Europa se hundió en la recesión
durante el
primer trimestre del año y en Japón se acentuaron las presiones deflacionarias a
causa de la crisis económica mundial, con lo cual se reducen las
posibilidades de recuperación de EEUU, que tuvo datos menos negativos, según
las estimaciones de analistas económicos.
El Producto Interior Bruto (PIB) de
la zona euro registró una contracción récord del 2,5% en el primer trimestre
de este año respecto al trimestre anterior.
La contracción es más profunda que en
EEUU -1,6% en el mismo período- a pesar de que la crisis financiera empezó en la
otra orilla del Atlántico.
El Banco Central Europeo dijo que la
recesión será al menos el doble de la prevista. Esta caída no tiene
precedentes desde la Segunda Guerra Mundial, es decir desde hace más de medio siglo. El
BCE prevé las primeras cifras de crecimiento para 2010, con un raquítico 0,2%.
Se trata del cuarto retroceso consecutivo del PIB de ese espacio monetario
formado por 16 países, y la caída es similar a la del conjunto de la Unión
Europea (UE, 27 países).
El Producto Interior Bruto (PIB) de
Alemania, la economía locomotora del euro, sufrió en el primer trimestre de 2009
un retroceso del 3,8%, lo que confirma que este país se encuentra sumido en
la mayor recesión desde la Segunda Guerra Mundial.
Además, este viernes, se informó que
Francia, la otra gran "locomotora" económica europea, ya está también en recesión.
La economía francesa entró
oficialmente en recesión al caer por segundo trimestre consecutivo. Además, los datos de Eurostat, la Oficina Europea de Estadísticas, muestran un desempleo récord
de la Eurozona y del conjunto de la UE.
El PIB francés se contrajo un 1,2% en
el primer trimestre y un 1,5% en el trimestre anterior, después de haber caído
un 0,2% en el tercer trimestre de 2008 y 0,4% en el segundo, indicó el Instituto
Nacional de Estadísticas y Estudios Económicos (INSEE).
La economía gala destruyó en
los tres primeros meses de 2009 más puestos de trabajo que en todo 2008,
haciendo aumentar el desempleo en casi 150.000 personas desde principios de año.
Cifra que parece ridícula frente a la
española, que en el mismo período ha dejado sin empleo a casi 800.000 personas.
La economía de España,
fuertemente aquejada por la crisis global, sufrió en el primer trimestre de 2009
su mayor contracción en 50 años, según cifras oficiales.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) informó el jueves
pasado que el PIB
(Producto Interno Bruto) cayó un 1,8% en relación con los últimos tres meses de
2008 y un 2,9% en comparación con el mismo periodo del año pasado.
El INE aclaró que se trata de cifras preliminares y que los datos definitivos se
conocerán la semana próxima.
No obstante, los economistas advirtieron que se trata del peor retroceso de
la economía de España desde 1950.
En cuanto Gran Bretaña: "Sencillamente
no sabemos, y nuestros modelos tampoco. La situación es de lo más imprevisible".
Ése fue el inquietante mensaje que lanzó el Banco de Inglaterra en su último
diagnóstico sobre la economía británica. Ni siquiera se conoce si ésta seguirá
experimentando o no una contracción en 2010 y 2011.
Lo mismo ocurre con la inflación, donde hay “riesgos significativos en ambas
direcciones”. En cuanto a los bancos comerciales, se desconoce si disponen o no
de capital suficiente, señala el Financial Times.
Lo único que el Banco sabía a ciencia
cierta durante la publicación el miércoles del informe trimestral sobre
inflación era que la recuperación será lenta, afirma el diario londinense.
También caen las economías de Austria y Holanda un 2,8%, Italia un 2,4%, Grecia
un 1,2% Eslovaquia un 5,4%, la República Checa un 3,4%, Bulgaria un 3,5%,
Rumania un 2,6% y Hungría un 2,3%.
Italia, en recesión desde el tercer trimestre de 2008, tuvo en el período
enero-marzo de este año una contracción de 2,4% de su PIB. España ya había
revelado el jueves un retroceso de 1,8% de su actividad en ese mismo período.
La publicación de esos datos
provocaron una depreciación del euro frente otras divisas.
La moneda europea se cotizaba a primeras horas de la tarde del viernes a 1,3576
unidades por dólar, frente a 1,3638 la víspera en Nueva York. El euro también
caía a 95,27 yenes, frente a 95,20 el jueves.
Los sindicatos europeos protestaron
estos días -el viernes en Bruselas- en lo que ya llaman "manifestaciones
paneuropeas" contra la pérdida de empleos. Las marchas se han producido
también en Madrid, Praga y Berlín. Las malas noticias para el empleo continúan,
después de que la británica British Telecom anunciara el despido de 15.000
trabajadores.
La inflación se mantuvo en el 0,6% en abril y dio un respiro ante los temores de
que acabe derivando hacia deflación, que haría mayor la pérdida de puestos de
trabajo y más difícil la salida de la crisis. Aunque algunos países, como
Francia y España, llevan dos meses viendo caer los precios.
La crisis sigue colapsando a Europa del Este, con contracciones en el
primer trimestre de 2,3% en Hungría, 2,6% en Rumania y 3,5% en Bulgaria, el más
pobre de la UE. El retroceso fue de 3,4% en República Checa.
El colapso en Europa del Este

Los
economistas advierten que la zona euro corre un riesgo mucho mayor de un deterioro más
profundo que otras regiones debido a la aguda crisis económica, fiscal y
política en Europa del Este, así como el deterioro en la calidad de los
activos de sus bancos.
Las turbulencias económico
financieras, y los disturbios sociales y sindicales ya se llevaron puestos a los
gobiernos de Bélgica e Islandia, y comienzan a generar inestabilidad y
principios de caos social en las primeras potencias del euro, como Francia
y Reino Unido, además de arrasar con las ex naciones comunistas de Europa del
Este, donde se han registrado algunas de las mayores movilizaciones de los
últimos 20 años.
A medida que las consecuencias de la
desocupación y el desplome del poder adquisitivo del salario se hacen sentir por
toda Europa, la protesta baja a la calle en cada vez más países para expresar el
descontento.
El malestar social que generan la desocupación creciente y el deterioro de
las condiciones salariales, así como el achicamiento de la capacidad de
consumo, exacerba el estado de frustración colectiva, provoca pérdida de
confianza en los políticos y alimenta las huelgas y protestas sociales que
comienzan a extenderse por toda la geografía europea.
Hay un punto central de fricción
entre las naciones desarrolladas del euro y los países del Este: Los bancos y
corporaciones trasnacionales de las potencias centrales del euro son auxiliados
con subsidios y proteccionismo estatal, en tanto que sus filiales situadas en
Europa del Este no reciben esos beneficios y en consecuencia sufren la peor
crisis recesiva de la región despidiendo trabajadores y deteriorando las
condiciones laborales y el poder de consumo de las mayorías.
Las tensiones que salieron a flote en
las últimas cumbres dejaron de manifiesto la dificultad de forjar una estrategia
coherente para combatir una recesión que ha golpeado a los 27 miembros del
bloque con fuerza desigual. Incluso los líderes de Europa Central y del Este, la
zona más afectada por la crisis, mostraron divergencias acerca de los
"planes de rescate".
En verdad el mayor peligro que enfrenta Europa Occidental, aparte de sus propios
desequilibrios debidos a la crisis, es el enorme agujero en que se han
convertido los países del Este. Esa región le debe a la banca de las naciones
centrales europeas más de 1,5 billones de euros.
La crisis recesiva empieza a ejercer
presión sobre los presupuestos de algunos gobiernos del euro, y en general de
los países del Este, que aumentan sensiblemente sus gastos para estimular su
economía en medio de una caída de sus recaudaciones tributaria por la
desaceleración económica.
En ese escenario, las potencias
dominantes del euro, cuyos bancos centrales y redes de bancos privados lideran
el negocio con los rescates y "salvatajes financieros" entre los miembros del
bloque, se muestran cada vez más renuentes a prestar dinero a los países cada
vez más "insolventes" de Europa del Este.
Como dicen los operadores de Wall
Street: "Los negocios son negocios, incluso durante la crisis", y el sionismo
financiero de Europa y EEUU sólo prestan a quienes pueden pagar los intereses y
devolver el capital.