Según la cadena británica, durante una visita a la nación sudamericana, el
secretario de Estado adjunto de EEUU para el Hemisferio Occidental, Arturo
Valenzuela, acordó con el asesor brasileño para asuntos internacionales, Marco
Aurelio García, una serie de medidas y de acciones para lograr el fin de la
crisis.
Ambos países demandaron una salida segura de Honduras para el derrocado
presidente Manuel Zelaya, quien se encuentra refugiado desde fines de
septiembre en la embajada brasileña en Tegucigalpa.
Zelaya concluye su mandato el próximo 27 de enero y aún debe determinarse su
próximo paradero.
Los funcionarios también exigieron la renuncia del mandatario de facto
Roberto Micheletti para pavimentar el camino a una reconciliación nacional.
Brasil y el resto de las naciones del Mercosur habían rechazado los comicios
generales que se llevaron a cabo en Honduras el pasado 29 de noviembre, pero
Washington avaló los resultados que dieron como triunfador al candidato del
Partido Nacional, Porfirio Lobo.
El viaje de Valenzuela a Brasil forma parte de una gira de una semana que
también llevará al representante de Washington a Argentina, Uruguay y Paraguay.
Es su primera visita a la región desde que el funcionario asumió como
responsable para América Latina en el gobierno de Barack Obama.
Según Valenzuela, se trata de un viaje de “cortesía” para presentarse con sus
pares y los líderes regionales.
Sin embargo analistas consultados por la BBC afirmaron que la visita tiene
como claro foco acercar posiciones respecto al espinoso tema de Honduras,
que ha generado fricción entre Washington y América Latina.
Tras su encuentro en Brasilia con el diplomático estadounidense, el asesor de
Lula, Marco Aurelio García, hizo referencia a las diferencias que existen
entre EEUU y el resto de la región respecto al tema de Honduras.
Sin embargo el funcionario minimizó las asperezas.
“Tenemos una pequeña diferencia de apreciación sobre los efectos de la
elección”, admitió el hombre designado por Luiz Inácio Lula da Silva para
asuntos internacionales.
“Pero coincidimos en algo: la elección, tanto para el gobierno de EEUU como para
el gobierno brasileño, no es condición suficiente para la normalización
democrática”, afirmó.
“La preocupación del profesor Valenzuela y del gobierno brasileño es que la
situación de Honduras no se constituya en un precedente que desestabilice
democráticamente la región de América Central, donde los procesos democráticos
son recientes”, agregó.
En definitiva, Zelaya y Micheletti jubilados, ganó la democracia.