egún datos
difundidos el lunes por Eurostat (Oficina Europea de Estadística), la economía de la zona del euro cayó en el
último trimestre de 2008 el 1,6% con respecto al trimestre anterior, una décima
más que sus previsiones iniciales, mientras que en toda la UE la contracción
fue del 1,5%.Estas
cifras confirman que la contracción económica se agravó a final de año
por el deterioro de la demanda -consumo privado e inversión, así como las
exportaciones e importaciones-, ya que en el tercer trimestre la bajada de la
actividad había sido del 0,3% tanto en los países de la moneda única (el euro)
como en los Veintisiete que integran el bloque.
Los datos oficiales determinan que tanto la zona del euro como la UE se
encuentran en recesión, dado que acumulan ya tres trimestres seguidos con
caídas del PIB.
De los
veinticuatro Estados miembros para los que hay datos disponibles, catorce
países, incluida España, que suman el 70% del PBI de la UE, han entrado en recesión técnica (que tiene lugar
cuando la economía retrocede dos trimestres consecutivos).
De las grandes economías
comunitarias, por ahora sólo Francia escapa de la recesión, una situación
en la que sí han ingresado Alemania (su PIB cayó un 2,1% en el último
trimestre del año), Italia (1,9%) y Reino Unido (1,5%), con
deterioros significativos, además, respecto a los tres meses anteriores.
En el conjunto de la eurozona, el
número de estados con dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo se
reduce a nueve de un total de dieciséis, quedando fuera además de la propia
Francia; Bélgica, Grecia, Chipre, Eslovenia y Eslovaquia.
Respecto al
sector exterior, de octubre a noviembre las exportaciones de los países del
euro se hundieron el 6,7% (frente a la bajada previa del 0,2%) y el 6,1% en
el conjunto de la UE (desde el 0,3%).
También
empeoraron significativamente las importaciones, al caer el 4,7% en la zona del
euro (3,4 puntos más que en el tercer trimestre) y el 5% en los Veintisiete
(4,1% puntos más). En España, el desplome fue todavía más brusco con una caída
del 10,1 en las exportaciones, en tanto que las compras en el exterior
disminuyeron el 11,9% (10,8 puntos más).
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Vendedoras callejeras en Ucrania. |
El impacto en
Europa del Este
En este
escenario de una mayor agudización de la crisis financiera recesiva en las
potencias de la UE, los especialistas vislumbran a su vez un agravamiento del
colapso económico en las naciones más vulnerables de Europa del Este
atadas al centralismo dominante del euro en la región.
Además de
los tres gobiernos de Europa del Este que colapsaron por la crisis exportada de
las potencias centrales del euro (Letonia, Hungría y República
Checa), otros países de la región afrontan crisis recesivas con baja del
consumo y despidos laborales, devaluación de su moneda respecto del euro,
déficit fiscales y endeudamiento creciente en moneda extranjera, que los pone al
borde de la cesación de pagos.
Entre los
países de Europa Oriental que hoy se encuentran en mayor "zona de riesgo"
de huelgas y estallidos sociales, aparecen Rumania, Polonia, Estonia,
Lituania y Bulgaria, a los que deben sumarse los extras comunitarios como
Ucrania y Croacia, aquejados por una gran instabilidad política y social a causa
de la crisis.
Con la
crisis financiera recesiva, estalló hacia adentro de las ex republicas
socialistas del Este europeo, un modelo de economía dependiente de las potencias
centrales de la Europa occidental que marcó las profundas asimetrías
existentes entre las antiguas naciones comunistas y las potencias
centrales de la UE nucleadas alrededor del euro.
Luego de la
caída de la URSS, la mayoría de estos países se integró al "modelo
capitalista" occidental, basado en el "crecimiento económico" (con burbuja
financiera y apalancamiento) mediante el endeudamiento creciente en euros o
dólares con los bancos de Europa occidental y EEUU.
Según
The
Economist, “la banca de Europa Occidental tiene hasta 1,5 billón de euros
invertidos en la Europa Central y Oriental”. A esto deben sumarse las industrias
que se instalaron en la zona y que, poco a poco, comienzan ahora a retirarse como
efecto de la crisis recesiva.
Cuando
colapsó la "burbuja financiera" en EEUU y Europa, el financiamiento que
alimentaba artificialmente el "crecimiento" de las economías de los "hermanos
pobres" de la UE se detuvo, la desaceleración económica impactó finalmente en
una crisis recesiva con despidos y achicamiento del consumo, que a su vez
alimentaron una escalada de huelgas y conflictos sociales que cobraron sus
primeras víctimas con los gobiernos de Letonia, Hungría y República Checa.
En este
escenario, los despidos con rebajas salariales y baja del consumo popular
son el principal disparador de huelgas y conflictos sociales que se multiplican
por los países de Europa del Este y amenazan con un quiebre del proceso de
"gobernabilidad" institucional.
En la
Eurozona (las economías centrales) se estima en 9,3 por ciento la cifra de
desocupados para 2009, y en 10,5 por ciento para el próximo año. El
caso más preocupante es España donde la cifra ya supera el 15 por ciento.
De la mano
de la recesión y de la desocupación que ya padecen las economías centrales del
euro, las autoridades de la Unión Europea temen un "contagio" de los
conflictos sociales del Este a su propio territorio.
Las divisiones y
fisuras
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Pasajeros caminan por uno de los andenes de la estación de trenes de Saint
Lazare, París durante una jornada de huelga general contra el desempleo, el
jueves 26 de marzo,. |
Los nuevos
datos negativos en Europa occidental han llevado a la Unión Europea a
decretar la alerta roja y una agenda de reuniones de urgencia para afrontar el
terremoto económico recesivo que empieza a producir serias fisuras de división
en su bloque.
Las
divisiones y los enfrentamientos se acentúan por la negativa de los bancos de
las potencias centrales a socorrer a los países más vulnerables de Europa del
Este que han ingresado en cesación de pagos a causa de la recesión.
Hay un
punto central de fricción entre las naciones desarrolladas del euro y los países
del Este: Los bancos y corporaciones trasnacionales de las potencias centrales
del euro son auxiliados con subsidios y proteccionismo estatal, en tanto que sus
filiales situadas en Europa del Este no reciben esos beneficios y en
consecuencia sufren la peor crisis recesiva de la región despidiendo
trabajadores y deteriorando las condiciones laborales y el poder de consumo de
las mayorías.
Mientras las potencias centrales, por
boca de la canciller de Alemania, Ángela Merkel,
rechazaba los llamados para lanzar un rescate de los países de Europa del Este,
Hungría propuso asistencia directa y un ingreso expedito de los países del Este
a la zona euro.
Alemania (la primera economía del euro)
> lidera la posición de
los bancos y consorcios financieros de Europa y EEUU que se muestran renuentes a
financiar paquetes de "ayuda" (un macro negocio bancario con la crisis) a los
países del Este acuciados por la desaceleración económica y al borde de la
cesación de pagos, cuadro que se agrava con los conflictos sociales que
están comprometiendo la gobernabilidad de algunos países de la región.
Alemania y las potencias más ricas
del euro ya advirtieron que, en caso de que aumenten los países que quedan al borde de una
cesación de pagos, sus bancos van a afrontar crecientes
dificultades para acudir al rescate de los países miembros que lancen pedidos
de ayuda.
Además -como sostiene The Wall
Street Journal- el colapso de las divisas locales está encareciendo esos
préstamos y generando más deuda impagable a los países.
Las turbulencias económico
financieras, y los disturbios sociales y sindicales que ya se llevaron puestos a
los gobiernos de Bélgica e Islandia, comienzan a generar inestabilidad y
principios de caos social en las primeras potencias del euro, como Francia
y Reino Unido, además de arrasar con las ex naciones comunistas de Europa del
Este, donde se han registrado algunas de las mayores movilizaciones de los
últimos 20 años.
De manera tal que la renuencia (o
abierta negativa) de las potencias centrales a auxiliar a los países más
vulnerables (tanto de la zona del euro como de Europa del Este) multiplica la
crisis financiera recesiva que se expande y contagia por todo el bloque.
Y, consecuentemente, los conflictos y
estallidos sociales ya empiezan a instalarse en las principales metrópolis de la
Europa rica.