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(IAR
Noticias) 01-Julio-09
Les hacía falta
un golpe militar bananero al más puro estilo setentista y Washington se
los proveyó.
La nueva
izquierda vive en la "guerra fría", en el escenario de los militares de la
"doctrina de seguridad nacional", mientras Washington (en un claro desfasaje) ya
no domina con los militares sino con elecciones, políticos y un orden
blindado basado en el respeto al "orden constitucional".
Tanto para
Washington como para la izquierda de la "guerra fría" (viviendo en el presente)
ya no importan mucho lo que hagan los gobiernos "burgueses", lo que hagan los
que protestan en las calles, lo que haga la policía, lo que hagan los que no
comen, lo que importa es que lo hagan en "democracia".
La "democracia"
es una supra categoría que ocupa el lugar que antes ocupaba la palabra
"revolución", o la frase "liberación nacional". Quien conquista la
democracia, conquista simultáneamente la "revolución" y la "liberación".
Como dijo hace hace 25 años el político socialdemócrata argentino, Raúl Alfonsin:
"Con la democracia se vive, se cura y se come". Ya no se necesita una causa
para cambiar el mundo, ya no se necesita cambiar la injusticia social por
la justicia social, ya no se necesita organizarse para luchar contra el sistema
(capitalista) dominante, ya no se necesita tomar el poder, ya no se
necesita derrotar a un sistema económico que embrutece y hambrea a más de la
mitad de la humanidad, solo basta con cultivar y adorar la democracia como
máxima religión y disciplina mental.
En consecuencia,
los descendientes de la izquierda setentista "democrática", ya no pelean
contra la depredación del sistema capitalista, no pelean contra las columnas
vertebrales de la nueva dominación (políticos, medios de comunicación y sociedad
de consumo) sino que pelean contra los que infringen o ponen en peligro el
"sistema democrático".
En otras
palabras, ya no interesan los contenidos sino las formas, ya no interesa
la acción revolucionaria sino el discurso "revolucionario", ya no interesa
combatir al sistema, sino ocupar un lugar de "rebelde" aceptado dentro del
sistema.
Así como
Washington y el capitalismo trasnacionalizado establecieron y nivelaron el
"fin de las ideologías" también instauraron la "democracia" como ideología
excluyente y dominante del "mundo único".
En ese escenario,
la nueva izquierda de la "guerra fría" acomodó su tablero mental y
Washington estableció su nuevo reinado en la vigencia de la "elección
indefinida" de los politicos que transitan diferentes discursos pero con un
solo programa económico, político y militar: El que establecen Washington y las
potencias dominantes para dominar y controlar (sin armas) el planeta
capitalista.
A una izquierda
solo "revolucionaria" en el plano del discurso, sin referencias organizativas,
doctrinarias y operativas de "toma del poder para cambiar el sistema", ya
no hay que destruirla sino reciclarla, asimilarla, y convertirla en alternativa
de poder dentro de las reglas y los contenidos del sistema capitalista.
En ese nuevo escenario de poder
geopolítico-estratégico, legitimado por gobiernos satélites elegidos en
elecciones populares, Washington consolidó su dominio regional en un teatro
latinoamericano sin lucha armada, sin estallidos revolucionarios, y con las
organizaciones populares y de izquierda participando como "opción de
gobierno" en los países dependientes.
Esto explica la nueva fórmula de "coincidencia" que junta a la revolución (la
izquierda) con la contrarrevolución (la derecha). Votar, y votar, y seguir
votando: Con el voto se cura, se come y se libera, es el axioma de máxima
del nuevo precepto "revolucionario" de moda en las tiendas de la nueva izquierda
"políticamente correcta".
No importa que se vote a los verdugos, no importa que se vote el programa
económico y la sociedad de consumo del capitalismo globalizado, no importa que
se vote por más fábricas de pobreza, no importa que se vote por más activos
empresariales y crecimiento de las "súper fortunas" del ranking
Forbes, no importa que se vote a políticos mercenarios que, durante 25 años de
vigencia de "proyecto democracia" en América Latina, han dejado tras de sí 200
millones de pobres y 100 millones de indigentes. Lo que importa, es depositar
periódicamente en las urnas de la dominación trasnacionalizada la ofrenda
sagrada de la legitimación "democrática" con el voto popular.
Y finalmente,
Washington les dio a todos un mártir de la revolución: Zelaya. Un vaquero
terrateniente de la oligarquía hondureña, que Cuba y Chávez adoptaron como
"hijo propio".Y la izquierda, soliviantada, con fervor revolucionario renovado,
salió a tomar embajadas para defender lo mismo que defienden Washington y la
Unión Europea: La continuidad del "sistema democrático" en Honduras.
Con Zelaya, con los bancos y las corporaciones bananeras, con la máquina
capitalista de fabricar pobres en serie, no importan los contenidos ni la
representación clasista del dominio: ZELAYA ES EL SISTEMA DEMOCRATICO.
Y así fue como Chávez, el ALBA, Cuba y
Washington se juntaron en el paraíso: La defensa irrestricta de las banderas del
"sistema democrático" por sobre cualquier otra circunstancia. Bienvenidos
a la revolución.
La estrategia con el "retorno de
Zelaya"
Un análisis de
Pablo Hernández Parra
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El derrocado presidente Manuel Zelaya |
El golpe y retorno de Zelaya, repite el libreto de abril del 2002 en Venezuela;
Zelaya aumenta su popularidad e impone “democráticamente” la reforma
reeleccionista. En este caso el objetivo de Washington de gobiernos a largo
plazo, fruto de elecciones que garanticen la inversión extranjera, tal como lo
defiende Zelaya, se logra y queda Washington como garante de la democracia y el
capital internacional le impone a Zelaya sus condiciones, con el apoyo del ALBA
y la OEA.
Desde Obama hasta Chávez, así como
las agencias noticiosas de “izquierda y derecha” todos coinciden en presentar la
crisis política de Honduras como una lucha entre el modelo “dictatorial” o
“democrático” de dominación como forma de ejercicio del PODER DEL ESTADO de
toda clase dominante.
El hecho de que aparentes
antagonistas coincidan en el análisis de la crisis e incluso en su solución, ya
de antemano nos lleva a la sospecha de que estamos en presencia de una
reedición del libreto venezolano de abril del 2002. La pieza del
rompecabezas que no encaja.
La "reelección indefinida"
El nuevo modelo de dominación que
impulsa Washington basado en una dictadura de origen “democrático”, que tiene
como fundamento la reelección indefinida como fue aprobada en Venezuela,
y que en esencia es el modelo cubano- chino de la dictadura del partido y del
dictador con elecciones secuestradas de tiempo en tiempo.
Esto es lo que se denomina la
democracia blindada. Y esta solución es la que precisamente propone Zelaya.
Estamos en presencia de una aparente contradicción: En apariencia (solo en
apariencia) los intereses de Washington están siendo enfrentados por un sector
de la reacción de la burguesía de Honduras. Analicemos un poco las noticias e
intentemos una explicación que arme el rompecabezas.
Lo que sucede en Honduras tiene
formalmente como raíz la posición de un sector de la clase dominante que
aparentemente quiere evitar que el modelo político de Chávez de reelección
indefinida se imponga por cuanto los dejaría eventualmente fuera del reparto
del poder, Zelaya se perpetuaría en el gobierno.
Ante esa posibilidad la fracción de
la clase dominante amparándose en la constitución burguesa de Honduras,
sencillamente da un golpe de Estado como se estila en estos casos de “crisis
constitucionales”, como un camino evidente para negociar un nuevo reparto del
poder y un establecimiento de nuevas reglas dentro del orden establecido.
Es perfectamente claro que lo que
sucede en Honduras no tiene nada que ver con una situación revolucionaria o
que esté en peligro el orden establecido. Estamos en presencia de una vulgar
lucha entre caimanes del mismo pozo donde una fracción tiene las armas y la otra
recurre al “apoyo popular e internacional“ como factores de negociación .
Esta crisis como toda crisis
interclasista se solucionara con un acuerdo, donde la sangre no llegara al
río, y donde el pueblo pondrá algunos de los muertos en apoyo de Zelaya o
como miembros del ejército en apoyo de los golpistas, y posteriormente pondrá
los votos cuando sean llamados a votar por su próximo verdugo. La solución de la
crisis que ya se vislumbra abre dos grandes salidas:
Primero, el retorno de Zelaya
para que termine su mandato que se acaba este año, sin que pueda reelegirse.
Sin sanciones para ninguno de los
golpistas principales como sucedió en Venezuela, porque quien se coloco al
margen de la ley fue el propio Zelaya según los golpistas (no olvidemos que en
Venezuela el Tribunal Supremo de Justicia determino que no hubo golpe de
estado).
En este caso gana el sistema y el
orden dominante de Honduras y la fracción golpista logra su objetivo. Por lo que
se vislumbra esta sería una de las salidas a la crisis, incluso adelantando
las elecciones.
Segunda, Zelaya es restituido, sin
sanciones para nadie pero se permite la consulta reeleccionista de Zelaya bajo
el control de la OEA y de los países del ALBA. Esto explica la reunión actual en
Nicaragua, con la presencia de Raúl Castro. Esto cuenta con el apoyo por
Washington.
En este caso estaríamos ante un caso
de DOCTRINA SHOCK, el golpe y retorno de Zelaya, repite el libreto de abril del
2002 en Venezuela; Zelaya aumenta su popularidad e impone “democráticamente” la
reforma reeleccionista.
En este caso el objetivo de
Washington de gobiernos a largo plazo, fruto de elecciones que garanticen la
inversión extranjera, tal como lo defiende Zelaya (1), se logra y queda
Washington como garante de la democracia y el capital internacional le impone a
Zelaya sus condiciones, con el apoyo del ALBA y la OEA.
No olvidemos que después de abril del
2002 es cuando se impone en Venezuela la quiebra de PDVSA y la privatización vía
empresas mixtas del yacimiento petrolero de Venezuela , así como la reforma
constitucional que colocó toda la economía venezolana bajo el control del
capital extranjero vía empresas mixtas, endeudamiento, aumento de las
importaciones.
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Soldados hondureños bloquean una de las calles
que dan acceso a la residencia del presidente Zelaya en Tegucigalpa. (Foto Reuters)
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Por ende de la dependencia
del capital internacional, y sobre todo aumento de la fuga y transferencia
de capital vía devaluación, inflación, especulación y sobre todo corrupción por
parte del lumpen militar- político que fielmente le sirve a los intereses del
capital internacional en su conjunto, no solo de las transnacionales sino de los
gobierno que hoy son propietarios de recursos, fabricas y servicios en
Venezuela.
La participación del pueblo de
Honduras en la “crisis” será la misma de siempre, poner los votos o los
muertos mientras los reales factores de poder negocian incluso en el exterior la
salida a la crisis en beneficio de la burguesía y el capital internacional.
La posición del gobierno de EEUU se
puede explicar por la vía de la doctrina shock, alentaron el golpe, en Honduras
como hicieron con Hussein en 1991, para luego imponerle sus condiciones. Esto lo
harían no solo contra Zelaya, sino a toda la burguesía de Honduras y todo con el
apoyo de los gobiernos de AMÉRICA LATINA encabezados por los gobiernos del ALBA.
El nuevo Plan Mérida
En estos momentos EEUU lleva adelante
el PLAN MÉRIDA PARA CENTROAMÉRICA, que significa: …“el Plan Mérida se
caracteriza por la no transparencia, el mismo Senado Estados Unidos ha elevado
su protesta por la falta de información, igual situación se presentó en el
Senado de México que se pregunta si este plan no es una injerencia directa de
Washington en asuntos internos del soberano pueblo mexicano…El Plan Mérida no es
más que remilitarizar la región para expandir su dominio y someter a nuestros
pueblos. Y es defendido por el funesto Negroponte , recordado en nuestro país
por propiciar las desapariciones forzadas. Hoy regresa a Honduras a promover el
Plan Mérida, a imponer a los Estados de la América Central los objetivos de
Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo y el narcotráfico. Una guerra
que se libra en nombre de la seguridad pero que genera graves violaciones a los
derechos humanos…El regreso del "halcón" Negroponte a la diplomacia
internacional generó grandes preocupaciones para los defensores de derechos
humanos, y fueron reafirmadas con las denuncias de las torturas aplicadas en ABU
GHRAIB (IRAK) en las que se usó el mismo manual de torturas de la CÍA que se
aplicó a los prisioneros políticos en nuestro país.” (http://www.derechos.org/nizkor/negroponte/cofadeh.html)
La embajada yanqui en Tegucigalpa era
la embajada central de EEUU para toda Centroamérica y el Caribe. Fue la embajada
clave en la "guerra" antisubversiva de Centroamérica en la época de Reagan,
dirigida precisamente por el funesto JOHN DIMITRI NEGROPONTE, cuyo historial en
Honduras se puede leer en el anexo de estas notas. Y precisamente Negroponte
estuvo en Honduras a principios de este mes de junio.
Tomando en cuenta la experiencia de
los sucesos de abril del 2002 en Venezuela y sobre todo lo ocurrido
posteriormente en Venezuela, donde el capital internacional, en especial el
petrolero y financiero han reforzado su dominio y control sobre la economía del
país, no olvidando el papel de los militares bolivarianos en la guerra de
Centroamérica, pero sobre todo la actual ejecución del Plan Mérida por parte de
EE.UU en Méjico y Centroamérica, dirigida por el propio Negroponte, nos lleva a
pensar de que así como el estallido de la fiebre porcina en Méjico, fue el Shock
aplicado en ese país para poner en marcha el Plan Mérida, disfrazado en una
aparente lucha contra el narcotráfico, este golpe (con el sistema
"democrático) en Honduras, forma parte del mismo plan y con los mismos
objetivos.
En conclusión estamos en presencia de
un nuevo show desarrollado por el imperio norteamericano controlando los dos
bandos no solo en Honduras, sino en toda América Latina.
De un lado el malévolo imperialismo
que hoy coincide con los Chávez y Castro en defensa de la democracia y unos
“antiimperialistas" agrupados en el ALBA haciendo su papel de oposición pero
todos en defensa del orden capitalista dominante, en América Latina y en Honduras.
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