Agregó que la embajada contactó a su
homóloga de Estados Unidos para pedir diesel y seguridad, en caso de que sea
necesario. Las autoridades norteamericanas sostuvieron que prestarán toda la
ayuda posible
El presidente de facto Roberto
Micheletti, afirmó en declaraciones a la agencia Reuters que no tiene
intenciones de enfrentarse a Brasil o de entrar a la fuerza en su sede
diplomática.
El político golpista (impertérrito
como siempre) subrayó que Zelaya puede quedarse en la embajada "cinco o
10 años" si quiere, pero le urgió a que se entregue para que afronte los
cargos que se le imputan de corrupción y violación de la constitución.
Las declaraciones de Micheletti surgen como respuesta
al pedido del
presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, quien solicitó al
gobierno hondureño que "respete" su sede diplomática en ese país.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio
Lula da Silva, dijo que espera que "los golpistas no entren a la embajada
brasileña" en Tegucigalpa, donde desde el lunes se encuentra refugiado el
depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya.
Las declaraciones del mandatario brasileño se producen después de que los miles
de simpatizantes de Zelaya que se encontraban reunidos afuera de la embajada
brasileña en la capital hondureña fueran dispersados con bombas lacrimógenas
y balas de goma por las fuerzas de seguridad.
Lula, que participa en Nueva York
en la reunión de Naciones Unidas sobre el cambio climático, aseguró que
Brasil está "garantizando el derecho democrático" del presidente Zelaya de
buscar refugio en su embajada, e instó a Micheletti para que abra la vía de la
negociación y así buscar una salida a la crisis. Hacemos "lo que cualquier
país democrático haría",dijo Lula en conferencia de prensa.
"El mejor negociador debe ser el secretario general de la OEA (José Miguel
Insulza), que es una institución multilateral que representa a los países de
América", añadió el presidente brasileño.
"Pienso que es muy importante para el mundo entero, Estados Unidos y la OEA que
no acepten golpes. Estamos consolidando la democracia en nuestro continente y no
podemos aceptar (esta situación)", agregó Lula
Horas antes, Micheletti había pedido a Brasil que le diera asilo al mandatario
depuesto en un golpe de Estado el pasado 28 de junio o que lo entregara a las
autoridades hondureñas.
Según el gobierno golpista, la
presencia policial afuera de la embajada es como precaución para que no se
reagrupen los simpatizantes de Zelaya. Sin embargo, fuentes cercanas a Zelaya
afirman que dentro de la sede diplomática hay entre dos y tres centenares de
personas, y que les han cortado la electricidad y agua. "La presión viene por
todas partes", aseguran.
Micheletti en un mensaje que leyó en la Casa Presidencial emitido por televisión
señaló que "el Estado de Honduras está comprometido a respetar los derechos del
señor Zelaya al debido proceso". Luego insistió en que el presidente depuesto
pretende "continuar obstaculizando la celebración de las elecciones el próximo
29 de noviembre, como lo han venido haciendo él y sus seguidores desde hace
varias semanas".
La Unión Europea (UE), en un
comunicado, urgió a Zelaya y al gobierno de facto del país centroamericano a
"abstenerse de toda acción que pueda incrementar la tensión y la violencia".
La UE subrayó la importancia de
la solución negociada después de que Zelaya, que regresó por sorpresa el lunes a
Tegucigalpa y se refugió en la embajada de Brasil, advirtiera de que nadie le
volverá a sacar de su país, mientras, el gobierno interino decretaba el toque de queda.
En una breve declaración difundida en nombre de los Veintisiete, la presidencia
sueca de la UE ha expresado su "firme apoyo" a los esfuerzos realizados por la
Organización de Estados Americanos (OEA) y, en particular, por su secretario
general, José Miguel Insulza, para "facilitar el diálogo y la restauración del
orden constitucional en Honduras".
Diferenciándose de la actitud
abiertamente pro-Zelaya de la OEA y el departamento de Estado
norteamericano, la UE abogó
para que se agotaran las instancias de negociación entre ambas partes, y evitar
que se repitan los episodios de violencia que siguieron al golpe de Estado que
se dio el pasado mes de junio.
La comisaria europea de Relaciones
Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, pidió el martes a las partes enfrentadas
en Honduras abstenerse de cualquier acción que pueda conducir a una escalada de
la tensión y urgió a entablar rápidamente un "diálogo positivo".
Asimismo, cree que "ahora más que nunca" es imperativo que el presidente
depuesto, Manuel Zelaya, el mandatario interino, Roberto Micheletti, los órganos
legislativo y ejecutivo del gobierno y los candidatos a las futuras elecciones
presidenciales, lleven a cabo un esfuerzo común para buscar una solución
adecuada basada en los acuerdos de San José y con el apoyo de la Organización de
Estados Americanos (OEA).
"Esta crisis ha tenido para Honduras un costo en términos humanos, pero también
políticos y económicos. Su resolución tendría que haberse producido mucho
antes", concluye la comisaria en un comunicado en el que insiste que el diálogo
es el único medio de encontrar una solución a la crisis institucional que vive
el país centroamericano.
El derrocado presidente de Honduras,
refugiado en la embajada brasileña, afirmó ante cientos de sus seguidores
congregados frente a la legación diplomática que su regreso a Honduras es
definitivo y que su consigna seguirá siendo "patria, restitución o muerte".
Zelaya fue expulsado del país el 28
de junio pasado por los militares y sustituido ese mismo día, por decisión del
Congreso, por Roberto Micheletti, entonces titular del Poder Legislativo.
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