l índice bursátil de mercados emergentes de Morgan Stanley, que ha escalado
62% medido en dólares en 2009 hasta el miércoles, cayó en las últimas dos
semanas. Los desempeños fuertes en las bolsas china, india y brasileña también
se han debilitado últimamente.
El efectivo entró a raudales a los mercados emergentes este año. Hasta
septiembre, los inversionistas colocaron US$52.600 millones en fondos en los
mercados emergentes. Eso se aproxima al nivel récord para todo 2007, según
Emerging Portfolio Fund Research Inc.
Pero el repunte de los mercados emergentes empieza a perder fuerza, tal y
como parece demostrar la caída de 2,3% del índice compuesto de Shanghai el
jueves. "La euforia en los mercados emergentes ha tendido a descontrolarse",
dice Benjamin Segal, gerente de Neuberger Berman International Fund, que
invierte tanto en mercados desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo.
El miércoles, el índice de mercados emergentes de Morgan Stanley cerró en
917, una caída de 3,2% frente al día anterior. El jueves, mientras las bolsas
estadounidenses repuntaban en respuesta a un crecimiento económico robusto, los
mercados emergentes recuperaron parte de sus pérdidas. La bolsa de Brasil, por
ejemplo, subió 5,9% ayer y ha avanzado casi 70% en lo que va del año.
Pero los mercados emergentes podrían encaminarse hacia un declive más serio,
independientemente del desempeño de los países desarrollados. Si el crecimiento
flaquea en EE.UU. y Europa, exportadores como China o Brasil sufrirán las
consecuencias. Muchos mercados emergentes son grandes exportadores de materias
primas. Si la economía global se desacelera, los precios de los commodities se
desplomarán.
Por otro lado, si la economía de EE.UU. registra un gran repunte, su banco
central terminará por subir las tasas de interés. Eso, a su vez, podría impulsar
el valor del dólar y hacer que las inversiones en los mercados emergentes sean
menos atractivas.
Por ahora, la mayor fuente de inquietud es simplemente que las alzas de los
mercados emergentes son tan bastas. El crecimiento en los mercados emergentes es
más que el cuádruple del índice Standard & Poor's 500, que ha subido 18% este
año. Mientras el S&P se cotiza a 23 veces las ganancias, el índice compuesto de
Shanghai se negocia a 32 veces. El de Corea del Sur asciende a 35 veces las
ganancias y el de Indonesia, a 29.
Históricamente, las acciones emergentes han oscilado entre el auge y el
declive. El aumento de este año de 62% en el índice MSCI fue precedido por un
desliz de 54% el año pasado, una caída más dolorosa que la del S&P, de 37%. En
el último mercado alcista, de 2002 a 2008, las bolsas de América Latina tuvieron
10 correcciones de más de 10%, con un promedio de 17,5%, afirma Geoffrey Dennis,
estratega de capital accionario de Citigroup para la región.
Los mayores altibajos para el grupo de los emergentes ocurrieron a fines de
los años 80 y comienzos de los 90, cuando su índice saltó casi seis veces. Ese
espiral terminó en 1994, cuando la Reserva Federal de EE.UU. elevó las tasas de
interés. Las acciones emergentes se mantuvieron al margen durante un tiempo y
luego cayeron 58% en 1997-98 en medio de la agitación en los mercados endeudados
del sudeste de Asia y Rusia.
Sin dudas, los fundamentos económicos de los países emergentes han mejorado
de forma notable desde entonces, y la mayoría de los estrategas del mercado
prevé que prosperarán a largo plazo. "Su crecimiento es lo suficientemente alto
como para que sean el lugar para estar a largo plazo", afirma Keith Walter,
director de portafolio de Artio Global Investors Inc., quien apuesta en grande a
América del Sur.
Las economías emergentes sufrieron mucho menos con la recesión, y muchas
avanzan a toda máquina. China reportó una expansión de 8,9% en el tercer
trimestre. Aun así, mientras China ha impulsado el consumo doméstico, su
economía sigue siendo muy dependiente de las exportaciones. Sus exportaciones
totales de US$116.000 millones en septiembre fueron marcadamente inferiores al
promedio mensual de US$134.000 millones de mediados de 2008, antes de que se
desatara la crisis financiera.
En Brasil, el gobierno teme que el fortalecimiento de su moneda dañe sus
exportaciones. El real se ha valorizado 30% frente al dólar este año, en gran
medida por la ola de inversiones extranjeras. El gobierno hace poco impuso un
impuesto de 2% sobre las inversiones extranjeras con el fin de detener el alza
del real.