani informó a Europa Press que, de momento, cerca de 90 cadáveres
se encuentran todavía sin identificar, "absolutamente despedazados".
El trabajador humanitario aprovechó para criticar duramente la actitud de la
Unión Europea y de Estados Unidos, quienes a su juicio se han desentendido de la
legalidad internacional por la que "en teoría y en práctica, deberían amparar
los derechos de la población civil que es incapaz de defenderse por sí misma".
Se multiplican protestas contra Israel
Mientras tanto, y según consiga la
agencia Europa Press, las protestas contra la masacre israelí en Gaza se
reproducían
en muchas partes del mundo.
Por ejemplo, en el propio Israel, los
árabes israelíes, palestinos con pasaporte del Estado judío, se concentraron
junto a pacifistas y activistas hebreos en la ciudad de Sajnin.
Decenas de miles de personas señalaron al Gobierno israelí, con el primer
ministro Ehud Olmert, y el ministro de Defensa, Ehud Barak, a la cabeza como
responsables de los "crímenes de guerra" perpetrados en la Franja de Gaza.
El presidente del partido árabe-israelí Balad, Jamal Zahalka, que encabezó la
manifestación, calificó la protesta como "la mayor demostración pública que se
ha visto en la última década", en comentarios recogidos por el diario israelí
Haaretz.
Las manifestaciones se repitieron
también en Londres, París, Berlín, Roma, Atenas o Madrid, donde más de 2.000
personas, según los organizadores, se concentraron ante la sede del Ministerio
de Asuntos Exteriores y Cooperación en Madrid para protestar contra los
bombardeos sobre Gaza y pedir al Gobierno español que realice "un boicot a
Israel y una ruptura de las relaciones diplomáticas" con este país por
considerarlo un pueblo fundado sobre "mitos racistas y religiosos".
Durante la protesta, celebrada este mediodía en la plaza Santa Cruz, los
asistentes portaron pancartas con frases como "Israel genocida",
"Asesinos. Terroristas. Parar esta masacre", que iba ilustrada con fotografías
de los ataques, o "Alto al genocidio en Palestina".
Los lemas se repitieron en Londres, donde personalidades como la cantante Annie
Lennox o el ex alcalde de la City Ken Livingstone marcharon junto a miles de
manifestantes entre la rivera del Támesis y la plaza de Trafalgar entre
consignas como "Palestina libre, libre" o "Israel, terrorista".
Muchos de los manifestantes se detuvieron ante el número 10 de Downing Street,
residencia del primer ministro británico, Gordon Brown, para lanzar zapatos en
un gesto similar al del periodista iraquí que lanzó sus zapatos al presidente
estadounidense, George W. Bush, durante una rueda de prensa en Bagdad para
protestar por la ocupación del país árabe.
Además, el viernes miles de personas salieron a las calles de los principales
países musulmanes en respuesta al Día de Furia convocado por el Movimiento
Islámico de Resistencia (Hamás) contra la campaña militar israelí sobre la
Franja de Gaza.
Hubo manifestaciones en India, Afganistán, Jordania, Indonesia, Turquía, Egipto,
Líbano, Yemen, Irán, así como una pequeña manifestación celebrada en Londres por
parte de musulmanes británicos y, por descontado, en las cinco principales
ciudades de Cisjordania, desde Hebrón a Nablús, pasando por la capital, Ramala.