Katzav
podría pasar 16 años de cárcel si es declarado culpable de los cargos que se
le imputan.
El caso Katzav, como si fuera una
telenovela por entregas, conmociona la sociedad israelí (sobre todo a las
mujeres) y despierta todo tipo de comentarios morbosos que van desde la
broma hasta expresiones "moralizantes" de condena al delito sexual que la
prensa judía difunde por medio de testimonios.
Este juicio ejemplificador de la
Justicia israelí contra los "actos indecentes" de su ex presidente,
que promueve testimonios y comentarios encendidos, es el reverso del "silencio"
que esta misma Justicia mantiene ante las solicitudes de gobiernos y
organizaciones internacionales pidiendo el enjuiciamiento por crímenes
de lesa humanidad de los funcionarios y militares que ordenaron la masacre
de 22 días en Gaza.
A su vez, la preocupación por el
"abuso sexual" que hoy luce la sociedad israelí en la figura de su ex
presidente, choca con la indiferencia ante
la actitud de su gobierno en Gaza,
que luego de la masacre y del fracaso de la operación "Plomo Sólido" decidió cambiar los bombardeos por el cerco y seguir estrangulando a la
Franja con el bloqueo fronterizo para obligar a Hamás a negociar una tregua
duradera y garantizar el fin de los disparos de cohetes contra territorio
israelí.
Como sostienen observadores y
corresponsales en el área, la Franja de Gaza, destruida y con sus fronteras
bloqueadas, se ha convertido más que nunca en un campo de concentración
de Israel que digita quién ingresa y quién no a la Franja de 360 Km2.
Según publicó el jueves el diario
Haaretz, soldados israelíes que participaron en la ofensiva en Gaza del
pasado mes de enero mataron a civiles palestinos y destruyeron propiedades de
manera intencionada siguiendo órdenes de combate permisivas de sus
superiores.
Este medio reproduce
conversaciones de militares que participaron en la operación "Plomo Sólido" en
Gaza, entre el 27 de diciembre y el 18 de enero pasados, en la que murieron
1.400 palestinos y más de 5.000 resultaron heridos, y la Franja quedó convertida
en escombros.
Los relatos de primera mano de los
efectivos de las Fuerzas de Defensa Israelíes fueron publicados el jueves en la
portada del diario Haaretz.
"Un comandante con 100 soldados
bajo su mando vio que una mujer caminaba por la calle lo suficientemente cerca
como bajarla de un tiro. Era una anciana, no puedo decir si parecía sospechosa o
no. Pero lo que hizo el oficial fue colocar hombres en el techo y pedirles a los
francotiradores que la mataran. Pensé que era sencillamente un asesinato a
sangre fría", relató un suboficial.
Danny Zamir, director del instituto militar Isaac Rabin, quien además compiló
los testimonios, intervino en el relato del suboficial, según la compilación de
testimonios.
"No entiendo, ¿por qué le tenía que disparar?", preguntó Zamir. "Podría decirse
que eso es lo impresionante de Gaza. Ves a alguien en la calle, que no
necesariamente está armado, y puedes tirarle sin que pase nada", fue la
respuesta.
"En nuestro caso fue una anciana. No vi que tuviera un arma. La orden fue bajar
a esa persona, a esa mujer "en cuanto la tenga en la mira". Siempre te advierten
y te dicen "puede ser un atacante suicida". Yo sentí que había mucha sed de
sangre. Es que no tuvimos muchos combates. Nuestro batallón participó en muy
pocos enfrentamientos con terroristas", añadió.
Las revelaciones aparecieron publicadas en el boletín de un curso de
graduados de una academia militar israelì.
Los pilotos de combate y soldados
de infantería también describen como destruyeron propiedad palestina de
manera innecesaria.
"Lo tirábamos todo por las
ventanas para hacer espacio y ordenar. Todo, refrigeradores, muebles, platos.
La orden era lanzar todo el contenido de las casas por la ventana", explicó
un soldado.
Otro de los testimonios
conmovedores es el asesinato de una palestina y sus dos hijos a manos de un
francotirador israelí, relatado por el comandante de un escuadrón de
infantería.
"Pusimos a todos los miembros de una familia en una habitación de la casa.
Después nos fuimos e ingresó otro pelotón. A los pocos días se ordenó su
liberación. Habían hombres arriba y un francotirador en el techo", recordó.
"El comandante los dejó ir y les dijo que se fueran hacia la derecha. Una mujer
con sus dos hijos no entendió y fueron hacia la izquierda. Nadie le avisó al
francotirador que tenían permiso para irse y que no tenía que abrir fuego. Él
hizo lo que se suponía que tenía que hacer, como si estuviera cumpliendo
órdenes", añadió.
El comandante del escuadrón relató que "el francotirador vio a una mujer con dos
niños que se le acercaban, cruzaron la línea que le habían dicho que nadie debía
pasar y les disparó de inmediato. Y, al final, lo que sucedió fue que los mató.
No creo que se sintiera muy mal porque, en lo que a él respecta, estaba
haciendo su trabajo según las órdenes que había recibido".
Los soldados también describen una
inusual intervención en la ofensiva de rabinos militares y civiles, que
repartían panfletos que describían el conflicto en términos religiosos.
Los testimonios contradicen la
versión de las autoridades israelíes, que afirman que las tropas mantuvieron un
"alto comportamiento moral" durante la operación militar, y pone en duda
las acusaciones de que la organización palestina Hamás puso en peligro la vida
de civiles.
Amos Harel, el periodista de
Haaretz para asuntos militares que reveló el informe, evaluó los relatos
como verosímiles.
"Los soldados no mienten, simplemente porque no tienen ningún motivo para
hacerlo. Hay una continuidad en los relatos de diferentes partes de Gaza. Si
lees las historias no encontrarás ninguna opinión ni fanfarronada. Es lo que
los efectivos vieron en ese territorio palestino", explicó.
Las fuerzas armadas de Israel figuran en el tope del consenso social y del
orgullo nacional.
Uno de los principios
fundamentales del Estado de Israel es que su ejército no comete crímenes de
guerra y opera según los "más altos estándares éticos", aun en tiempos de
guerra.
A este principio los doctrinarios
judíos lo llaman "pureza de armas".
El informe con los relatos de los soldados israelíes fue entregado
hace tres semanas al jefe del Estado Mayor, general Gaby Ashkenazi.
El ejército declaró que las acusaciones iban a ser investigadas a fondo, pero
nada de eso sucedió.
Los grupos de defensa de los
derechos humanos israelíes han criticado a la cúpula militar por no investigar
las violaciones en Gaza, pese a las evidencias de que se cometieron crímenes de
guerra.
Los relatos de la masacre de
civiles palestinos revelados el jueves echan por tierra la mitología
"ética" y muestran una visión descarnada de la barbarie criminal que
encubre la doctrina de "pureza de armas" del ejército israelí.
Como primera reacción al informe,
Israel rechazó las acusaciones provenientes de organizaciones de
derechos humanos y desvió nuevos pedidos para investigar
denuncias de crímenes de guerra, con el argumento de que constituían
mera "propaganda anti-israelí".
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