(IAR
Noticias)
29-Agosto-09
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Una gran actividad especulativa con el dinero, que se originó hace varias
décadas, es la causa de la actual crisis económica mundial, con el agravante
de que las medidas tomadas en grandes centros de poder, como Estados Unidos,
más bien alargarán sus efectos en el tiempo.
Entrevista a
Reinaldo Carcanholo por
Vinicio Chacón -La Haine
Así lo explicó a UNIVERSIDAD Reinaldo Carcanholo, connotado especialista en
economía política, quien puntualizó que esa actividad especulativa origina
lo que llama “ganancias ficticias”, es decir, basadas en esa especulación
pero sin sustento en actividad económica real y que esa contradicción se
salda con una mayor presión sobre la clase trabajadora.
La entrevista se realizó en la sede del Departamento Ecuménico de
Investigaciones (DEI) pocos minutos después de que el presidente Oscar Arias
leyera ante la prensa internacional su propuesta final como mediador del
conflicto hondureño, por lo que el tema también ocupó parte de la
conversación.
Carcanholo visitó Costa Rica como parte de su trabajo como miembro del
Observatorio Internacional de la Crisis, que agrupa a varios especialistas
en economía de diversos países y es coordinado por el sociólogo y economista
Wim Diercxsens.
¿Cuáles considera que son las causas de la actual crisis financiera? ¿Es
la salida a esta crisis tan inminente como algunos especialistas y
funcionarios de gobiernos lo expresan?
- La crisis financiera que explotó el año pasado en Estados Unidos es
simplemente una manifestación aguda de una contradicción estructural del
sistema capitalista con consecuencias mucho más profundas de lo que se
divulga normalmente.
Esa contradicción estructural produjo desde finales de los años 60 y durante
la década del 70, una reducción de la rentabilidad o ganancia del capital,
lo cual encontró una respuesta en el crecimiento de la perspectiva
especulativa del capital. Es decir, frente a la falta de rentabilidad, el
capital se dirigió a la especulación, lo cual encontró una respuesta
adecuada en la política neoliberal en el mundo entero, en particular de los
gobiernos de los países desarrollados, y en la quiebra del sistema monetario
internacional.
¿Cuáles fueron los actores que le dieron ese rumbo a la actividad
capitalista?
- Fue un proceso de la lógica del propio mercado. En la especulación el
capital encontró la rentabilidad más elevada y naturalmente en gran parte se
dirigió hacia ella. Las políticas de los estados favorecieron esto, por
ejemplo, con el manejo de la deuda pública, en particular del tercer mundo
pero incluso de Estados Unidos.
Con la quiebra en 1971 del sistema monetario internacional, se inauguró un
periodo en que las tasas de cambio de las diferentes monedas de los países
fuertes entraron en fluctuación y eso favoreció la especulación de los
grandes capitales.
El capital, para resolver su problema de rentabilidad, se dirigió a una
actividad que no es productiva, eso debería agravar aún más ese problema,
pero la política neoliberal implicó un aumento en la explotación de los
trabajadores del planeta, se perdieron ventajas que los trabajadores habían
obtenido en las décadas anteriores tanto en los países del tercer mundo como
en los desarrollados.
El desempleo fruto de la política neoliberal es el mecanismo mediante el que
se impone una derrota política a los trabajadores y la posibilidad del
capital de aumentar la explotación se da de diferentes maneras. Por un lado,
con el avance tecnológico pero también con la extensión e intensificación de
las jornadas laborales.
La política neoliberal fue el instrumento del capital especulativo para
imponer su lógica.
Por más grande que haya sido el aumento de la explotación, no fue suficiente
para explicar el mantenimiento del sistema durante un periodo tan grande, de
lo cual proviene el otro elemento fundamental que es la expansión brutal de
lo que llamo ganancias ficticias, es decir, de una rentabilidad ficticia.
Toda la valorización especulativa de activos, sean acciones, títulos o
bienes inmuebles, implicó un crecimiento del patrimonio de sus poseedores
sin que significara pérdida para nadie. Es decir, el detentor de un activo
de ese tipo, al final de cada año percibe una ganancia y aumento del
patrimonio sin perder nada, siempre y cuando la especulación mantenga
sobrevalorizados los precios de esos activos. Por detrás de esas ganancias
no hay nada, es pura especulación. Es el caso de los bienes raíces o las
bolsas de valores.
A partir de 1982, la tasa de ganancia de los capitales privados en Estados
Unidos y Europa empezó a recuperarse, pues antes había estado a la baja. El
problema es que, por un lado, el capital se nutre del aumento de la
explotación, es un vampiro que se nutre de la sangre humana. Por otro lado,
el hecho de obtener ganancias ficticias a partir del capital especulativo,
implica que al año siguiente ese capital especulativo va a ser mayor y va a
exigir una remuneración igualmente mayor. Es decir, hay una contradicción
entre la producción de riqueza y la necesidad que el capital tiene de
apropiación, que se soluciona con las ganancias ficticias y con la
explotación. El resultado de ello es que el aumento del capital especulativo
aumenta el capital ficticio y eso significa que cada año se tiene necesidad
de un monto absoluto de remuneración mayor.
Es una bola de nieve en una pendiente, la solución de hoy implica heredar el
problema a mañana, aumenta la medicina porque si no se evidencia la
contradicción y se revienta el sistema, es decir, la tasa de ganancia
empieza a caer y viene la crisis.
Para nosotros la crisis hace tiempo que era inevitable, lo sorprendente es
que no llegara. Hace dos años varias crisis puntuales limitadas ocurrieron,
en Rusia, Turquía, México, Argentina, Brasil, el Sureste asiático, muy
localizadas.
El papel de la manifestación circunstancial que es la crisis, es quemar el
capital ficticio, por eso es la solución. Los casos mencionados redujeron la
tensión de manera limitada, hasta que vino la gran crisis financiera que de
igual manera es una manifestación circunstancial del problema estructural,
un síntoma de un cáncer más profundo.
Sin embargo, fue hasta cierto punto frenada por la política especialmente de
los gobiernos de Estados Unidos y Europa. Entonces, la crisis se manifiesta
en el sector financiero pero afecta también al sector real, los gobiernos lo
que hacen es tomar a las empresas, por ejemplo automotrices, que están
cargadas del capital ficticio que las quiebra, y les impone un cierto grado
de pérdida pero fundamentalmente las sostiene, es decir, transforma lo que
es pura ficción en las manos de la empresa, en algo real distribuyendo esa
ficción entre quienes compran títulos de la deuda del gobierno
estadounidense, como China.
El capital ficticio que estaba en las manos de la empresa, en vez de ser
quemado, es distribuido por el mundo. Esos títulos tienen valor, le dan a
China un poder económico y político fantástico, pero es un capital que no
tiene sustancia, sigue siendo ficticio. Esa práctica entonces reduce la
consecuencia inmediata de la crisis y sostiene el sistema.
En los años 30 dejaron que quebraran las empresas, hoy dejaron que quebrara
la aseguradora Lehman Brothers, se percataron de las consecuencias y
procedieron a salvar a las otras. El efecto final es que prolongan el
problema, en vez de que ocurra una crisis explosiva concentrada en un
momento, se extiende en el tiempo.
El día de mañana se puede dar un crecimiento en la economía, pero siempre en
una proporción menor, se va a entrar en un proceso cíclico como siempre lo
hubo en el capitalismo pero con mayor estancamiento y cada cierto tiempo con
nuevas crisis.
¿Es entonces sostenible este sistema?
- Es el capitalismo se puede sostener, pero la tragedia humana va a ser
peor. El capitalismo de mañana necesariamente va a ser peor que el de hoy.
No hay una predestinación a su desaparición, para ello se requiere una
intervención consciente de la humanidad a través de los movimientos sociales
y políticos.
¿De qué manera es que una mayor explotación de los trabajadores logra
sostener la actividad especulativa y las ganancias ficticias?
- Si los límites del capital especulativo producen una crisis, la única
forma de sostener un cierto grado de rentabilidad aceptable es mediante la
explotación, eso significa que habrá un proceso de “exclusión” de la
población cada vez mayor, pero esa “exclusión” no significa que la población
deje de producir riqueza, sino que participa cada vez menos de ella. Ese
proceso es la única solución posible para contrariar la tendencia de
reducción de rentabilidad del capital, es la solución más permanente pero
para la humanidad es una tragedia.
Además está la cuestión ecológica, que impone unos límites al sistema,
tenemos el problema del petróleo, del agua, de los alimentos y una población
de 6.000 millones de personas. Esto significa que sí debe haber un pesimismo
económico, pero no político. Al contrario, una situación como ésta ya genera
en muchos sitios una reacción de la población, especialmente en América
Latina. Ya se ve un proceso de concientización de la población en la
victoria del Frente Farabundo Martí (FMLN) en El Salvador, de los llamados
“sandinistas” en Nicaragua, también en Bolivia, Paraguay, Venezuela,
Ecuador, incluso la elección de Lula en Brasil, que es un gobierno pro
capitalista, fue una manifestación antineoliberal.
Es algo que se va a profundizar en América Latina. Al mismo tiempo hay una
clara posibilidad de ascenso del neofascismo en los países más desarrollados
que ya se manifiesta: en las elecciones para el Parlamento Europeo ganó la
derecha. Hay una tendencia hacia el fascismo y al mismo tiempo una reacción
de los inmigrantes que no son pocos.
La lucha de clases se va a agudizar en Europa y en América Latina, sólo que
aquí hay más posibilidad de victorias ideológicas.
¿Es posible, dentro del optimismo político, esperar que haya un punto
límite a partir del cual la población reniegue de este sistema?
- La cuestión política es mucho más imprevisible, las coyunturas también son
imprevisibles y son oportunidades que es necesario saber aprovechar; ello
implica que mientras no surjan, la tarea es en primer lugar el
fortalecimiento de los movimientos sociales que contestan el sistema, de sus
organizaciones, lo cual supone victorias parciales, por más pequeñas que
sean. Cualquier victoria del movimiento popular lo fortalece, pues muestra
su capacidad de ganar dimensiones del sistema.
Un segundo elemento fundamental es la formación política de la juventud. La
lucha ideológica se debe amplificar y este momento es una oportunidad para
ello. Hace diez años hablar de socialismo en América Latina era una locura,
hoy la gente quiere que le hablen sobre el socialismo, se pregunta si la
sociedad posterior al capitalismo va a tener los problemas y errores del
socialismo de la Europa Oriental.
Tenemos que mostrar que la sociedad postcapitalista socialista no es fácil
de construir, el camino hacia ella depende de nosotros, se cometerán errores
y se retrocederá, pero se avanzará y es importante el estudio de la historia
de las experiencias revolucionarias concretas de la humanidad, para prevenir
los errores por ejemplo de la Unión Soviética.
La lucha ideológica en este momento es fundamental y hay oportunidad para
desmitificar la idea de que el socialismo es antidemocrático y antilibertad
individual; al contrario, es la posibilidad de una reconstrucción humana de
la sociedad. En ese sentido pienso en figuras como Mariátegui en Perú o el
Che Guevara, un socialismo humano, romántico e indoamericano. La propaganda
por esa sociedad en este momento es oportuna y la gente la recibe muy bien.
¿Es Hugo Chávez, cuyo proceso es muy criticado, quien lidera ese cambio a
la sociedad postcapitalista en América Latina?
- La prensa intenta demonizar a todo el que pretenda ser diferente y
contestatario. Yo no me muero de amores por Chávez, pero tampoco soy
antichavista, respeto el proceso de Venezuela y tengo esperanzas en él. Lo
importante es que la gente se dé cuenta de que los procesos revolucionarios
no son exactamente como los soñamos, sino que tienen problemas y se cometen
muchos errores. Tenemos que aceptar los procesos como son y luchar por
evitar esos errores. En el caso de Venezuela, sería muy importante que el
presidente permitiera y profundizara la autonomía del movimiento popular.
Ser antichavista hoy, es defender la hegemonía norteamericana. Eso no
significa que simpatice con el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV),
a lo mejor yo estaría en la oposición, pero en la oposición crítica dentro
del proceso, trabajando por rectificar errores y hay gente así.
HONDURAS
Usted dice estar optimista en lo político, pero con el golpe de Estado en
Honduras “una nueva fase de la batalla por América Latina ha comenzado”, tal
como escribió con otros analistas. ¿Puede gestarse el cambio ante fuerzas
geopolíticas tan fuertes?
- La propuesta final de Óscar Arias habría sido una victoria de la política
estadounidense en América Latina, sería la derrota de la perspectiva
democrática, los victoriosos son los golpistas porque son premiados con
amnistía. Honduras sería una batalla perdida, lo único digno para Zelaya era
exigir el regreso al poder incondicionalmente y poner a los golpistas en la
cárcel.
En esa propuesta de Arias siento total y absolutamente la mano de Estados
Unidos, el mediador cumplió el papel de un simple embajador de la política
norteamericana.
Honduras es un ensayo de esa política. Los objetivos de Estados Unidos son
el control de los recursos naturales, acabar con Chávez, Morales y demás. En
este momento ponen tres bases militares nuevas en Colombia, al lado de
Venezuela y Ecuador, al lado del petróleo y la Amazonia, lo cual ya implica
a Brasil.
¿Es un ensayo del gobierno estadounidense, o es un conflicto de orden
ideológico que se refleja al interno de todos los países, incluido Estados
Unidos?
- Una tesis nuestra es que puede haber un conflicto interno en Estados
Unidos, puede incluso tratarse de un golpe de Estado técnico frente a Obama
del exvicepresidente Cheney, el Pentágono y los Halcones que están por
encima del poder de la Casa Blanca o el Departamento de Estado. Es factible
una contradicción interna de poderes.
Ellos ven que América Latina se les está yendo, la crisis ayudaba al proceso
de desconexión de los intereses de los países centrales, en primer lugar
Estados Unidos. Hay que ver el caso de Honduras, Zelaya no era un tipo
progresista, nada más se transforma en el proceso. La misma especulación con
los precios del petróleo provocó que se dispararan a las nubes, eso incitó
manifestaciones de transportistas en ese país, él respondió rompiendo
contratos con algunas transnacionales y se volvió hacia Petrocaribe. Eso lo
llevó también a buscar un proyecto más latinoamericano, más endógeno y hacia
sectores más alejados de la política norteamericana y con alianzas entre sí,
como la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA). Luego sintió que
chocaba cada vez más con los intereses del empresariado, al igual que con la
democracia parlamentaria formal, por ello buscó más apoyo popular con la
consulta. En Estados Unidos vieron que era el sitio donde podían dar un
golpe “constitucional”, era el eslabón más débil y casi lo lograron. Están
tratando de hacer lo mismo con Correa en Ecuador y Morales en Bolivia.
Deben estarse acordando de Cuba. Fidel no era un comunista cuando llegó al
poder. Fue obligado a una serie de medidas políticas que afectaron los
intereses norteamericanos y cuando se vio presionado recurrió al socialismo.
Pensarán que eso puede volver a ocurrir, la crisis económica obliga a
nuestros países a defenderse de ella con políticas más endógenas opuestas a
los intereses más inmediatos del imperio, esa es la preocupación y buscan
revertir el proceso.
El canciller golpista hondureño, además de señalar que había presentado
una propuesta con la participación de un senador estadounidense en Panamá,
manifestó tener la “simpatía” del presidente colombiano Álvaro Uribe. ¿Se
puede hablar de la conformación de un eje de derecha, adicto a los sectores
de línea dura de Estados Unidos?
- Un eje que incluso podría incluir a Costa Rica. Arias en el fondo le da
largas al asunto, da espacio al gobierno de facto y cuánto más tiempo pase,
más ganan los golpistas. Uribe es un instrumento de los intereses
norteamericanos.
Conforme se profundiza la crisis económica, también se ahondan los procesos.
Es claro que las grandes potencias, a pesar de que tienen un discurso contra
el proteccionismo, toman políticas de ese tipo lo cual implica una crisis
aún más profunda. El comercio internacional está cayendo drásticamente, de
los 20 países del G-20, 18 vieron una caída en sus exportaciones de más del
20%. Es una situación de sálvense quién pueda, en la que Estados Unidos
procura salir a flote pero conforme se profundice la crisis el proyecto
económico endógeno se vuelve más necesario.
¿Es factible que continúe la estrategia de los golpes de Estado en
América Central?
- Lo van a buscar en Ecuador y Bolivia, donde ya se dieron varios intentos.
Se trata de una política que no se restringe a Centroamérica sino que es
para toda América Latina, que están mostrando en este momento en Honduras y
que ya habían intentado en Venezuela.
El hecho de que esa política sea lanzada no quiere decir que vayan a
triunfar con ella. Lo que está en juego en Honduras en este momento es si
vamos al neofascismo o a procesos de cambio más radicales, por eso tiene
tanta trascendencia y va más allá de ese país.
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