La dupla (sionista imperial)
USA-UE siempre empieza por el final. Cuando (a través del FMI y el Banco
Mundial) las metrópolis capitalistas centrales impusieron a los gobiernos
latinoamericanos la teoría neoliberal del "déficit cero"
(achicamiento del gasto público para acumular reservas US$ en los bancos
centrales) estaban previendo dos acontecimientos prioritarios:
A) Que los países acumularan
ese "efectivo" como "garantía de pago" de eventuales deudas contraídas
con clubes privados y organismos financieros internacionales.
B) Que las reservas en dólares
acumuladas en los bancos centrales regionales (no autorizados para uso social o
productivo) sirvieran como dinamizadoras de nuevos negocios
(endeudamiento) financieros con garantía de los Estados.
La crisis financiera mundial (como
primer efecto) hizo que el crédito y el "efectivo" desaparecieran de las
góndolas financieras del Imperio creando el estado de "iliquidez". Con el
colapso bancario los macro especuladores (grandes bancos y "fondos de
inversión") vendieron sus acciones (dinero de papel), cobraron en efectivo
(dinero real) y lo guardaron debajo de sus colchones.
De esta manera el "dinero líquido"
(por sobredemanda) se convirtió en la mercancía más buscada y sobrevaluada
del mercado internacional.
Esta situación se convirtió en piedra
basal de la presente crisis financiera recesiva,
con caída del consumo y despidos laborales, exportada originalmente desde EEUU y
la Unión Europea, y que hoy se contagia aceleradamente a las llamadas economías
"emergentes" y "subdesarrolladas" de Asia, África y América Latina.
Mientras el dinero faltante en las
plazas financieras imperiales (el producto del macro-robo con la "burbuja
financiera") dormía tranquilamente en los colchones privados, convertido en
billonarios "activos empresariales" o en "fortunas personales", los grandes
bancos y fondos de inversión resolvieron reciclar una nueva burbuja financiera
(disfrazada de salvataje en la crisis) con los fondos públicos y el Estado
Imperial como garantía de pago.
De esa manera, reemplazaban
gradualmente el "efectivo faltante" en las góndolas de la especulación
financiera (alojados cómodamente en los bolsillos y activos empresariales de los
que desataron la "crisis" con la burbuja), por dinero "fresco" proveniente de
las arcas públicas y/o del endeudamiento con respaldo del Estado imperial.
Mediante los planes de "rescate
financiero" emprendidos por EEUU y la Unión Europea, los súper bancos y fondos de
inversión nucleados en el sistema privado de la Reserva Federal o en los bancos
centrales europeos o asiáticos reciclan una nueva "burbuja financiera", no ya
con dinero especulativo proveniente del sector privado, sino con fondos públicos
puestos compulsivamente al servicio de un nuevo ciclo de rentabilidad
capitalista, y al margen de una ascendente crisis de la economía real que marcha
por vía paralela.
El costo de este monumental
negocio capitalista con la "crisis capitalista" (que ya está siendo
exportado desde EEUU y Europa a los países de la periferia de Asia, África y
América Latina) es financiado con el dinero de los impuestos pagados por el
conjunto de la sociedad.
Se trata, en suma, de una
"socialización de las pérdidas" para subsidiar un "nuevo ciclo de
ganancias privadas" con el Estado como herramienta de ejecución, mediante el
cual los megaconsorcios más fuertes (los ganadores de la crisis) se degluten a
los más débiles generando un nuevo proceso de reestructuración y concentración
del sistema capitalista.
En América Latina, el modelo de
capitalismo "globalizado" neoliberal, con bancos centrales atestados de
dólares y sin distribución social de la riqueza, con pobreza y desocupación
estructural, con contratos laborales basura, con subsidios a los pulpos
económicos para contener la inflación y evitar los despidos, comienza a estallar
por falta de recaudación fiscal (producto de la recesión y de la baja de las
exportaciones).
A su vez, las metrópolis imperiales
con sus bancos y corporaciones en control mayoritario de recursos naturales y
sistemas económicos productivos de América Latina, descargan su propia crisis en
la región mediante:
A) Transferencia
de la crisis recesiva y de la desocupación (por medio de las empresas
trasnacionales)
2)
Transferencia de fondos financieros a las metrópolis imperiales (por medio de los
bancos trasnacionales)
3) Rescates (y
subsidios) bancarios y empresariales con dinero estatal (ejercitado por los
gobiernos locales)
Según el analista económico
Claudio Katz: "Los capitalistas de México, Brasil y Argentina reciben los socorros que
deberían destinarse a los desamparados. Los gobiernos social-liberales y
neo-desarrollistas convergen en un estatismo favorable a los poderosos y no
coordinan sus programas anticrisis".
"El crack -señala Katz- ha creado una
necesidad de liquidez en las economías centrales, que provoca fuertes
sustracciones de fondos. Especialmente los bancos extranjeros transfieren
recursos desde América Latina hacia sus casas matrices. Estas
repatriaciones ya afectan a un cuarto del total de recursos manejados por esas
entidades en las economías emergentes".
Para el mencionado analista, "También
los segmentos internacionalizados de las finanzas regionales son
vulnerables al desplome global. Algunos fondos privados de pensión
–enlazados al vaivén especulativo mundial- acumulan pérdidas que amenazan su
supervivencia (especialmente en Chile)".
Esto revela claramente la
estrategia señalada al principio: Las reservas acumuladas en los bancos
centrales regionales (mediante la imposición del "deficit cero") ya están
sirviendo para salvar al capitalismo privado en crisis, con dinero público
proveniente de impuestos pagados por toda la sociedad latinoamericana,
principalmente por los sectores más pobres y vulnerables.
De manera tal que, y con la
finalidad de apoderarse del "dinero fresco" (acumulado por los "ajustes"), los
mega consorcios financieros, luego de instalar la nueva "burbuja" con la crisis
en los países centrales, vienen por las reservas US$ acumuladas en los bancos
centrales de América Latina a través de un proceso de "crecimiento económico"
sin distribución social.
La resolución final de la
reciente cumbre
del G-20 (el G-8 más los "emergentes") marcó el nuevo objetivo:
Reciclar una nueva "burbuja
financiera" (negocios en la crisis) con las reservas de los países periféricos
del Sur. Con el dólar y el FMI como protagonistas centrales.
En este escenario, el G-20 (bajo
presión directa de EEUU), con un FMI reciclado y convertido en "banco mundial"
de la crisis, decidió lanzar un nuevo proceso de endeudamiento del sur
periférico para salvar prioritariamente al sistema financiero colapsado.
En resumen,
y con el FMI (controlado por EEUU, y en menor grado por la UE) como
prestador y supervisor, las reservas de Asia, África y América Latina, van a ser
transferidas (mediante el endeudamiento) para generar una nueva "burbuja
financiera" por la cual los grandes consorcios sionistas de Wall Street
y de las metrópolis europeas y asiáticas van a utilizar la crisis para
"hacer negocios". Como ya los están haciendo en los países centrales.
La cumbre del G-20 cuadruplicó las reservas
del FMI en US$ 1 billón, lo que convierte al organismo multitaleral en lo más
similar a un Banco Central del mundo que interviene en última instancia
para evitar el derrumbe de sus miembros acosados por la crisis recesiva global.
Así como los bancos centrales de las
metrópolis imperiales de EEUU y Europa pilotean los "rescates" de empresas y
bancos quebrados (con dinero publico y garantía estatal), de la misma manera
el FMI va a cumplir el mismo rol a escala de los gobiernos de los países
"emergentes" y "subdesarrollados" del Sur periférico.
Como en los países centrales, los
"rescates" (realizados con endeudamiento solventado con dinero público) no van a
estar a orientados a restablecer la producción y el consumo, sino a salvar a
los bancos y entidades privadas quebradas y a reactivar un macro negocio
financiero con la crisis.
Con un detalle: Los bancos y
empresas quebradas en el mundo "subdesarrollado" o "emergente" son filiales de
las corporaciones trasnacionales imperialistas que tienen sus casas matrices en
EEUU o en Europa, y que han "exportado" la crisis financiera recesiva a las
áreas emergentes.
A modo de síntesis la
reciente cumbre del G-20 demostró que la locomotora USA sigue
controlando y hegemonizando las decisiones del decadente sistema capitalista
globalizado, y que la también decadente Europa y los vagones del capitalismo "emergente",
con China a la cabeza, son impotentes para imponer reformas y cambiar las reglas del sistema imperante con
el dólar como moneda patrón.
"Por ahora el colapso financiero golpea con mayor furia a las economías
centrales, pero EEUU, Europa Central y Japón cuentan con recursos
superiores para intentar un contrapeso. Pueden ensayar reactivaciones con el
sostén del Tesoro y emiten los dólares, euros y yenes que utiliza América
Latina. Además, incrementan el déficit fiscal, mientras la región continúa atada
a las normas del superávit", señala Claudio Katz .
Con las
nuevas medidas impulsadas por EEUU y aprobadas en el G-20, se busca (con el FMI
como operador central) reciclar una nueva "burbuja" de "negocios en la crisis"
en toda la periferia de Asia, Africa y América Latina a través del
endeudamiento y pago de los créditos con las reservas acumuladas.
Lo
que en definitiva buscan las nuevas medidas "regulatorias" con el FMI como actor
central en el Sur periférico, es "institucionalizar" lo que ya están
haciendo los Estados "emergentes" y "subdesarrollados": "Salvar" a las empresas y bancos privados con dinero público, recreando simultáneamente un
multimillonario negocio capitalista con la crisis.
De esta
manera, de mano del FMI y del nuevo proceso de endeudamiento, los consorcios
financieros imperiales se "chupan" los fondos frescos de las reservas
del Sur a través del endeudamiento y los intereses de los préstamos
destinados a "salvar" a los bancos y empresas de la quiebra.
Este es el
objetivo y la tesis central que EEUU (al margen de la crisis y de las
necesidades sociales de la región) intentará reforzar e imponer en
la próxima Cumbre de las Américas a realizarse el próximo fin de semana, en
Puerto España, Trinidad y Tobago .
"La cumbre de las Américas tiene ante sí una región
donde más de 96 millones de personas viven en condiciones de extrema pobreza,
unos 400 millones de ciudadanos son víctimas de algún tipo de discriminación y
22 millones de jóvenes carecen de oportunidades para estudiar, cifras muy
ligadas a las fórmulas neoliberales que pululaban en el hemisferio", puntualiza
este lunes la agencia cubana Prensa Latina..
"Pese a que los actuales gobiernos en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua,
entre otros, batallan contra las recetas diseñadas en el Norte, oscuras
estadísticas en materia social prevalecen en el continente", añade.
Y agrega:" En las Américas, alrededor de 3,2 millones de personas están
infectadas de VIH/SIDA, mientras que enfermedades como el dengue, la malaria, el
mal de Chagas y la tuberculosis siguen siendo los principales desafíos para la
salud en la región".
Durante la III Asamblea parlamentaria
Europa-Latinoamérica que sesionó la semana pasada entre el 6 y el 8 de abril en
Madrid con 150 representantes de
países de esas dos regiones, los
legisladores señalaron que el deterioro de la situación causa una creciente
inquietud del otro lado del Océano Atlántico y criticaron al llamado Grupo de
los 20 (G20) por su actuación en las actuales circunstancias.
"El G20 en sus dos recientes cumbres (Washington, noviembre de 2008) y Londres
hace una semana) ha limitado su interés a las cuestiones financieras,
mientras las dificultades económicas incrementan los riesgos en los países
latinoamericanos", apuntaron los comentarios en la
Asamblea Europa-América Latina.
Pero este escenario estructural de
pobreza, crisis recesiva y desocupación dejado en América Latina por el
macro-robo industrial y financiero de los bancos y trasnacionales del
"capitalismo globalizado" no va a estar agendado como debate central en la
próxima
Cumbre de las Américas.
Obama, con su séquito imperial,
vienen con una idea fija: Imponer en la región la visión centralista
USA-UE del "rescate financiero" como recurso prioritario para
"salvar" a la región de la crisis.
En
forma práctica y efectiva, los "préstamos" del nuevo FMI reciclado por el
G-20 (solventados con dinero público y garantía del Estado) van a estar
destinados a salvar a las mismas corporaciones y bancos privados trasnacionales
que generaron la crisis en los países subdesarrollados y emergentes.
En otras palabras, los bancos y
trasnacionales del Imperio vienen por el "efectivo en caja" que los gobiernos
del sur acumularon siguiendo las recetas del "modelo" impuesto desde el norte.
Algo así como tomar el resto del botín del robo que habían hecho acumular en los bancos centrales
(dependientes) pensando en "tiempos difíciles".
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(*) Manuel
Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y
comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados
en la Web.
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