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(IAR
Noticias)
11-Abril-09
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Decisión política. Lula
oyó el pedido del FMI para tener más dinero. |
Según anunció el gobierno, el dinero será para asistir a los países más
pobres.
Por Eleonora Gosman -
Clarín
N o sólo dejó de deber plata al Fondo Monetario Internacional (en 2004 y en
simultáneo con Argentina). Más que eso, ahora Brasil pasa a la orilla opuesta:
será prestamista del FMI. De acuerdo con el anuncio del ministro de Hacienda,
Guido Mántega, el país pondrá a disposición del organismo internacional 4.500
millones de dólares que podrán salvar de la horca tanto a emergentes como a
países muy pobres que requieren de urgente financiación para sobrevivir en este
mundo en crisis.
"Entramos en el club de los acreedores", se jactaba anoche el ministro.
Explicó que las naciones que más recursos precisan del Fondo "son los más
pobres. Para los avanzados, eso puede no significar mucho porque no precisan de
flujo financiero". Y agregó en tono acusador: "El país con mayores reservas
financieras es, justamente, el que provocó la debacle mundial. Pero ellos tienen
la maquinita de hacer dólares", ironizó. La colocación de esa plata pretende ser
un refuerzo para las necesidades de América Latina y de Africa. Pero como señaló
Mántega no implicará una caída de las reservas. El Fondo le da a cambio Derechos
Especiales de Giro, una cuasi moneda que se utiliza como referencia para fijar
paridades y que sirve además para ser canjeada en cualquier momento por dólares
en el propio FMI. Apenas 47 de los 185 miembros del Fondo están en condiciones
de prestarle dinero a la institución. Es evidente que para hacerlo es preciso
contar con buena cantidad de divisas en las arcas del Banco Central. En el caso
de Brasil, hay acumulados 201.000 millones de dólares.
La decisión de aportar al Fondo es esencialmente política. Resulta una
consecuencia de la estrategia internacional que se fijó el presidente Lula da
Silva. Durante la reunión del G-20 financiero, del 2 de abril en Londres, hubo
un consenso en elevar a 250.000 millones de dólares la financiación directa
aportada por los gobiernos al Fondo. Estableció también que 47 de los 185 países
miembros de la institución aportarían hasta 250.000 millones de dólares para
sostener los Derechos Especiales de Giro (la unidad de cuenta monetaria del FMI
usada para prestar a países que demanden dinero).
Y Lula, que batalló para ser escuchado, no podía negar el aporte que el propio
Fondo le pidió. El presidente ya había dado una señal al respecto cuando dijo en
conferencia de prensa en Londres a periodistas de su país: "¿No les parece chic
que Brasil preste plata al FMI?". En el momento sonó a ironía. Pero la realidad
acaba de demostrar que, si se quiere estar en la primera línea mundial, hay que
poner dinero. "Nuestra participación adquiere un significado especial en el
difícil período que atraviesa la economía mundial", defendió Mántega.
Desde que fue creado el FMI, Brasil es el primer prestador latinoamericano al
Fondo y lo hace, según sus propias declaraciones, para que a su vez la
institución transfiera ese dinero a países con problemas. Más veces todavía que
en Argentina, la historia brasileña está marcada por los default. El primero fue
luego de la crisis norteamericana de 1929: en 1932, la deuda externa brasileña
llegaba a 237 millones de libras esterlinas y no había como hacerle frente. El
ministro económico de Getulio Vargas, Oswaldo Aranha, se opuso a tomar nuevos
préstamos para pagar deudas antiguas.
El mayor endeudamiento brasileño ocurrió con la dictadura militar, entre 1964 y
1985. Fue la época del "milagro económico" a la que siguió el milagro de
triplicar la deuda externa: saltó de 4.000 a 12.000 millones de dólares en 1968.
La crisis del petróleo en 1974 agravó los problemas y en noviembre de 1982, el
ex presidente Joao Baptista Figueiredo tuvo que pedir al Fondo un préstamo de
3.000 millones de dólares. En 1987, el gobierno brasileño entró en una nueva
moratoria. Con Fernando Henrique Cardoso el país acumuló una deuda de 232.000
millones y en 2001, en plena crisis de Argentina, Brasil pidió más plata al
Fondo bajo condiciones leoninas. El esfuerzo de ahorro fiscal y de eliminación
de gastos de Lula durante su primer gobierno le permitió saldar sus cuentas con
el FMI y pasar a una situación de tener más reservas que deudas. Claro que en
2005 casi le cuesta el puesto.
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