Luego
de su concreción, hay muchas hipótesis girando sobre el golpe de Estado
hondureño pero claramente resaltan aquellas que tienen que ver con la
participación encubierta de EEUU en calidad de incitador y de beneficiario
principal.
Por estas horas, sobresalen dos
lecturas disímiles que se hacen del objetivo golpista:
A) Una maniobra interna de los
halcones conservadores contra Obama utilizando a Honduras como teatro de
operaciones.
B) Una operación de "doble cara"
orientada a posicionar la estrategia de Obama en la región,
principalmente en relación con los presidentes izquierdistas aglutinados en el
bloque del ALBA.
En el primer punto, se habla de un
golpe interno contra Obama protagonizado por los sectores
ultraconservadores del Pentágono y del Departamento de Estado con el objetivo de
boicotear (por medio del derrocamiento de Zelaya) sus políticas de acercamiento
con Chávez, Cuba y los presidentes del ALBA.
En el segundo punto, se señala a
la propia administración Obama como la impulsora del golpe con el objetivo de
formular una advertencia velada a Chávez sobre un posible "efecto dominó"
de la asonada militar en otros países gobernados por el staff presidencialista
de izquierda en América Latina.
Otra hipótesis habla de una
operación programada originalmente por la CIA y el Pentágono para impedir que
Zelaya -a través de su inserción en el ALBA- aumente el poder de
influencia regional de Chávez.
En cualquiera de estas hipótesis,
se señala al Comando Sur de EEUU y a las agencias de inteligencia
estadounidenses como el centro planificador del golpe que destituyó a
Manuel Zelaya de su cargo como presidente de Honduras.
Si bien la administración Obama "condenó" el golpe contra Zelaya, no lo calificó
legalmente como tal, sino como una acción que está "evolucionando
hacia un golpe".
Esta carátula le permite a Washington
condenar el golpe y a la vez sostener en pie la relación
económica y diplomática con el gobierno golpista de Honduras, y mantener sus
convenios sin quitarle la ayuda militar .
A ningún experto le cierra por
estas horas que las fuerzas armadas de Honduras, que actúan como un virtual
apéndice de la estrategia del Pentágono en Centroamérica, hayan concretado
la detención y la expulsión de Zelaya sin consultar con los mandos militares y
políticos de EEUU.
Al respecto dice James Petras:
"Las hondureñas son las fuerzas armadas más subordinadas al Pentágono,
reciben entrenamiento, armas y financiación en EEUU. Oficiales del Comando
Sur de EEUU tienen delegaciones en el ejército, la policía y los servicios de
seguridad hondureños. Los oficiales de Estado Mayor reciben cursos en el Comando
Sur. Todo lo que deciden las cúpulas militares hondureñas es
consultado con las delegaciones norteamericanas".
"Hace tiempo Honduras era
trampolín para el golpe contra Arbenz en el 54, era la punta de lanza
para la invasión de Cuba en el 61, era la caza de los contras con 20 mil
soldados mercenarios lanzados desde Honduras", añade Petras.
El Comando Sur estadounidense
realiza periódicos ejercicios conjuntos con el ejército hondureño, adiestra a
sus oficiales intermedios y de Estado Mayor, mantiene convenios de ayuda militar
en el marco de la guerra contra el "terrorismo", y sus fuerzas de elite, así
como la CIA y el FBI, entrenan a la policía y a los servicios de inteligencia
hondureños.
En marzo de 2008, el ministro de Defensa de Honduras
resaltó el apoyo de Estados Unidos a su país y dijo que ambos trabajan en un
programa común de lucha contra el "terrorismo", el crimen organizado, el narcotráfico y el
tráfico ilegal de personas.
Recientemente, el actual jefe del
ejército hondureño, ejecutor del derrocamiento de Zelaya, Romeo Vázquez,
participó de varios encuentros en Washington con el actual jefe del Comando Sur,
general Douglas Fraser, donde se profundizaron los lazos militares para una
acción conjunta en el escenario centroamericano.
En abril de este año, en
oportunidad de varios ejercicios combinados de las fuerzas estadounidenses y
hondureñas, el embajador estadounidense en Honduras, Charles Ford, señaló que
los ejercicios fueron auspiciados por el Comando Sur de su país.
Añadió que "ese impulso lo vamos a
mantener como política de Estado", y que Estados Unidos y Honduras trabajan en
un "común propósito por la paz en la región centroamericana".
La
delegación diplomática de EEUU en Tegucigalpa fue la embajada clave de la
"guerra antisubversiva" en Centroamérica durante la época de Reagan,
dirigida entonces por el embajador John Negroponte, de largo historial en
la represión regional.
Lo ejercicios conjuntos incluían,
en una primera fase, la realización de operaciones de información y
contrainformación, y la llegada de los efectivos militares de EEUU en un
escenario simulado de acciones "terroristas" o de catástrofes naturales en el
área centroamericana.
La segunda fase comprendía entrenamientos modulares de operaciones terrestres,
marítimas y aéreas conjuntas, en un escenario simulado de guerra convencional.
EEUU mantiene en Honduras una presencia militar efectiva de al menos 600
hombres acantonados en la base local de Palmerola, construida por el Ejercito
norteamericano a inicios del decenio de los años 80 del siglo pasado.
Además, el Comando Sur participa junto a
Honduras por la fuerza de tarea conjunta de "Bravo" en la base militar de Soto
Cano, donde se coordinan maniobras militares conjuntas orientadas a combatir el
"terrorismo", el narcotráfico y el "crimen organizado" en la región.
En la base de Soto Cano opera la Fuerza de Tarea Conjunta "Bravo”
integrada por efectivos conjuntos del ejército y de la fuerza aérea, así como el
primer batallón del regimiento número 228 de la aviación estadounidense. Esta
agrupación cuenta con 18 aviones de combate, entre los que se incluye
helicópteros UH-60 BlackHawk y CH-47 Chinook.
En el último tramo de la Guerra Fría, durante la administración de Ronald Reagan,
y con el padre de George W Bush como vicepresidente, la CIA utilizó
Soto Cano como una base de operaciones especiales de los “contra”
nicaraguenses.
Desde allí, y al mando del coronel yanqui Oliver North se ejecutaban
acciones paramilitares planificadas y financiadas por la Agencia Central de
Inteligencia (CIA) contra los movimientos guerrilleros "subversivos" en
Centroamérica, particularmente contra el gobierno sandinista de Nicaragua.
Oficiales superiores que hoy comandan las operacioness militares del golpe
contra Zelaya, como
el comandante de la aviación de Honduras, general Luis Javier Prince Suazo,
y el
jefe del Estado mayor conjunto, general Romeo Vásquez, fueron formados en
la Escuela de Las Américas y recibieron diversos cursos de formación profesional
en el Comando Sur de EEUU.
¿Cómo puede pasar desapercibido
por las jerarquías del Pentágono un golpe militar en Honduras?
Por otra parte, Honduras, el tercer país más pobre del
continente, detrás de Haití y Nicaragua, depende para sobrevivir de sus lazos comerciales,
políticos y militares con EEUU.
El país es "socio" comercial de
EEUU dentro del Tratado de Libre Comercio con
Centroamérica y la República Dominicana (CAFTA-DR), participa en el programa de
desarrollo de la Cuenta del Milenio, y decenas de miles de sus ciudadanos se
benefician del Status de Protección Temporal (TPS) que EEUU concede a personas que
huyen de conflictos o desastres naturales.
¿Cómo puede la estructura
oligárquica hondureña instrumentar un golpe de Estado al margen de la voluntad y
del conocimiento de Washington?.
Tras el golpe contra Zelaya, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo
que la meta de EEUU es trabajar con sus socios para que se restablezca el
orden democrático, pero no precisó cuáles serían los siguiente pasos de
Washington respecto a la suspensión de la ayuda o el retiro de su embajador.
Simultáneamente, la secretaria de Estado Hillary Clinton señaló que
EEUU no suspenderá la ayuda económica a ese país, que incluye partidas para la
financiación operativa de las fuerzas armadas, la policía y los servicios de
inteligencia hondureños.
En otras palabras, la importancia
clave de Honduras para la estrategia geopolítica y militar continental de EEUU,
su entrelazamiento económico ultradependiente de Washington, torna
imposible el desconocimiento previo del golpe de estado contra Manuel Zelaya
por parte del Pentágono y del Departamento de Estado.
Ensayo de "democracia blindada"
En cuando a las características
del derrocamiento de Zelaya,
en Honduras no hubo un golpe militar tradicional donde los militares ocupan los
espacios administrativos que antes ocupaban los políticos dentro del orden
institucional.
Los militares hondureños no
ejecutaron un golpe castrense para asumir todo el poder, no crearon una junta de
comandantes para manejar el país, sino que tomaron el control de las
calles obedeciendo ordenes del poder civil golpista.
Puede decirse en todo caso que los
militares no se apoderaron del poder, sino que se convirtieron en guardianes
armados del golpe constitucional que derrocó a a Zelaya.
Este detalle es fundamental para
entender las nuevas señales que se emitieron en Honduras.
El derrocamiento de Zelaya implica
un nuevo experimento en América Latina conformado por la conjunción del poder
civil y del poder militar para cambiar a un presidente, sin romper el orden
constitucional.
Se trata de lo que
las usinas del poder norteamericano definen como "democracia blindada"
en América Latina, donde las fuerzas armadas
adquieren un nuevo rol represivo obedeciendo órdenes del poder político.
Los think tank o tanques de
pensamiento norteamericanos estudian desde hace mucho tiempo
alternativas de "gobernabilidad" (control político y social) proyectadas
para futuros escenarios de crisis en el marco de la debacle económica global.
Las consideraciones se basamentan
en la neutralización de un posible "efecto dominó" regional de las huelgas y
conflictos sociales que comenzarán a desarrollarse como consecuencia de la
recesión económica y los conflictos laborales.
En ese escenario se plantea un
cuadro creciente de "perdida de gobernabilidad" de los gobiernos y un
requerimiento del uso de la fuerza militar para evitar el desmadre
de los conflictos y neutralizar posibles "focos subversivos" que se monten en
los mismos, según los sostenedores de la estrategia de control político y social con la "democracia blindada"
En relación con la antigua
doctrina predominante de los golpes de Estado militar (la "doctrina de seguridad
nacional"), la "democracia blindada" es una instancia
perfeccionada y corregida de
control militar sin romper el orden constitucional.
Dicho de otra manera, en
situaciones de crisis (como la que se proyecta con la recesión económica) la
democracia se "blinda" (utiliza el poder militar represivo) manteniendo
toda la fachada de la "gobernabilidad" constitucional y preservando la vigencia
del orden que se basa en las "libertades públicas" y el sistema electivo democrático.
Lo que está sucediendo en
Honduras, al margen de la estrategia y del objetivo del golpe contra Zelaya, es
un modelo experimental de "democracia blindada" ensayada en el ámbito
latinoamericano.
La "democracia blindada", como
señalan los expertos, es una síntesis gerencial político militar
conjugada dentro de una nueva estrategia de control político y social orientado
a preservar el sistema de dominio imperial capitalista en América Latina.
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(*) Manuel
Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y
comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados
en la Web.
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