va Golinger (EG): Bienvenido a Venezuela, Sr. Noam Chomsky. Estamos muy
emocionados por su visita, especialmente durante un momento histórico en el
que están ocurriendo muchos cambios en América Latina, potenciales cambios
en la relación de EE.UU. con naciones latinoamericanas, y actualmente
existen importantes tensiones y conflictos que causan gran preocupación a
los latinoamericanos.
En este contexto, y con el recrudecimiento de las agresiones en los
últimos meses, con el golpe de Estado en Honduras, el aumento de la
presencia militar en Colombia, con la ocupación de más de siete bases
militares, además de un control territorial a nivel militar en Colombia,
tenemos también la reactivación de la cuarta flota de la armada que ocurrió
el año pasado pero está siendo usada ahora en este contexto. También el tono
del discurso hacia Venezuela se ha hecho más fuerte, con acusaciones que ya
se hacían y ahora continúan ahora más formales, acusando a Venezuela de
permitir el narcotráfico, terrorismo, y ha habido un aumento del presupuesto
militar del Pentágono, para el Comando Sur en esta región.
La pregunta es, ¿es este algún tipo de fenómeno? Ahora con un
presidente supuestamente progresista en la Casa Blanca vemos más ataques
contra movimientos progresistas en América Latina.
Noam Chomsky (NC): Y en el resto del mundo. Pero lo que ocurre en
América Latina ha ocurrido por más tiempo. EE.UU. por mucho tiempo dio por
sentado que podía controlar a América Latina, y de hecho este fue un
principio básico de su política exterior desde sus orígenes como república,
como una aspiración, que lograron concretar en el siglo XX. El Consejo de
Seguridad Nacional, la mayor entidad de planificación, dice que si no
podemos controlar América Latina, ¿cómo podemos el resto del mundo?
Henry Kissinger, cuando el golpe de Pinochet, dijo “tenemos que
deshacernos de Allende o no tendremos credibilidad en el resto del mundo”..
Esa es la clave para controlar el mundo, y por supuesto gran parte de la
economía estadounidense estaba basada en inversiones, que eran una especie
de saqueo, desde el siglo XIX. Todo esto ocurrió por mucho tiempo y de
distintas maneras, intervención militar, golpes de Estado, agresiones,
durante el gobierno de Kennedy, con agresión de Estado, el ejército
instaurando Estados de seguridad al estilo neonazi. Luego llegó el período
neoliberal, el control de los países por medios económicos, pero a finales
de los noventa ya no era tan frecuente, Venezuela es un ejemplo, pero
ocurría en muchos otros países. Lentamente los países latinoamericanos
empezaron a escapar del largo período, desde la época de los conquistadores
españoles y portugueses, de una u otra forma de colonización.
Empezaron a librarse del FMI, pagar y reestructurar sus deudas, enfocarse
en los problemas internos, y EE.UU. empezaba a perder control, y tenía que
haber una respuesta, que se ha desplegado desde finales de los noventa, y
que tiene dos frentes, uno militar, y el otro que denominan promoción de la
democracia, que es un eufemismo de sometimiento. Uno es militar y el otro es
el sometimiento, y Obama sencillamente les está dando continuidad. No está
haciendo nada nuevo. Parece diferente a Bush, pero la razón es, si vemos la
opinión pública, voceros del gobierno, ellos critican a Bush por no haber
prestado atención a América Latina, y que la región sufrió por esto. De
hecho es lo mejor que le ha pasado a América Latina, que EE.UU. dirija su
atención a otras regiones. Pero Obama quiere remediar esa situación desde
una perspectiva progresista liberal, prestando más atención a América
Latina, lo que implica un retorno a políticas más tradicionales, la
militarización y el sometimiento. Lo que tú mencionas es un ejemplo, pero
viene de antes, de hace muchos años, por ejemplo el entrenamiento de
militares latinoamericanos por los últimos diez o quince años ha aumentado
en gran medida, quizá 50% más de lo que era en los años noventa. Y ahora la
posición militar de EE.UU. en América Latina es relativamente mayor que
durante la Guerra Fría. Por primera vez, hay más oficiales de entrenamiento
militar que asesores económicos. La estrategia ha cambiado hacia un esfuerzo
por reconstruir una estructura de intervención potencial, y también para la
llamada promoción de la democracia.
EG: Que hemos experimentado en gran medida aquí en Venezuela a través
de la USAID, la National Endowment for Democracy con financiamiento a grupos
opositores y ahora con participación en una campaña de contrainsurgencia al
interior de las fuerzas revolucionarias que apoyan al gobierno, que intentan
neutralizar.
NC: Pero estas son políticas de larga data. EE.UU. de hecho inició
una nueva fase del imperialismo hace un siglo, al convertirse en una
potencia mundial, ya había sido una potencia regional, pero con la conquista
de Filipinas, ese fue el momento crucial, por los años 1900, mató a cientos
de miles de personas, estableció un control militar parcial, pero tenían que
gobernar el país. ¿Cómo gobernar el país? Bueno, desarrollaron una nueva
forma de colonialismo, con un Estado de vigilancia muy complejo, usando la
última tecnología de la época para socavar movimientos políticos, para
desintegrarlos, promover el faccionalismo. Crearon una fuerza
militar-policial paralela que podía usar la fuerza cuando fuese necesario.
Era muy minucioso y complejo, y de hecho ha regresado a los países de
origen, los Estados de vigilancia el Occidente: EE.UU., Inglaterra, desde la
Primera Guerra Mundial, basados en el modelo filipino. Y sigue hasta hoy.
Filipinas es el único país en el este asiático que no ha participado en el
rápido crecimiento económico de las últimas décadas, y aún tiene una fuerza
militar terrorista, violaciones a derechos humanos, etc.
Las técnicas son: primero, una fuerza militar internamente, si es
necesaria, y segundo la colaboración de los líderes del Estado, por eso es
que quieren infiltrar los movimientos revolucionarios, incitar la
separación, socavar el poder de otros grupos y obtener beneficios de sus
contactos con el poder imperial. Los británicos y los franceses hicieron
cosas parecidas, pero esta vez se hizo con gran detalle, algo nuevo en la
historia del imperialismo, y por supuesto se extendió a América Latina. Por
eso es que después de cada intervención, por ejemplo Haití, República
Dominicana, Nicaragua, donde sea, dejan el país en manos de la Guardia
Nacional y en colaboración con líderes del Estado. Y la Guardia Nacional es
una fuerza de terrorismo de Estado. La Guardia Nacional haitiana nunca luchó
contra otro país. Su ejército lucha contra la población, lo mismo con Somoza.
Esa capacidad se perdió en parte en los años noventa y ahora se
reconstruye de otra manera. Pero es una tradición antigua. De hecho data de
mucho antes. Vale recordar que EE.UU. es el único país del mundo que fue
fundado como un imperio. George Washington lo describió como un imperio
infante y por supuesto tuvieron que conquistar el territorio nacional, eso
es imperialismo, no cruzaron mares, pero aparte de eso, es imperialismo
estándar. Prácticamente exterminaron a la población, se robaron la mitad del
territorio de México y en 1898 empezaron a expandirse a otras regiones, pero
el proceso es el mismo. Y es importante saber que lo hacen con toda
franqueza y con una creencia en el carácter divino de su misión. Es un país
religioso y siempre ha actuado para cumplir la misión de la Divina
Providencia. George Bush hablaba en esos términos. Obama no necesita usar
las mismas palabras. Es sofisticado.. El mejor ejemplo, como todos saben, es
la primera colonia en EE.UU.: Massachussets. Su carta fundacional es de
1629, establecieron su escudo en el que aparecía un indio apuntando su lanza
hacia abajo y un pergamino saliendo de su boca, que decía “venid a
ayudarnos”, así que los colonos que iban allá a quitarles sus tierras y
exterminarlos estaban convencidos de que estaban respondiendo a ese llamado
de auxilio, y esa actitud sigue en la actualidad.. Cada agresión, intento de
sometimiento tiene la misma inspiración. Otros países imperialistas como
Francia tienen actitudes similares pero está mucho más arraigada en la
cultura y creencia estadounidenses. Hay un importante trasfondo religioso,
todo se justifica. Lo más que puede pasar es que se cometan errores.
EG: Eso es también como una guerra psicológica, una manipulación de la
realidad, para dar esa impresión.
NC : Es importante entender que es aceptado internamente. Por
ejemplo, no se puede hacer un comentario crítico sobre cualquier acción de
EE.UU. Obama, por ejemplo, es muy elogiado por ser uno de los principales
críticos de la guerra en Irak. ¿Cuál fue su crítica? Dijo que era un error
garrafal estratégico. Asumió la misma posición que asumió el estado mayor
alemán después de Stalingrado. O la posición de los rusos sobre Afganistán a
principios de los ochenta. Y no lo llamamos crítica cuando es de nuestros
enemigos, lo llamamos servilismo al poder. Pero en nuestro caso, los
liberales, progresistas lo llaman oposición principal. Y se puede ir más
allá y estar aún dentro del marco doctrinal básico, y viene de esa
autopercepción de nobleza, de la misión divina de civilizar el mundo,
elevarlo a un mayor nivel, entonces el sometimiento y la militarización son
considerados primordiales, y de hecho en el caso de América Latina la
izquierda condena a Bush por no enfocarse en América Latina, por no cumplir
con la misión civilizadora. No es sorpresa entonces las acciones de Obama.
EG: Y es un proceso cuyo ritmo está aumentando rápidamente.
NC: En parte por estas razones y en parte porque los problemas son
más apremiantes. La llamada “marea rosa” es considerada un verdadero
peligro. De hecho el gobierno de EE.UU. está apoyando gobiernos que hace
cuarenta años habría derrocado. El gobierno de Brasil, por ejemplo. Las
políticas de Lula no son tan diferentes de las políticas de Goulart a
principios de los sesenta, cuando el gobierno de Kennedy inició un golpe
militar e instaló el primer Estado de seguridad nacional estilo neonazi, y
ahora es un país amigo, porque todo el espectro se ha desplazado tanto que
ahora EE.UU. debe apoyar al tipo de gobierno que antes habría derrocado y
por supuesto tratar de someter a los otros.
EG: Hablemos de eso específicamente, porque está el tema del aumento
de presencia militar estadounidense en Colombia, que ha causado tensión en
la región. El gobierno de Colombia y el gobierno de EE.UU., Obama, sostienen
que esto es un asunto bilateral, que esto no es una ocupación o el
establecimiento de nuevas bases militares; es un acuerdo de cooperación en
seguridad. Pero algunos de los detalles que sabemos, aparte de las tres
bases que EE.UU. ya ha ocupado bajo el Plan Colombia, y más de una docena de
estaciones de radar, es que definitivamente tendrán acceso a siete bases,
una de las cuales, en Palanquero, les dará acceso aéreo a todo el
hemisferio, que no tenían anteriormente, con gigantescos aviones militares
de carga tipo C17, y más allá de eso, está el tema de lo que EE.UU. llama
defensa interna en un país extranjero, con la que entrenan fuerzas armadas
colombianas, equipos comando especiales, fuerzas especiales, la Policía
Nacional colombiana, los entrenan, los comandan y los controlan, y ahora
existe la posibilidad de una reubicación de la Escuela de las Américas,
ahora llamada WHINSEC, en Colombia, para empezar el entrenamiento en otros
países de la región. El próximo viernes 28 habrá una reunión de presidentes
de Unasur en Argentina para tratar este tema, que muchos dicen que es una
amenaza para la estabilidad regional. Pero hay naciones que mantienen la
posición de que hay que respetar la soberanía colombiana. Con gobiernos
apoyados por Washington como Brasil, y con el golpe en Honduras que ha sido
visto como un ataque contra los países del ALBA, ¿es esta ocupación o
ampliación de presencia militar en Colombia un intento de dividir e impedir
un mayor progreso de la integración latinoamericana, primero mediante la
promoción de estos conflictos entre naciones, aparte del conflicto entre
Colombia como gobierno de derecha y Venezuela como gobierno de izquierda,
con países como Brasil o Chile, que pueden asumir una posición más ambigua u
neutral en cuanto al respeto de la soberanía colombiana, que se oponen a la
expansión militar estadounidense pero sin llegar a condenarla.
NC: Hablar de soberanía colombiana es un chiste. El Plan Colombia,
creado por Clinton, es una intervención agresiva en los asuntos internos de
Colombia, que ha tenido consecuencias. Hay un pretexto, y el pretexto es la
guerra contra el narcotráfico, pero es solo un pretexto y no se puede tomar
en serio. Y el establecimiento de las bases militares en Colombia es una
reacción al hecho de que EE.UU. ha perdido su posición militar en otros
países. Ecuador desactivó la base en Manta, que le daba a EE.UU. gran
capacidad de vigilancia aérea en la región. Paraguay era una especie de base
militar estadounidense, y eso ya se acabó. Tenían que reconstruirla en otra
parte y Colombia es el único país donde podían hacerlo. El golpe en Honduras
es parte de otro proceso. Centroamérica había sido tan devastada por las
guerras contra el terrorismo de Reagan que no era parte de la tendencia de
la llamada marea rosa, hacia la integración latinoamericana. Honduras estaba
en el camino de la integración, y bueno ahora ya no, ellos creen, y en
realidad se ha expandido en Centroamérica. Nicaragua es otro caso. Todo esto
me parece que es un intento de recuperar la posición tradicional incluso
antes, hace 10 ó 15 años el entrenamiento de oficiales ha aumentado
rápidamente, y ha cambiado, ahora el entrenamiento es en tácticas de
infantería. La idea es crear fuerzas paramilitares, no están entrenando
policías de tránsito. El control de la “ayuda” oficial ha cambiado del
Departamento de Estado, ahora está en manos del Pentágono, que es un cambio
relevante. Cuando estaba bajo el Departamento de Estado tenía al menos en
teoría supervisión del Congreso, que quiere decir que había condiciones que
había que cumplir sobre derechos humanos por ejemplo, que no se
implementaban mucho, pero eran una limitación a posibles abusos, pero bajo
el control del Pentágono, no hay reglas, todo es válido.
EG: Existen movimientos populares soberanos en América
Latina, algunos identificados como socialistas, como aquí en Venezuela, y
ahora tenemos una situación de expansión de presencia militar de EE.UU. como
último recurso para retomar el control. Considerando este contexto y el nuevo
gobierno de EE.UU., ¿cómo debemos ver y cuáles son los prospectos de la
integración latinoamericana en la era Obama?
NC: No veo que la era Obama vaya a ser muy diferente
de las anteriores. Es diferente desde el punto de vista retórico. Su presencia
personal, buena retórica, y eso vende. Obama es un producto de la industria de
relaciones públicas y publicidad. De hecho ganó un premio en 2008 de la
industria de la publicidad por la mejor campaña publicitaria de ese año,
superando a Apple Computers. Y están muy emocionados al respecto. Hay una
nueva táctica de relaciones públicas y va a cambiar el clima de la industria.
Y de hecho la industria de la publicidad describe abiertamente lo que hace en
el ámbito político. Venden candidatos de la misma forma que venden pasta
dental, y son muy francos al respecto, y dicen que este ha sido un gran
triunfo, el mayor desde Reagan. Y su actitud hacia el mundo también es
diferente. El gobierno de Bush era descarado y arrogante, mostrando desprecio
por el mundo, como le dijeron abiertamente a las Naciones Unidas sobre el tema
Irak, “si no se nos unen son irrelevantes”. A los europeos no les gusta
escuchar eso, les gusta escuchar frases agradables como “los queremos”. De
hecho la mejor descripción que conozco de la diferencia entre Bush y Obama se
dio en 1962. Ese año, durante la crisis de los misiles, Kennedy tomaba
decisiones que amenazaban con una guerra nuclear, que habría acabado con
Europa, y EE.UU. habría estado seguro, y no se las informaba a los británicos,
con quienes se supone tiene una relación especial. El gobierno de Kennedy no
les informaba a los británicos lo que pensaba hacer, algo que quizá destruiría
Gran Bretaña. Y un alto asesor de Kennedy, Dean Atchison, definió la relación
especial, en secreto, no en público. Dijo que la relación especial entre EE.UU.
y Gran Bretaña es que Gran Bretaña es nuestro lugarteniente, el término de
moda es “socio”. Esa es la diferencia entre Bush y Obama. Para Bush, Rumsfeld
y todos ellos, Europa es su lugarteniente: “cállate y haz lo que yo diga”.
Para Obama, Europa es su socio: “te quiero, ahora cállate y yo hago lo que me
dé la gana”.
EG: Básicamente lo mismo, con métodos diferentes.
NC: Y a los europeos les gusta, al Medio Oriente le gusta. El
triunfo publicitario es impresionante. Por ejemplo, ahora está empezando el
mes de Ramadán en el mundo islámico. Se ayuna todo el día y se come un
banquete en la noche. Y la manera de romper el ayuno es empezar a comer
dátiles. En Egipto los vendedores de dátiles han seleccionado sus mejores
dátiles y los llaman los “dátiles Obama”, y Obama está abusando de ellos, pero
no importa porque “eres nuestro socio y te queremos”.
EG: ¿Qué tipo de estrategia de resistencia es posible para este tipo de
seducción?
NC: Lo primero es entender lo que está ocurriendo. Y lo segundo es
ver que lo que está ocurriendo es simplemente una modificación táctica de
políticas tradicionales, que a nivel mundial se remontan a los años cuarenta,
y en cuanto a la historia de EE.UU. se remontan a los primeros colonos que
llegaron al hemisferio. La política es constante pero las circunstancias
cambian, por lo que las tácticas cambian. La integración es crucial. De hecho
está ocurriendo un proceso doble de integración en Suramérica. Uno es la
integración de países individuales. Tradicionalmente, desde la época de la
conquista estuvieron separados, había muy poca interacción entre ellos. Las
importaciones de artículos de lujo venían de Europa y la exportación de
capital iba al país europeo de preferencia, ahora es EE.UU. en vez de Europa.
Entonces una forma de integración es unir estos países, y Unasur es un
ejemplo, otros ejemplos son el Banco del Sur, Mercosur.
EG: El ALBA.
NC: El ALBA es otro ejemplo. Son esfuerzos iniciales para integrar
los países, y esa es una condición previa para la independencia; si están
separados los van a atacar uno a uno, pero si están integrados habrá cierto
tipo de defensa. La otra forma de integración que me parece más importante es
la interna. Todas las estructuras latinoamericanas han sido típicamente
pequeñas elites, muy europeizadas, mayormente blancas, que controlan la
riqueza del país, la tierra, y no tienen responsabilidad con el resto de la
población, empobrecidas, con la peor desigualdad del mundo, y son países
ricos. Y el otro proceso de integración es involucrar a las grandes mayorías
en la sociedad funcional, romper el yugo de las elites. Ocurrió aquí, ocurrió
en Bolivia, y naturalmente hay gran resistencia y por supuesto está apoyada
por EE.UU., y Europa también pero EE.UU. tiene mucho más influencia. Y este
proceso dual de integración no es tolerable para las elites internas ni para
las potencias imperiales extranjeras, por razones obvias. Por supuesto que hay
resistencia, y a veces asume formas tradicionales, pero son más débiles, el
control militar es más débil, ya no se puede simplemente invadir un país y
derrocar el gobierno. A veces sí pueden, como hicieron EE.UU. y Francia, que
invadieron Haití en 2004, expulsaron al presidente.
EG : Y lo ha ocupado desde entonces.
NC: Y lo ha ocupado.
EG: Quería hacer unas preguntas más antes de terminar. Para hablar de
Venezuela y esa resistencia interna a la agresión del imperio. Hablamos hace
un par de años sobre dos temas específicos, la creación de una nueva forma de
poder popular, la transferencia de poder del Estado a consejos comunales, que
ahora se están desarrollando en especies de comunas que se van a integrar
regionalmente en todo el país. Tenemos escuelas de formación en esta área de
consejos comunales y poder popular, y paralelo a eso está el tema de la
democratización de los medios, porque podemos construir resistencia y
estrategias de integración pero siempre existe un componente de guerra
psicológica, y el aparato imperial controla casi toda la opinión pública en el
mundo. Una pregunta sería ¿cómo ve ese proceso que ocurre en Venezuela, de la
transferencia de poder al pueblo y cómo se lograría la democratización de los
medios?
NC: Son preguntas interesantes. En Occidente, en EE.UU. y
básicamente en el mundo occidental medios democráticos quiere decir que el
Estado no controla el contenido, es decir que de Washington no pueden allanar
las oficinas de CBS News y decirles lo que tienen que transmitir. Eso no
existe, de hecho EE.UU. preserva la libertad de prensa, quizá mejor que nadie
en ese sentido. Todas estas son sociedades capitalistas, por lo que hay una
alta concentración de poder económico, lo que quiere decir que el poder
económico puede apoderarse de los medios y convertirlos en agencias de
propaganda del sistema corporativo, que a su vez controla el Estado. Entonces
tenemos un sistema de Estado-corporación que está muy bien integrado. El caso
de Obama, la razón principal por la que ganó las elecciones es porque tenía el
apoyo de las instituciones financieras, a quienes les gustaba más que McCain,
por eso financiaron su campaña. Pero estas instituciones
estatales-corporativas están bien vinculadas y controlan los medios, que son
llamados libres, porque el Estado no manda soldados a sus oficinas editoriales
a decirles lo que tienen que publicar, pero es básicamente la misma gente.
Entonces es democrático en un sentido y cuasi-totalitario en otro sentido. Y
por esa razón el sistema doctrinario es extremadamente cerrado.
EG: ¿En Estados Unidos?
NC: Sí. De hecho en Europa no es muy diferente, con excepción quizá
de Inglaterra, donde se puede criticar la guerra en Irak, pero no se puede
criticar el bombardeo por parte de EE.UU. y Gran Bretaña sobre Serbia, eso es
sagrado. Las decisiones son diferentes pero las estructuras son similares.
Tienen diferencias, son países distintos. EE.UU. es el extremo entre los
países industrializados, al punto de estar dominado por empresas, desde hace
mucho tiempo. El ejemplo de la radio, cuando llegó la radio en los años
veinte. La radio es pública y el gobierno controla el espectro radioeléctrico
pero es propiedad pública. Cuando la radio llegó a los países europeos, en su
mayoría era pública, luego se comercializó. En EE.UU. hubo un debate al
respecto. Grupos defensores de derechos civiles, organizaciones eclesiásticas,
universidades querían mantener la radio pública, bajo control público, pero
perdieron durante el gobierno Roosevelt, que bajo el principio de libertad de
expresión dijo que debía ser comercializada, y si uno piensa lo que significa
libertad de expresión, es comprensible, libertad de expresión quiere decir que
va a ser controlada sin intervención estatal por el poder privado.
EG: Las corporaciones
NC: En EE.UU. se hizo comercial inmediatamente, no había radio
pública. Cuando llegó la televisión treinta años después, se hizo privada en
gran medida. En EE.UU. ni siquiera estaba en la agenda, ni siquiera hubo un
debate al respecto, porque el sistema se había extendido tanto. Existe un
nivel mínimo de televisión pública, en su mayoría financiada por
corporaciones.
EG: Quiere decir que no se debatió si sería pública, automáticamente se
hizo comercial.
NC: No estaba en la agenda. En el caso de la radio, el movimiento
sindical estaba desarrollándose en los años treinta, tenía gran influencia, y
quería que fuese pública, pero para los años cincuenta el movimiento sindical
estaba tan debilitado que no tuvo mucha influencia. El sistema estadounidense
es el extremo, es extremadamente libre, se preserva la libertad de expresión
mejor que en cualquier otro país.
EG: Pero la gente no tiene acceso a ella. Las corporaciones son las que
tienen acceso a ella.
NC: Está controlada por las corporaciones, pero no hay intervención
estatal, intervención estatal directa. El Estado no puede impedir que yo por
ejemplo incite un golpe de Estado. A veces es extremo. En los años sesenta yo
trabajaba en un laboratorio financiado 100% por el Pentágono y ese era el
centro académico de resistencia contra la guerra, resistencia real, podíamos
haber ido a la cárcel, y ellos no intervenían. Puedes decir lo que quieras…
EG: No en televisión.
NC: No se tenía acceso a la televisión.
EG: Recientemente unas personas en la radio incitaron el asesinato del
presidente Obama y fueron detenidos por el servicio secreto.
NC: No se puede incitar al asesinato, o sea que hay ciertos límites,
pero en general debemos considerar que es una sociedad extremadamente libre. A
veces puedo hablar en televisión y radio y decir lo que estoy diciendo ahora,
y no pasaría nada, pero por otro lado la concentración de poder y la
coordinación de poder estatal y corporativo logran un control
estatal-corporativo. Y la radio fue comprada hace treinta años por grandes
sistemas corporativos y ahora es tan derechista que condenan al partido
republicano por socialista. Es extrema derecha, y es un fenómeno interesante e
importante y puede tener relevancia para el futuro. Llega a una gran audiencia
de gente resentida, cuyas vidas están siendo destruidas. Durante el período
neoliberal para la mayoría los salarios estuvieron estancados, más horas
laborales, menos beneficios y alta concentración de riqueza. Ahora hay más
desigualdad que nunca antes en la historia de EE.UU. Esta gente se siente
agraviada y es la mayoría de la población, exigen respuestas, “¿qué nos está
pasando? ¿Por qué nuestras vidas están destruidas?” Y los únicos que les están
dando respuesta es la extrema derecha. Dicen “sus vidas están destruidas
porque los liberales ricos son dueños de las corporaciones, controlan el
gobierno, los medios y para ellos ustedes no importan. Somos la gente de paso,
para los de la costa este y la costa oeste no somos importantes”. La
estrategia es conocida, así era la propaganda nazi en sus inicios. Le llegaba
al mismo tipo de gente, le daba respuesta a sus quejas, y ya sabemos lo que
pasó, y eso podría pasar en EE.UU., así que no son temas triviales.
EG: Claro que no. Ya como conclusión, y para seguir con ese tema del
control corporativo de los medios, y para regresar a Venezuela y la situación
de recrudecimiento de las agresiones. ¿Qué acciones podemos tomar para romper
ese cerco informativo para que la gente en EE.UU. y países europeos puedan
conocer la verdad sobre movimientos populares aquí en Venezuela y cómo podemos
fortalecer nuestros lazos solidarios y también crear conciencia sobre la
agresión contra América Latina por parte del gobierno de Obama?
NC: Hay dos formas. La gente de EE.UU. debe entender la verdad sobre
ellos mismos, lo que ellos llaman libertad de expresión. Es muy importante, la
libertad de expresión es un logro pero hay que entender lo que significa. La
libertad de expresión en la práctica significa control estatal-corporativo y
eso hay que entenderlo. Segundo, en Venezuela debe lograrse la democratización
de los medios de una manera que asigne una verdadera participación y control
públicos del sistema mediático para que sea realmente democrático y auténtico
y ello implica librar una lucha constante contra la concepción de libertad de
expresión que en realidad es control corporativo. Debe ser en la práctica,
debe implementarse, y debe ser ideológico, hacer entender que aunque la
libertad de expresión es maravillosa y debe preservarse, tiene un significado
específico en la práctica bajo circunstancias socioeconómicas particulares.
Cuando todos los medios en EE.UU. son grandes corporaciones, parte de
corporaciones más grandes con vínculos al gobierno, pueden ser muy libres,
pues nunca van a llegar soldados a las oficinas, pero es una libertad que
permite que se escuche una sola voz. Está en el sistema político. EE.UU. es
conocido como una democracia estelar, en realidad es una democracia guiada,
como en Irán. En Irán los candidatos son censurados por clérigos del gobierno,
en EE.UU. son censurados por las corporaciones, no se puede optar por un cargo
público si no se tiene un importante financiamiento del sector privado.
EG: ¿En este contexto cómo podemos romper esa barrera?
NC: Organizando activistas. En EE.UU. y el mundo occidental hay que
lograr que se entienda en qué sistema estamos. Aquí se debe lograr primero una
democratización legítima, sin influencia del gobierno, y transferir los medios
a control público y la participación pública, sin importar si le gusta o no al
gobierno, eso debe promoverse y desarrollarse. Y también está la constante
batalla ideológica, saber que la libertad de expresión es un logro
maravilloso, tiene un significado práctico específico dependiendo de la
estructura de poder en la sociedad, que es muy difícil de inculcar. Porque
parece, y puede ser verdad, que si el gobierno interfiere en los medios está
violando la libertad de expresión, pero puede ser falso. Si los medios pasan a
control popular es falso, incluso si viola la doctrina que dice que el poder
privado debería poder controlar todo.
EG: Se está pasando por ese proceso aquí en Venezuela, así como la
transferencia de poder al pueblo, y esperando que en la era Obama, o mejor
dicho, el siglo XXI, de alguna forma el mensaje de lo que está pasando en
América Latina llegue al pueblo de EE.UU., y si Ud. pudiera dar un mensaje al
pueblo de Venezuela.
NC: El mismo gobierno de Obama es un gobierno demócrata típico, pero
la campaña le dio ánimo a mucha gente y la mayoría estaba molesta con lo que
estaba pasando y la campaña de Obama les dio ánimo, con ilusiones, pero les
dio ánimo, y en parte pueden entender los procesos de cambio importantes en
otros países, y esa es la base de los movimientos solidarios. Hay algo nuevo,
hasta los años ochenta no había nada parecido a movimientos solidarios. En
Francia por ejemplo, a nadie se le ocurría ir a Vietnam bajo dominio francés a
convivir con la gente que trataba de derrocar el colonialismo francés. En
EE.UU. en los años sesenta empezó el movimiento antibélico pero nadie decía
que iba a vivir con aldeanos survietnamitas para ayudarlos o protegerlos. Pero
en los ochenta sí estaba pasando, en la sociedad promedio conservadora
estadounidense, incluso de congregaciones evangélicas, decenas de miles, iban
a Centroamérica, y ahora van a todo el mundo. Eso fue un movimiento solidario
masivo que puede entender mejor estos temas. Debe haber cooperación
internacional en este sentido. La integración no es solo dentro de Suramérica,
es Suramérica y el mundo, y estos temas se apoyan mutuamente y debe continuar.
EG: En parte es por eso que estamos muy agradecidos de que nos visite, y
aunque nos encantaría seguir hablando por horas sobre estos temas, tenemos que
concluir, así que muchas gracias por conceder esta entrevista a Venezolana de
Televisión, Noam Chomsky en su primera visita a Venezuela durante este período
revolucionario, esperamos ansiosos las conclusiones de su visita en los
próximos días. Muchas gracias.
NC: Gracias.