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CONTRAINFORMACION

 

MEDIO ORIENTE  

 

Las líneas matrices en Irán

Los ayatolas mandan
un mensaje a los "reformistas"

 
 

 (IAR Noticias) 14-Octubre-09

Sorpresivamente, el sábado pasado, el gobierno de Teherán anunció las primeras condenas a muerte de tres acusados de participar en las revueltas y protestas callejeras que se desataron tras la reelección presidencial de Ahmadineyad, calificada como "fraude" en junio pasado.  En este informe, las líneas matrices que guiaron esa decisión que entraña, a su vez, un cambio de estrategia para contener la rebelión interna que busca desestabilizar y derrocar desde adentro al régimen que controla Irán.    

Informe especial
IAR Noticias
/

Después del abortado "golpe reformista" de junio pasado, Teherán cerró sus fronteras y tendió una cortina de hierro sobre el proceso de rebelión interna apoyado y estimulado por EEUU y las potencias del eje sionista USA-UE empeñadas en desestabilizar al régimen de los ayatolas.

No se trató de una ataque militar (como el que tienen agendado Washington y Tel Aviv contra las usinas iraníes), sino de una operación de guerra psicológica en el frente social que utilizó a la oposición "reformista" iraní como un caballo de troya para  desgastar el poder de los ayatolas y deslegitimar el triunfo de Ahmadineyad en las urnas.

Tras las elecciones presidenciales del 12 de junio pasado, y sin que existan elementos de prueba ni constatación objetiva, en el momento de ser confirmada la contundente victoria electoral de Ahmadineyad por el 63% de los votos, la prensa escrita, radial y televisiva de Europa y EEUU tituló: Fraude en Irán.

El candidato reformista, Mir Husein Musaví, segundo con el 32% de los votos, azuzó el frente interno llamando a "resistir el fraude" en las calles, mientras en las universidades, bastiones militantes de la clase media y alta reformista, se lanzaba la consigna  "abajo el dictador" en relación al presidente constitucional de Irán reelegido en las urnas.

Los presidentes y funcionarios de las principales potencias sionistas de la Unión Europa comenzaron sus prédicas y acusaciones encubiertas mostrándose "preocupados" por las denuncias de fraude mientras (en el caso de Merkel y Sarkozy) pedían que las autoridades iraníes exhibieran mayor "transparencia" en los resultados de los comicios.

De esta manera se cerró el círculo de la operación golpista con sus cuatro actores principales: El "fraude", la "protesta popular",  los muertos y la presión internacional para obligar al gobierno de Irán a suspender las elecciones.

El plato estaba servido para que los servicios de inteligencia estadounidenses y europeos (principalmente británicos), infiltrados en las usinas "reformistas" de la universidad y de los medios de comunicación iraníes, completasen el escenario para hacerle perder el control de la situación al régimen de los ayatolas.

Y como ya es histórico en sus modus operandi, del lado de las "protestas contra el fraude" en Irán se encontraban Washington, la Unión Europea, la ONU y toda la parafernalia de organizaciones de "derechos humanos" controladas por la CIA, a través de las cuales el eje sionista estadounidense-europeo "legitima" denuncias internacionales y realiza operaciones diplomáticas para voltear gobiernos que no responden a su estrategia en Asia y Europa del Este.

Finalmente, en el Irán de los ayatolas, a los conspiradores del "golpe reformista"  les pasó lo mismo que en Bielorusia, Kazajstán, Uzbekistán, Birmania, Tibet, Sudán, donde los gobiernos sometidos al "golpe democrático USA-UE" los dejaron afuera, cerraron las fronteras y se dedicaron a exterminar el virus de la "insurrección popular" made in USA-UE antes de que desate una pandemia.

En la última semana de junio, los Guardianes, sólo tuvieron que calentar el motor de la represión, ni siquiera necesitaron poner la primera, les bastó con la acción psicológica disuasiva y una presencia intimidante en las calles, para dejarles -por ahora- al eje USA-UE y a la prensa internacional, sin el "Tiananmen iraní".

Como ya lo han revelado diversos informes de medios y analistas de EEUU y Europa, el plan militar contra Irán contiene una fase de "plan de desestabilización social" mediante la cual la CIA y las agencias estadounidenses y británicas vienen operando un "frente interno" de oposición que abreva en los sectores "reformistas", tan enemigos o más enemigos de los ayatolas que las propias potencias sionistas.

Reportes árabes, europeos y norteamericanos, han señalado una infiltración creciente de la CIA entre los sectores iraníes "reformistas"  con la finalidad de abrir una cuña de consenso social para una intervención armada norteamericana "liberadora" contra el gobierno y el régimen de los ayatolas, calificado por EEUU e Israel como exportador de "violencia y terrorismo".

En Irán, por ejemplo, la idea de combatir al "régimen violento" de los ayatolas prende en los sectores "reformistas" conducidos por el ahora ex presidente Jatami, que cuenta con respaldo mayoritario entre las clases medias, la universidad y los medios de comunicación iraníes, no así entre los sectores de la clase baja mas pobre y desprotegida (la mayoría de la sociedad iraní) quienes votaron masivamente por Ahmadineyad.

Para tener en claro cómo se desarrollan los hechos en Irán hay que partir de un principio: No hay un solo Irán sino que existen "dos Irán".

El primer Irán, islámico confesional, marcadamente antisionista, anti-Israel y anti-EEUU, se representa en el Estado y en el gobierno de los ayatolas que controlan con mano de hierro los dos enclaves estratégicos del poder iraní: la economía y las fuerzas armadas y de seguridad.

El segundo Irán se representa en el sector de los "reformistas" (un segmento de la sociedad formado en la ideología "liberal" y en las pautas de la sociedad de consumo capitalista occidental) cuyo emergente social y su ideología "occidentalizada" son incompatibles con el fundamentalismo religioso del régimen teocrático de los ayatolas.

El primer Irán está en guerra contra Israel y EEUU, y el segundo quiere fusionarse con a la "civilización occidental" y negociar pautas de convivencia con Israel y EEUU.

Como concepto central hay que precisar que el "Irán reformista" es tan o más enemigo del "Irán fundamentalista" como lo son Israel y EEUU.

Esta es la razón central que explica porqué las clases medias y altas "reformistas" iraníes son el natural elemento de infiltración de las potencias sionistas para derrocar a los ayatolas y a su gobierno hoy conducido por Ahmadineyad.

En ese escenario, y como complemento del plan militar, el proyecto estratégico de EEUU, Israel y las potencias sionistas aliadas, no gira alrededor de la destrucción de Irán, sino alrededor del fin de régimen de los ayatolas.

Y no hay que confundirse: La guerra de los ayatolas y de los halcones conservadores  contra los "reformistas" no es solamente politico-electoral.

En esencia, los "reformistas" plantean la creación de un "nuevo Irán" exactamente en las antípodas de los valores ideológicos y religiosos del régimen teocrático que controla la administración de la republica de Irán.

Eso los convierte en columna vertebral del proyecto de desestabilización montado en las protestas contra el "fraude", y cuyo desenlace todavía no está claro.

Este fin de semana los ayatolas (por medio de las condenas a muerte) redefinieron una nueva estrategia de "contención golpista" y le enviaron un mensaje cifrado a los "reformistas": Quien se rebela se expone a la muerte.

No se trata de definir y juzgar ésto (las condenas a muerte a los rebeldes) en los términos formales de la "convivencia democrática en paz", sino en los términos reales de la  "guerra por la supervivencia".

Cuando se trata de defender la supervivencia, de preservar el poder estratégico, los Guardianes iraníes son tan "democráticos"  o "guerreros" como lo son los marines del eje sionista USA-UE,  que exporta "democracia y elecciones limpias" mientras sus ejércitos durante las 24 horas masacran "población sobrante" por todo el planeta.

En definitiva, de un lado y del otro, y en términos de la diplomacia y el discurso público que se vende a las mayorías, siempre se habla de la "paz", pero en la realidad ejecutan la guerra (económica, política o militar) para imponer sus objetivos.

Para el islamismo revolucionario de Ahamadineyad y de los ayatolas (tanto como para sus enemigos imperiales), tanto la "democracia" como la "guerra" son un medio, no un objetivo. Y no se trata de falta de escrúpulos en sentido moralista, sino de una realidad subyacente escondida bajo el mensaje "democrático y pacifista" del discurso oficial que practican los políticos y la prensa imperial.

En Irán (a diferencia de lo que informa y analiza la prensa del sistema) no hay un enfrentamiento por un resultado electoral, sino que se utiliza el resultado electoral para dirimir un conflicto más profundo que, por su importancia estratégica, trasciende las fronteras de Irán.

Por las líneas fronterizas de Irán hoy se escriben a corto plazo los ejes matrices y las coordenadas de un desenlace internacional de la "guerra fría" intercapitalista por el petróleo y los recursos estratégicos."Reformistas" y "fundamentalistas" son sólo piezas funcionales de ese tablero en Irán.

Lo que hoy está sucediendo en Irán tiene una importancia estratégica fundamental para el destino del planeta por dos razones principales:

A) Desde el punto de vista geopolítico y militar estratégico, Irán está alineado dentro de uno de los ejes (Rusia, China y las potencias emergentes asiáticas) que disputa una guerra (por ahora fría) por el control del petróleo y de los recursos estratégicos del planeta con el eje occidental EEUU-Unión Europea.

B) Desde el punto de vista geoeconómico, Irán es un jugador clave en el tablero de la guerra por el control de los recursos energéticos del denominado "triángulo petrolero" Eurasia-Cáucaso-Medio Oriente.

Los países que concentran recursos estratégicos esenciales para la supervivencia de la civilización capitalista (como es el caso de Irán y de las naciones petroleras del mundo islámico) van a ser el teatro de operaciones de esos conflictos que hoy permanecen  latentes y a la espera de un detonante.

Este escenario (con desenlace en un corto plazo) convierte a Irán en un país clave para el futuro inmediato del sistema capitalista donde las potencias buscan posicionarse para supervivir en un planeta donde el petróleo y los recursos estratégicos se agotan.

En el tablero iraní (como razón de fondo) se disputa una proyección de la guerra por la conquista de petróleo y de las fuentes de energía  trasladada al escenario del poder interno que controla la República Islámica de Irán.

Con un dato adosado: Al poder (económico y militar) en Irán lo controlan los ayatolas que, según parece, han decidido utilizar "cirugía mayor" contra la "infección mayor" de la operación reformista que busca desestabilizarlos y derrocarlos desde adentro.

Esto implica, claramente, que en el teatro de operaciones internas el régimen de los ayatolá ha decidido remplazar a la estrategia política por la estrategia militar para contener la sedición de los reformistas pro EEUU-Israel-UE.

Se puede estar de acuerdo o no con la decisión de aplicar la pena de muerte a los conspiradores de la revuelta reformista, pero lo que no se puede negar es la realidad que la determina: La supervivencia en en el poder, para la cual la guerra (o sea la muerte) es la continuidad de la política por otras vías.

Y esto, vale aclararlo, rige tanto para los ayatolas como para sus enemigos imperiales del eje USA-UE que hoy manejan (con lenguaje "democrático")  los títeres de la "revolución reformista" en Teherán.

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