Probadamente, la realidad
"comunicacional" de cualquier país del sistema capitalista a escala global se
construye sobre la base funcional del "doble discurso" (o
"doble rasero"): Lo que se dice o "informa" (el discurso mediático) no tiene porqué
coincidir con la realidad (los intereses capitalistas que financian los medios
de comunicación).
En los medios de comunicación del
sistema (por razones de estrategia de dominio) el discurso "informativo"
impuesto a escala global está generalmente disociado de los intereses
estructurales y significantes del poder capitalista que representa.
Desde el punto de vista de la
dominación política, esta disociación aceptada (separación del discurso de la
realidad) no es para nada casual. El "doble discurso" político tiene como
finalidad primaria mostrar lo que dice el empleado (el político) y
esconder lo que en la realidad hace el patrón (el sistema capitalista que
controla el Estado).
Como fenómeno emergente del "doble
discurso" estandarizado, la prensa del sistema sólo analiza discursos
(despojados de la realidad estructural totalizada del poder capitalista que paga
por sus servicios), y los políticos sólo pronuncian discursos (sin
correspondencia con los intereses del poder del Estado capitalista al que
representan efectivamente).
No por casualidad el gran
inventor e impulsor del modelo de "doble discurso" a escala global es
EEUU, la primera potencia del sistema capitalista dominante, que habla como
paladín mundial de la "democracia" y los "derechos humanos", pero
gerencia efectivamente su poder imperial con el ejército y el arsenal nuclear más poderoso del
planeta, cinco flotas con capacidad nuclear surcando las aguas del mundo y casi mil
bases militares distribuidas por todos los puntos estratégicos del planeta.
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Chávez intenta que Obama descubra
las "venas abiertas de América Latina". Obama sigue la farsa. |
Debajo de este paraguas de
dominio hegemónico geopolítico-militar-nuclear, los gerentes de turno del Estado USA
edifican sus discursos públicos sobre la base de la imposición de los
"regimenes democráticos" y la "gobernabilidad en paz"
monitoreados desde Washington, como está claramente explicitado en los
documentos del Departamento de Estado.
EEUU, que tras el 11-S conquistó a
sangre y fuego Irak y Afganistán (donde las fuerzas ocupantes ya asesinaron a
centenares de miles de personas, principalmente civiles) impuso simultáneamente
en ambos países ocupados por sus fuerzas militares el "régimen democrático" con
elecciones periódicas donde los conquistados votan gobiernos controlados por
los invasores.
Debajo del
Estado USA, la
"realidad internacional" se construye sobre los parámetros establecidos del
"doble discurso" capitalista, orientado a esconder la realidad del dominio
imperial y la depredación planetaria realizada por los bancos y las empresas del
sistema capitalista transnacionalizado.
Naciones imperiales como
las potencias centrales europeas (que han fundado sus imperios en base a la ocupación
militar, el sometimiento de pueblos y el esclavismo) se erigen como íconos
universales de la "democracia" y de los "derechos humanos" e imponen las
reglas de la virtud "civilizatoria" al resto de los países de la periferia
subdesarrollada.
En este escenario, cualquier supermillonario de la revista Forbes (que acumuló su riqueza
sobre la base de la
generación de pobreza como emergente social más inmediato) puede poner una
fundación para "combatir a la pobreza" sin que nadie lo cuestione ni
analice sus actos como resultante de una conducta demente.
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Después de decenas de denuncias
de "golpes de Estado" promovidos por EEUU, y a sólo horas de denunciar un
nuevo "intento de asesinato" por parte del Imperio, Evo Morales le cuchichea
sonriente al oído al presidente del Imperio. |
De la misma manera, los bancos y
transnacionales capitalistas (que han acumulado sus activos empresariales sobre
la
base de la explotación histórica de países y de la depredación sistemática de los
recursos naturales y el medio ambiente) financian ONGs y
distintas organizaciones mundiales para "combatir la destrucción del medio
ambiente".
Organizaciones internacionales del
sistema capitalista, como el Banco Mundial o el FMI (recurrentemente utilizadas
como gendarmes y supervisores del macro-robo financiero a través del
endeudamiento de los países más débiles) son designadas a su vez como baluartes
internacionales de la "ética solidaria" y del combate estructural contra
la pobreza en el mundo.
En este
contexto mundial de
"doble discurso" estandarizado, resulta "normal" que un presidente en ejercicio
de cualquier Estado capitalista de América Latina (o de cualquier país sometido
del planeta) pronuncie discursos destinados a resaltar los intereses del
"pueblo" que lo votó, y luego gerencie su Estado para los intereses
capitalistas que lo controlan.
En la lectura de esta realidad
emergente (y preexistente) del "doble discurso" capitalista aceptado como
norma, se explica el desarrollo de la llamada "Cumbre de las Américas" en
Trinidad y Tobago, de la cual (salvo Cuba) participaron los presidentes de los
34 Estados americanos.
Por ejemplo, que Chávez haya
edificado su poder político sobre
la base del discurso "antiimperialista" y "anticapitalista" no es impedimento para que lo elogie, le
regale un libro, le extienda la mano y lo palmee afectuosamente llamándolo
"amigo" a Barack Obama,
el actual gerente del Imperio USA y máximo representante político del
capitalismo a escala global.
Que Cristina Kirchner, Evo
Morales, Rafael Correa o Daniel Ortega traten cotidianamente de "potencia
invasora" a EEUU, se peleen discursivamente o expulsen a los embajadores
USA, o edifiquen sus discursos políticos sobre la base de la "lucha
antiimperialista contra la pobreza", no impidió que durante toda la
Cumbre miraran constantemente a Obama con gesto sumiso y servil, casi con
admiración, esperando que el presidente imperial los llame para
inmortalizarlos en un "cruce de la palabras" o en un saludo afectuoso ante las
cámaras televisivas mundiales.
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Obama-Lula: El Imperio y el
pretendiente al trono del Sub-Imperio en América Latina. |
Que los 34 gerentes políticos
latinoamericanos que participaron de la Cumbre tengan (en la realidad) sus países
atados a los condicionamientos del FMI y del Banco Mundial, y sus sistemas económicos
productivos y comercios interiores y exteriores controlados por los bancos y
empresas trasnacionales del Imperio, no es impedimento para que pronuncien encendidos discursos
sobre el triunfo de la "igualdad" con EEUU y lo consideren
a Obama como "uno más" del grupo.
Que Barack Obama haya decidido,
apenas días antes de la Cumbre, profundizar la ocupación militar enviando más
tropas a Afganistán, "perdonar" y justificar a los torturadores de la CIA de la
era Bush, e imponer (a través del G-20 y el FMI) un plan para hacer pagar la
crisis bancaria imperial a los pueblos de América Latina mediante un nuevo
endeudamiento y salvataje de bancos con dinero de los impuestos pagados por
toda la sociedad, no es impedimento para que sea elogiado sin excepción por todos
sus "pares" de la Cumbre como el presidente "democrático" de las "buenas
intenciones" diferente a Bush.
Que Barack Obama sea el presidente
de la potencia imperial que tiene aprisionada a América Latina dentro de un "cerrojo
militar" compuesto por una cadena de bases militares, aviones, buques y
submarinos nucleares posicionados alrededor de sus principales fuentes de
recursos estratégicos, no es impedimento para que sus "pares" de la Cumbre de las
América lo elogien y califiquen como el presidente USA que vino a
restaurar la "democracia y la paz" en el continente.
En el "doble discurso"
público hay una disociación clara entre la expresión conceptual (la teoría) y la
conducta de realización (la práctica) que no distingue ni identifica las
fronteras entre lo que es verdad y lo que es mentira como resultante de la
confrontación razonada entre la teoría y la práctica.
En consecuencia, la afirmación
discursiva de los presidentes o funcionarios no tiene necesariamente que
coincidir con lo que luego hacen en el ejercicio de su conducta o de sus
funciones.
Esto explica porqué Chávez, el
gran constructor de la revolución "antiimperialista y anticapitalista"
latinoamericana le dio la mano, se deshizo en elogios y se despidió con una
palmada afectuosa de Barack Obama, el CEO de turno de la gran empresa
capitalista imperial USA.
Como diría Clinton:
Es el
"doble discurso", estúpido.
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(*) Manuel
Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y
comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados
en la Web.
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