Las
grandes cadenas mediáticas internacionales así como los monopolios locales de la
información (a nivel países), no obstante ser empresas comerciales que
funcionan sujetas a la ley de rentabilidad capitalista, carecen de una
normativa reguladora de sus actividades como la que tiene cualquier empresa de
mercado.
En cualquier lugar del planeta (tanto
en los países centrales como periféricos) el proceso de fabricación y
distribución de la información, no está motivado por la necesidad de "informar"
sino por la necesidad capitalista de vender noticias (el producto).
Para ello los medios de comunicación (al igual que
cualquier empresa capitalista) generan necesidades masivas de consumo
en la sociedad (el mercado), y trazan estrategias informativas destinadas a
favorecer su crecimiento empresarial y posicionarse para competir con éxito en
el mercado (la búsqueda de ganancia).
No
obstante esta realidad, la actividad de los medios de comunicación (uno de
los rubros más rentables de la economía capitalista), integrantes privilegiados del establishment económico, está rodeada de una aureola de "misión social"
que los exime de cualquier crítica o investigación sobre sus métodos para
recabar (fuente), interpretar (procesamiento) y difundir información
(comunicación pública).
Ningún
gobierno, partido político u organización social del sistema (que se valen de
los medios para conseguir legitimidad social) se atreven a enfrentar el poder
omnímodo de la corporación periodística por temor a ser lapidados o
convertidos en "leprosos sociales" a través de la manipulación informativa.
Y hay otra
situación que convierte en "intocables" a los medios de comunicación: Su altísimo potencial formador y orientador de conducta social a escala masiva
(conseguido a través de la manipulación informativa) los convierte en la
columna vertebral de las estrategias de dominio del sistema capitalista a escala
global.
Esta es la
razón principal por la cual en ningún país del mundo (y consecuentemente a nivel
internacional) no existen normas reguladoras ni tribunales de juzgamiento para
el funcionamiento de las empresas periodísticas mitificadas como medios al
"servicio del bien social".
De manera
tal que las grandes empresas periodísticas que hegemonizan el rol de "formadores
de opinión publica" son las únicas que gozan de "libre mercado ilimitado",
y sus informaciones y formas de "informar" también gozan de impunidad
ilimitada.
Esto
explica porqué las grandes cadenas "informativas" internacionales (y los medios
locales) han creado con total impunidad una psicosis mundial con el contagio del virus de "gripe porcina", que -hasta ahora- ninguna autoridad u organización
internacional ha definido con claridad de qué se trata en realidad.
Hasta el momento, ni los gobiernos ni las organizaciones internacionales de la
salud han logrado describir ni probar con precisión el origen, la veracidad de
que los casos detectados sean efectivamente de "gripe porcina", ni el grado
de gravedad y alcance internacional que puede tener la epidemia.
No obstante, la maquinaria mediática internacional ya creó una psicosis mundial
y el aislamiento de países y sociedades enteras (como es el caso de México)
sembrando el terror con grandes titulares e imágenes sobre el "avance
indetenible" del virus a escala global.
Manipulación y realidad
Contradiciendo más de una semana de bombardeo mediático con la "pandemia
porcina", el jueves la
Organización Mundial para la
Alimentación y Agricultura (FAO) reveló que hasta el momento no hay pruebas
que demuestren que el cerdo sea el agente responsable del brote de gripe porcina
que ha causado la muerte de personas en México, y centenares de
hospitalizados en Estados Unidos y otros países.
"Actualmente, no existen ningún tipo de pruebas que demuestren que el
virus de la gripe AH1N1 que se tramite de persona a persona esté relacionada por
el contagio de cerdos en México o en otros países del mundo", subrayó un
comunicado de la FAO a la prensa.
De acuerdo con el informe, a partir de las investigaciones y las conclusiones
formuladas por científicos, el consumo de carne de cerdo o derivados no son
elementos de riesgo para contraer el virus.
La
información de la FAO se agrega
al dato de que en Latinoamérica
no se ha confirmado ningún caso de la enfermedad fuera de México, en
donde de las176 víctimas fatales causadas por la epidemia, sólo nueve -según las autoridades sanitarias- fueron causadas por la llamada "fiebre
porcina".
Por otra
parte, la OMS informó el jueves que ha dejado de utilizar el término "influenza
porcina" para evitar la confusión en torno al peligro de contagio que
podrían tener los cerdos. En vez de ello, sugiere que se deber referir al virus
por su nombre científico "Influenza A H1N1".
Además, el portavoz de la Organización
Mundial de la Salud (OMS), Gregory Hartl, reconoció el martes que este organismo
todavía no sabe por qué la gripe porcina está siendo más grave en México
que en otros países donde se ha detectado, al tiempo que precisó que la agencia
de la ONU no es partidaria de que se impongan restricciones de viaje o se
cierren fronteras.
Un
reputado científico argentino, el doctor
Daniel Stamboulian, miembro fundador
y presidente de la Fundación del Centro de Estudios Infectológicos (Funcei),
dijo a Reuters que
"La aparición de casos de un nuevo
tipo de gripe puede continuar en todo el mundo, pero eso no debería generar
pánico debido a que fuera de México el virus está evolucionando como una gripe
clásica".
"Lo que tenemos que tener presente es
que esta gripe porcina se está comportando, salvo en México, como una gripe
estacional y no como una gripe virulenta como es la gripe aviar", señaló el
experto epidemiólogo.
No
obstante la impresionante cantidad de especialistas que (a nivel local e
internacional) se plantean dudas sobre el origen y los verdaderos alcances
de la epidemia, y los números oficiales de los infectados (la mayoría de los
cuales son "sospechados" de portar el virus) que desautorizan la calificación de
"pandemia", los consorcios mediáticos continúan sembrando el pánico mundial
en sus pantallas y titulares.
Es más,
las información científica pierde relevancia y es puesta como un elemento de
segunda importancia frente a la búsqueda del rating con informes superficiales y
"catastróficos" que son avalados por la complicidad de muchos gobiernos
que buscan situarse del lado del
"consenso social" y no ser deslegitimados por la corporación mediática.
De esta
manera, y sin datos científicos objetivos que lo justifiquen, las grandes
cadenas internacionales y los medios locales crean paradojalmente una sensación
de "catástrofe sanitaria" y desatan un riesgo de "ingobernabilidad
mundial" del sistema por medio del cierre de fronteras y de aeropuertos
que "aísla" y paraliza económicamente a los países, como es el caso de México.
La paradoja "desestabilizadora"
Más allá
de sus orígenes y posibles estrategias de aprovechamiento (comercial o militar),
la conmoción causada por una posible contaminación global del virus
amenaza con un impacto mortal sobre las economías en crisis del sistema
capitalista.
En
el mundo de los macroeconomistas del sistema ya no importan demasiado las
teorías sobre el origen de la pandemia: La principal preocupación reside hoy en
su duración, la cantidad de países y de continentes que pueda afectar, y el
impacto que tendrá finalmente sobre una economía global en recesión,
principalmente en EEUU, estrechamente ligado a la economía mexicana que
hoy afronta el mayor riesgo de desaceleración impulsada por la emergencia y el
aislamiento mundial.
A su vez,
la psicosis mundial instalada mediáticamente con la pandemia de "gripe porcina"
revela una vez más el poder y los alcances de los grandes consorcios de comunicación como manipuladores y generadores de conducta colectiva a
escala global.
Curiosamente, esta vez los consorcios mediáticos, por afán de lucro y de rating,
rompieron con la lógica de preservación de la "gobernabilidad del sistema" (del
cual forman parte como corporación económica) y están poniendo en riesgo los
pilares del "orden" y la "estabilidad" económica del capitalismo, con su
manipulación acentuada de "terrorismo bacteriológico" para
generar rating.
No deja de ser una tendencia
suicida: la gran tajada de rentabilidad de los
conglomerados mediáticos es aportada por los grandes consorcios bancarios,
industriales o de servicios (en crisis), que conforman la porción mayoritaria de la "torta"
publicitaria pautada comercialmente en los monopolios de la información.
Una extensa y generalizada epidemia de influenza porcina podría afectar
la recuperación de la economía global, e incluso prolongar y acentuar la
recesión mundial, es la opinión que predomina entre los principales
analistas económicos.
De
manera tal que, esta vez, el brote psicótico mundial inducido y manipulado con
el contagio de la gripe porcina, conspira contra la propia supervivencia
económica de los conglomerados mediáticos que extraen sus rentabilidad
capitalista de las grandes empresas y bancos en crisis.
¿Se
suicidan por afán de lucro y de rating los gendarmes del control social a escala
global?
¿Quién controla a los grandes controladoradores impunes de conducta masiva?, es
una pregunta que se formulan los que conservan algún resto de raciocinio y de
reflexión frente a la alienación mediática.
Por
ahora hay un dato: Como consecuencia de la psicosis con la gripe porcina, no son
pocos los legisladores republicanos y demócratas USA que están reclamando una
mayor regulación y control de la información periodística en aquellos aspectos
que toquen ámbitos específicos de la "seguridad nacional".
Según The Washington Post, ya hay borradores de proyectos de ley, sobre todo en
las áreas de las pandemias y de las catástrofes naturales.
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(*) Manuel
Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y
comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados
en la Web.
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