Si evolucionará en un sentido democrático e igualitario o
reaccionario y violento es una cuestión política y por tanto abierta.
En otras palabras, el resultado, depende de la inteligencia y el éxito político de los
movimientos antisistémicos.
Ahora bien, si no se afronta políticamente la cuestión del
fin del capitalismo, es posible que lo que surja sea aún más extremo que
el sistema actual, que en mi opinión es tremendamente injusto.
¿Qué papel puede jugar Obama en el actual contexto de crisis
económica?
Todo el mundo ha recibido a Obama con los brazos abiertos. El mandato
de Bush fue tan terrible que la gente aprecia la llegada de un hombre
joven e inteligente al poder. Además, la llegada de un afroamericano a la
presidencia es importante desde un punto de vista simbólico. Todo esto es
positivo. Creo que es bueno que Obama haya llegado a la presidencia, pero
no creo que vaya a ser capaz de cambiar fundamentalmente la situación. Y,
aunque quisiera, tampoco tiene el poder para hacerlo. ¿Actuará Obama más
inteligentemente que Bush? Por supuesto, pero eso tampoco significa gran
cosa: el gobierno de Bush fue muy derechista. Su Administración actuó de
un modo tan poco inteligente que aceleró el declive definitivo de EEUU
como sistema dominante. Pero, ojo, Obama no puede revertir esa situación.
Al hilo de esto, también ha asegurado que la crisis se
corresponde con el fin de un ciclo político, el de la hegemonía
estadounidense. ¿Se trata de una decadencia irreversible?
Estados Unidos seguirá teniendo un peso importante, pero dudo de que
pueda reconquistar su posición dominante debido a la multiplicación de
centros de poder como China, Brasil, Europa, etc.
Dada la importancia que han tenido las
llamadas “externalidades”, las apropiaciones privadas no pagadas de
bienes comunes tales como los recursos naturales y ecológicos, ¿cómo
valoras el intento de Obama y de su administración de abrir un nuevo
proceso de expansión a través de un “capitalismo verde”?
Obama tiene como virtud su inteligente apreciación del problema
ecológico. Lo que pueda hacer al respecto, sin embargo, está
condicionado por los nombramientos que ha hecho y por sus escasas
posibilidades de cooperación con otros países en este sentido, dentro de
un marco general de pragmatismo. Sea como sea, el problema es enorme y
escapa a las hipotéticas políticas medioambientales de un gobierno,
incluso del estadounidense. Es necesario un cambio de modelo productivo
y, más allá, civilizatorio. Debemos vivir de otra forma, aprovechar la
transición hacia otro sistema para optar por algo diferente. La
ciudadanía estadounidense, como la española, suele percibir las amenazas
actuales casi en exclusiva como reducción de su nivel de vida, mientras
que corremos el riesgo global, en los países ricos tanto como en los
pobres, de vivir en un mundo ecológicamente destruido, que haga peligrar
la supervivencia colectiva.
¿Puede abrir el declive de la hegemonía norteamericana un espacio
para la emergencia de la UE como primera potencia mundial?
Europa tiene cierta autonomía política, pero atraviesa un período
muy complejo por tendencias muy diferentes que se están dando en su
interior. La crisis financiera está poniendo todavía más difícil el
proceso de construcción europea (imprescindible para que pueda competir
como potencia mundial). El colapso económico que se está haciendo
visible en Grecia, Italia, España, Islandia, etc., está generando
tendencias proteccionistas muy serias. Veremos si Europa puede afrontar
las circunstancias actuales. El proceso de construcción de la UE se ha
complicado con su expansión a los países del Este y ahora está pagando
el precio.
¿De qué manera puede impactar la crisis en las experiencias de giro a
la izquierda en Latinoamérica?
Lo más positivo de la presidencia de Bush fue constituir el mejor
estímulo para la integración latinoamericana. No es casual que en estos
años hayan surgido presidentes más o menos de izquierdas en 11 ó 12
países de la región. Es sencillamente impresionante. El hecho de que EE
UU esté tan enfangado en Oriente Medio, hace que carezca de la capacidad
militar, política y económica para interferir en la política
latinoamericana. Actualmente, América Latina ejerce un papel político
autónomo y éste es un hecho irreversible. Está claro que la política de
Chávez no es la de Bachelet, ni tampoco la de Lula, pero, sea como sea,
América Latina es una fuerza geopolítica independiente en la que Brasil
es, sin duda, el primus inter pares, como demuestran los éxitos en su
política exterior. Ejemplo de ello ha sido su papel, crucial, en las
reuniones de Unasur, del Grupo de Río, etc., que constituyen una
verdadera declaración de independencia. Por desgracia, el papel
exterior, que juzgo positivo, no ha ido acompañado de una política
interna más de izquierdas.
D.: Los trabajadores migrantes se están convirtiendo en el chivo
expiatorio de los comportamientos políticos más reaccionarios. ¿Cómo
enfocas este problema?
La inmigración, que prefiero llamar migración, no sería un
problema en un mundo relativamente igualitario, pues la mayor parte de
la gente prefiere vivir donde ha nacido o, en todo caso, donde tiene
vínculos culturales de pertenencia. Quienes migran lo hacen para mejorar
su situación económica y política, y los empresarios se benefician de
ese caudal de mano de obra comparativamente más barata que la de los
países receptores. El problema de las migraciones no puede ser resuelto
dentro de este sistema, ni en los marcos estatales o con actuaciones
policiales, pues es provocado por la inmensa polarización económica,
social y política en el mundo. Hasta que no desaparezca ésta, no
tendremos soluciones definitivas al problema de las migraciones.
¿Cuáles son los signos más esperanzadores en clave de emancipación y
cuáles los peores indicadores de posibles involuciones reaccionarias o de mayor
violencia sistémica?
La situación más positiva proviene de América Latina. Por contra,
donde encuentro más peligros en el plano geopolítico es en Pakistán. Obama se está equivocando con su política hacia este país. El Gobierno
pakistaní, siguiendo las presiones de EE UU, puede provocar una
situación peligrosa. No hay que olvidar que Pakistán es un país con
armamento nuclear en tensión permanente. La política de Obama no está
bien pensada para Pakistán. Obama quiere mostrarse fuerte y duro. Para
mí es un error. Habrá que estar atentos a la evolución de los
acontecimientos en los próximos meses.
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(*) Con aportes de conceptos extraídos de
Periódico Diagonal