(IAR
Noticias)
11-Febrero-09
Sólo cuando las víctimas israelíes aumenten, cuando los explotadores
y los banqueros sionistas sufran pérdidas, cuando se boicoteen sus sitios
académicos y turísticos, sólo entonces los israelíes y sus acólitos de EEUU
comenzarán a repensar su adhesión ciega a políticas militaristas. Sólo
entonces revisarán su irracional visión judeocéntrica de un mundo hecho por y
para el Pueblo Elegido que vive en el único Estado Moral del mundo.
Por James Petras - La
Haine (*)
«¡Las fuerzas de defensa israelíes son el ejército más moral del
mundo!» (Primer Ministro israelí Ehud Olmert)
Introducción
La Italia fascista y la Alemania nazi bombardearon, invadieron y se
anexionaron países y territorios como preludio de su búsqueda del Imperio
Mundial. La deriva de Israel en su lucha por el dominio regional ha ido
siguiendo sus huellas e imitando su estilo: Bombardeos indiscriminados aéreos
de civiles e instalaciones militares, encarnizada guerra relámpago a base de
vehículos blindados, desprecio y repudio de todas las críticas de las agencias
internacionales, y todo ello acompañado de una abierta concentración militar a
fin de desplegar una nueva guerra más intensa contra Irán. Igual que el
liderazgo nazi, que se sirvió de la «amenaza bolchevique», el alto mando
israelí ha puesto en marcha una inmensa campaña de propaganda a escala
mundial, dirigida por su red sionista universal, agitando el espantajo del
«terror islámico» para justificar sus preparativos de un ataque militar contra
setenta y cuatro millones de iraníes.
Igual que la Alemania nazi, Israel ha interpretado la pasividad, simpatía e
impotencia de Occidente valorando «los hechos sobre el terreno» como licencia
para la agresión; la maquinaria del ejército israelí está recibiendo un
impulso poderoso para emprender nuevas guerras por la inacción y flácida
respuesta de los gobiernos occidentales ante su invasión del Líbano, ante el
bombardeo llevado a cabo en Siria y ahora ante su conquista de Gaza con
bombardeos aéreos al estilo nazi. Para el alto mando israelí, la impotencia y
complicidad de los Estados occidentales marca el camino de guerras mayores y
más sangrientas que establezcan la supremacía y el dominio de Israel en
Oriente Próximo, desde el Mar Rojo hasta el Golfo Pérsico.
El bombardeo de Gaza: Ensayo general para un ataque contra Irán
La victoria militar de Israel en Gaza es un ensayo general para un ataque
militar a escala total contra Irán. En el curso de su campaña de exterminio en
Gaza, los estrategas políticos y militares israelíes consiguieron gran
cantidad de información vital sobre:
1) los niveles de complicidad e impotencia de Europa, Estados Unidos y los
Estados árabes; 2) el alto nivel y profundidad del apoyo político y material
que pueden esperar del gobierno de Estados Unidos para poder pulverizar a sus
adversarios; 3) el alto grado de apoyo interno del electorado judío, incluso
en los aspectos más brutales de la matanza; 4) el incuestionable y masivo
apoyo a una guerra ofensiva hasta en los aspectos más despiadadamente
criminales; 4) el apoyo masivo e incuestionable a una guerra ofensiva desde
todas las organizaciones judías sionistas más influyentes políticamente y más
acaudaladas en EEUU y Europa occidental; 5) la debilidad e ineficacia de las
Naciones Unidas y la incapacidad de toda la serie de organizaciones
humanitarias para frenar la campaña de exterminio de Israel dirigida a
destruir la existencia misma de todo un pueblo; 6) el apoyo incondicional de
todos los medios de comunicación y agencias de noticias en EEUU, en la mayoría
de los medios de Europa y en el resto del mundo; 7) la buena disposición de
los críticos liberales a culpar de la violencia, por igual, a las víctimas del
exterminio y a los exterminadores, neutralizando así cualquier condena
consecuente y eficaz al Estado israelí; y 8) la asunción por prácticamente
todos los periodistas, escritores, académicos y políticos de todo del
eufemístico vocabulario de la oficina de propaganda israelí.
Por ejemplo, una guerra total sostenida se denomina «incursión». Diez mil
ataques aéreos de cientos de helicópteros y cazabombarderos israelíes se
asimilaron, en cuanto al término «violencia», con los esporádicos e
inofensivos ataques de los cohetes caseros de Hamás. Los ataques israelíes
contra miles de hogares civiles, hospitales e infraestructuras básicas se
calificaron como objetivos «terroristas». Los combatientes de la resistencia
se etiquetaron de «terroristas de Hamás». El bombardeo de la Cruz Roja, las
instalaciones de asistencia humanitaria de las Naciones Unidas, hospitales y
mezquitas se llamaron «errores» o se justificaron porque eran «lugares desde
donde los terroristas de Hamás lanzaban cohetes».
Los dirigentes políticos de Israel han aprendido una lección de su pequeña
guerra sucia: que puedan destruir totalmente una nación, aniquilar a una
sociedad y asesinar y herir a 7.000 civiles con total impunidad. Los
dirigentes israelíes han comprendido que pueden desencadenar una guerra
ofensiva genocida sin sufrir grandes destrozos en sus relaciones diplomáticas
(excepto en los casos de Mauritania, Qatar, Bolivia y Venezuela). Los
israelíes han comprobado la lealtad y sumisión de los principales regímenes
árabes en la región y se han asegurado la cooperación y aquiescencia de
Egipto, la Autoridad Palestina, Jordania y Arabia Saudí.
Los dirigentes militares-civiles israelíes calculan que con este alto grado
de complicidad gubernamental, combinado con el apoyo de todos los dirigentes
sionistas importantes y los magnates de los medios de comunicación, pueden
rechazar incluso las protestas callejeras a gran escala, los llamamientos al
boicot y las denuncias de las Naciones Unidas. Los dirigentes israelíes saben
que las críticas de los líderes religiosos importantes y del creciente número
de disidentes, intelectuales críticos y activistas judíos, no tendrán impacto
ni consecuencias sobre los gobiernos occidentales ni reducirán el fervor y
lealtad de las principales organizaciones judías.
Amenazas invisibles e impunidad descarada
Las dos potenciales amenazas para las guerras ofensivas genocidas de
Israel, es decir, los boicots económicos por parte del comercio e inversión de
países importantes y el recorte de la ayuda militar no han llegado a
materializarse. En Estados Unidos, las principales organizaciones sionistas se
aseguraron de que la cuestión del boicot ni siquiera apareciera en las ramas
del ejecutivo y el legislativo. En EEUU, el AIPAC [Comité de Asuntos Públicos
EEUU-Israel] escribió resoluciones y se aseguró la aprobación casi unánime
(100% en el Senado, 90% en el Congreso) de una resolución dictada por el AIPAC
que endosaba la invasión y carnicería israelíes.
Además, los sionistas que colonizan el Pentágono consiguieron que se
autorizaran nuevos envíos masivos de misiles y bombas de casi 500 kilos para
reabastecer a Israel en medio de sus masacres de palestinos. Los dirigentes de
Israel se regodearon con el hecho de que el control de los grupos de presión
sionistas judíos sobre la política estadounidense seguía siendo incontestable
por parte de los antibelicistas. Pocos, si es que hubo alguno, de los
manifestantes de todo el mundo identificaron y denunciaron el papel de las
organizaciones sionistas en sus propios países a la hora de conformar la
política europea, canadiense y estadounidense en relación con Oriente Próximo.
Nada ejemplifica mejor la total y ciega subordinación de las 51
Organizaciones Judías Estadounidenses Más Importantes (véase anexo 1 al final)
a los objetivos de la política exterior israelí que dos incidentes ocurridos
durante el genocidio de Gaza. Cuando las «51» se dieron cuenta de que la
Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, estaba trabajando para sacar adelante
una resolución del Consejo de Seguridad que pedía un alto el fuego en Gaza que
detuviera el genocidio israelí, las organizaciones judías importantes
movilizaron a todos sus miembros para que se opusieran.
Como informa la revista semanal judía Forward: «Durante una
teleconferencia celebrada el 5 de enero de 2009 con activistas judíos, Malcolm
Hoenlein, vicepresidente ejecutivo de la Conferencia de Presidentes de las
Organizaciones Judías Estadounidenses Más Importantes, concedió una prioridad
especial a que se impidiera que la entidad internacional adoptara una posición
sobre la cuestión de Gaza. ‘Necesitamos trabajar duro para asegurarnos de que
el Consejo de Seguridad no apruebe la resolución, dijo Hoenlein’». (Forward,
15 de enero de 2009).
El segundo ejemplo de la creencia sionista en la supremacía israelí sobre
la política estadounidense en Oriente Próximo y el servilismo presidencial se
produjo con la respuesta a los alardes del Primer Ministro israelí Olmert de
que había conseguido dictar la política de la Casa Blanca e imponerla en las
Naciones Unidas. Según Forward: «El Primer Ministro israelí, Ehud
Olmert, no hizo nada equivocado pero debería haber tenido la boca cerrada. Esa
fue la reacción de varios dirigentes judíos… ‘No tengo ningún problema por lo
que hizo Olmert’, dijo Abraham Forman, Director Nacional de la Liga Anti-Difamación».
(Forward, 15 de enero de 2009).
El ex jefe de los lobbys del AIPAC, Douglas Bloomfield, afirmó que
él (un ciudadano estadounidense) no tenía ningún problema porque Israel
dictara las políticas estadounidenses pero «es un error hablar de ello». (Forward,
15 de enero de 2009). Al hablar del poder de Israel en Washington, se revela
el papel de la Configuración del Poder Sionista a la hora de decidir las
políticas estadounidenses.
Esos ejemplos demuestran, una vez más, los vínculos indivisibles entre
Israel y la Quinta Columna Sionista estadounidense y su poder en la
elaboración de la política de EEUU, aunque se trate incluso de apoyar un
genocidio. Estos casos ilustran también el hecho de que las organizaciones
judías estadounidenses más importantes no tolerarán ni la menor desviación de
la Casa Blanca de ninguna de las políticas de Israel, aunque impliquen
asesinatos masivos. No fue suficiente con que durante ocho años el Presidente
Bush siguiera servilmente y financiara la maquinaria bélica israelí: Para los
dirigentes judíos estadounidenses tiene que ser una sumisión al cien por cien
y hasta su último día en el poder. Como escribe Forward: «Esas duras
palabras de Israel y de los grupos judíos… sirven de mensaje para las
administraciones entrantes (Obama)…» (ibid).
Además de apoderarse de los puestos de poder político, una de las
prioridades de todas las organizaciones judías sionistas importantes en EEUU
es llevar a cabo labores de propaganda, apología y manipulación de historias
en nombre de Israel. Incluso frente a los más flagrantes crímenes de Israel
contra los palestinos, condenados por la Asamblea General de las Naciones
Unidas, la Cruz Roja Internacional y todos los grupos humanitarios, las
principales instituciones religiosas y lobbys judíos estadounidenses
han demostrado su lealtad hacia el estado de Israel.
El modus operandi, según aparece documentado en sus memorandos
internos, es dominar los medios de comunicación mediante toda una maquinaria
–editores, «expertos», académicos y periodistas pro sionistas- que elabora y
transmite justificaciones y apologías para los crímenes de guerra israelíes
(repitiendo como loros la línea argumental del Estado israelí) en los medios
de comunicación. Los propagandistas sionistas hacen circular después los
artículos producidos por sus colegas dando la impresión de que gozan de un
amplio apoyo público cuando en realidad no hacen sino reproducir la elaborada
propaganda sionista-israelí. El estilo y sustancia de la operación de
propaganda sionista es evidente en su defensa del baño de sangre perpetrado en
Gaza por Israel. El estilo es el de la Gran Mentira, reminiscencia de los
regímenes totalitarios. Merece la pena poner unos cuantos ejemplos de los
principales portavoces de los 51 Presidentes de las Organizaciones Judías
Estadounidenses Más Importantes (PMAJO):
1. Negación de los crímenes de guerra israelíes y fabricación de relatos
minimizando las matanzas del Estado judío. The Daily Alert (22 de enero
de 2009) afirmaba que Israel había matado sólo a 600 palestinos y que «la
mayoría eran combatientes». The Daily Alert negaba en su página los
informes de importantes activistas por los derechos humanos, de funcionarios
de la Cruz Roja, de doctores internacionales y palestinos y trabajadores
médicos y periodistas, que arriesgaron sus vidas (y algunos murieron) para
documentar las casi 1.400 muertes, de las que alrededor de dos tercios eran
niños y mujeres, no combatientes.
2. Repetición de la propaganda israelí que justificaba el bombardeo de
escuelas dirigidas por las Naciones Unidas afirmando que en ellas se habían
«infiltrado terroristas palestinos» entre los miles de refugiados (The
Daily Alert, 22 de enero de 2009). No había ni un solo combatiente de la
resistencia armada entre los 40 cadáveres que los trabajadores de Naciones
Unidas, la Cruz Roja Internacional y los equipos médicos palestinos
recuperaron de entre los escombros en la escuela de enseñanza primaria para
niñas; todos eran niños, profesores y refugiados. Todas las organizaciones y
las personas testigos de los hechos rechazan la apología
sionista-estadounidense del bombardeo israelí de la escuela, incluida la Unión
Europea. La manipulación más estrafalaria impresa en el Daily Alert es
un titular en el que se leía: «Hamás dispara desde las barriadas de civiles»,
sobre un artículo de Rod Nordlan en Newsweek en el que, en realidad, se
informa de todo lo contrario: «Todos los residentes entrevistados en la zona
oriental de Yabalia insistieron en que no había habido ninguna provocación
desde la zona, ni combatientes de la resistencia ni lanzamiento de cohetes».
3. La tercera mentira es truculenta: «Israel está haciendo todo lo posible
para ayudar a los habitantes de Gaza» (Daily Alert, 16 de enero de
2009). En realidad, Israel impidió que pudiera entrar en Gaza cualquier
medicina y equipamiento sanitario, bombardeó hospitales, disparó contra
ambulancias, asesinó a médicos y trabajadores de la ayuda médica y bloqueó la
entrada de todos los envíos de agua, alimentos y combustible. Los israelíes
bombardearon el principal almacén de suministros médicos y alimentarios de las
Naciones Unidas destruyendo todos los depósitos. Los sionistas estadounidenses
defendieron este bombardeo citando el sangriento libelo de Olmert que alegaba
que la destrucción de miles de toneladas de alimentos fue en «respuesta a los
disparos que se hacían desde el edificio». El Secretario General de las
Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, se escandalizó por esa mentira descarada cuando
visitó el almacén de las Naciones Unidas, que todavía seguía ardiendo, para
ver la destrucción mientras la Secretaria de Estado de EEUU, Rice, se
arrastraba ante los israelíes mendigándoles que «evitaran repetir esos
incidentes». (Daily Alert, 16 de enero de 2009).
4. «Salvar Gaza destruyendo el corazón del terror» (Daily Alert, 16
de enero de 2009). La hoja de propaganda judía reproduce un artículo del
ultranacionalista Natan Sharansky, que aboga por expulsar a todos los árabes
palestinos del «Gran Israel». En un artículo publicado en Bloomberg,
Sharansky defendía la destrucción de 10.000 casas, los daños a 40.000 hogares,
carreteras, hospitales, centrales eléctricas, instalaciones de agua,
alcantarillas, 121 talleres comerciales y pequeñas industrias, 30 mezquitas,
29 instituciones educativas, granjas, aves de corral, vacas, pequeños barcos
de pesca y el puerto pesquero (según el Centro Palestino para los Derechos
Humanos y la cita aparecida en el ensayo de Stephen Lendman del 25 de enero de
2009: «Israel acabó con todo menos con la voluntad de resistir».
5. La quinta Gran Mentira: «Piloto israelí trata de evitar alcanzar a
civiles», (Daily Alert, 14 de enero de 2009). Las fotos publicadas en
todos los medios de comunicación internacionales refutan esa afirmación de la
propaganda sionista. Las ruinas fantasmales de edificios completos de
apartamentos parecen haber sufrido un ataque nuclear o un terremoto, según los
reporteros de la BBC que finalmente pudieron entrar en Gaza. Numerosos
representantes parlamentarios europeos y otros visitantes del lugar de todo el
mundo se quedaron conmocionados a la vista de la devastación. No sólo los
pilotos israelíes habían lanzado sus bombas contra objetivos civiles, sino que
además sus tropas de infantería asesinaron a civiles desarmados que mostraban
banderas blancas y en algunos casos incluso mataron a niños pequeños que
intentaban huir. Niños palestinos que lograron sobrevivir relataron cómo sus
padres habían sido ejecutados delante de sus familias.
La Gran Mentira, promovida por las principales organizaciones sionistas,
resuena desde los púlpitos rabínicos dirigida a sus miembros y más allá: Los
sondeos telefónicos informales con miembros normales de los grupos sionistas
locales se hacen eco, casi al pie de la letra, de las mismas mentiras y
apologías. En una palabra, ni los hechos, ni los informes, ni la condena
universal, ni los desafíos de rabinos disidentes, de notables, activistas y
escritores judíos han hecho mella en las organizaciones judías principales y
sus agentes en puestos influyentes en la nueva administración Obama. Son los
cómplices bien dispuestos de los asesinatos masivos en Gaza. Son los
promotores activos de los ataques aéreos preventivos contra Irán. Disculparán
incondicionalmente cualquier crimen contra la humanidad que cometa Israel. Sus
apologistas académicos en Harvard defienden el genocidio israelí como parte de
una «guerra justa». Frente a la condena mundial, siguen citando el Holocausto
y proclamando que ellos y su Estado son el único Pueblo Moral con derecho a
decidir y juzgar lo que es justo y lo que es la Verdad Sagrada.
Los dirigentes israelíes son perfectamente conscientes de la carta blanca
con la que opera su «Quinta Columna», incluyendo su importante papel en la
defensa del genocidio. Los dirigentes israelíes se aseguran de que incluso
aunque lancen una guerra mayor, más audaz y más destructiva (incluida la
posibilidad de un ataque nuclear preventivo) contra Irán o Siria/Líbano,
pueden contar con el millón de miembros de los lobbies sionistas
estadounidenses para asegurarse el apoyo de la Casa Blanca y del Congreso.
Ahora, a los dirigentes israelíes les consta que el movimiento antibelicista
volverá a protestar, sin consecuencias, contra las «sombras del poder» y no
contra quienes detentan realmente el poder, empotrados en la Configuración del
Poder Sionista.
Gaza: Probando el sometimiento de la Casa Blanca y del Congreso
estadounidense
Al arrasar Gaza con una brutalidad extrema, Israel está probando el apoyo
estadounidense para más guerras ofensivas. Gaza ha permitido que los
dirigentes judíos midan la profundidad y alcance de la influencia política
sionista estadounidense y su disposición a «llegar hasta el final» cuando
Israel decida bombardear a setenta y cuatro millones de iraníes,
devolviéndoles a la edad de piedra. O, como sugirió el famoso historiador
sionista israelí, Benny Morris, en el New York Times el 18 de julio de
2008, convertir a Irán «en un vertedero nuclear».
La jactancia pública del Primer Ministro Olmert de que había sacado al
Presidente Bush del estrado de una aparición pública oficial y le había
ordenado con total éxito que instruyera a la Secretaria de Estado, Condoleezza
Rice, para que se abstuviera de votar en la resolución que ella misma había
preparado pidiendo un alto el fuego en Gaza ante el Consejo de Seguridad,
tiene muchos y profundos significados. Al nivel más obvio, la revelación de
Olmert confirma el poder de los dirigentes israelíes sobre la Casa Blanca. En
segundo lugar, la naturaleza pública del ejercicio del poder, le dice al mundo
que Israel puede alardear abiertamente de su capacidad para humillar y
ridiculizar al Presidente de Estados Unidos y jactarse después ante los
oficiales israelíes de que no habría consecuencias adversas. Tercero, nos dice
que Israel tiene más voz y voto en la política exterior estadounidense que la
misma Secretaria de Estado de EEUU (o ministra de Asuntos Exteriores). Cuarto,
nos dice que Israel es quien decide cómo debe comportarse, votar, vetar y
abstenerse EEUU en el Consejo de Seguridad, siempre sometido a la aprobación
israelí.
Israel, la Quinta Columna sionista e Irán
Israel despliega su poder en Oriente Próximo por medio de su armamento
militar. Sus amenazas repetidas y sus ataques aéreos y terrestres contra
países vecinos es una estrategia deliberada para afirmar su supremacía
regional. En los últimos años, el poder regional de Israel ha aumentado por la
acción de la Configuración del Poder Sionista en EEUU y Canadá, que utilizan
los ejércitos de sus propios países para destruir a cualquier país que se
atreva a contestar la supremacía militar israelí. Un caso clásico lo
constituyeron los preliminares de la invasión estadounidense de Iraq y la
subsiguiente ocupación, en la cual los partidarios de siempre de «Ante Todo
Israel» en el gobierno estadounidense jugaron un papel mortífero fundamental
promoviendo la guerra.
Desde los últimos años de la década de 1980 hasta la actualidad, la
Configuración del Poder Sionista en EEUU ha estado al frente de una campaña
que promueve la confrontación del ejército estadounidense con Irán en
colaboración con Israel. Los objetivos militares sionistas adquirieron una
velocidad tremenda durante los ocho años de la administración Bush. La
Configuración del Poder Sionista montó una inmisericorde campaña de propaganda
en los medios de comunicación para satanizar a Irán, inventando y diseminando
historias falsas de sus programas nucleares, infiltrándose y ocupando puestos
clave en el Departamento del Tesoro estadounidense (dirigido por Stuart Levey),
machacando agresivamente a otros gobiernos, industrias, bancos e inversores
para que boicoteen a Irán. Los funcionarios sionistas del Departamento del
Tesoro confían en estrangular y debilitar la economía de Irán, y de esta
formar desgastarla, de cara a un ataque militar. Ninguna otra fuerza
individual o combinada en Estados Unidos ni en ningún otro lugar del mundo
(excepto Israel) ha jugado un papel tan grande a la hora de promover una
guerra ofensiva contra Irán como los políticos y funcionarios sionistas en el
gobierno estadounidense. A tal fin recibieron la ayuda y el amparo de los
lobbies judíos, de los centros de propaganda sionistas, de multimillonarios y
de cientos de organizaciones de la comunidad judía.
Las organizaciones religiosas judías más importantes juegan un papel muy
influyente como canales de transmisión de la propaganda israelí y son una
fuerza importante dentro de las principales organizaciones paraguas sionistas
(por ejemplo, la Conferencia de Presidentes de las Organizaciones Judías
Estadounidenses Más Importantes o CPMAJO). Una quinta parte de la Conferencia
(Véase anexo 1 para tener la lista completa) se compone de organizaciones
clericales-sionistas cuya misión principal es promover los objetivos israelíes
a través de una intervención directa, a todos los niveles, en las políticas
estadounidenses. Un memorando de un grupo, la Sinagoga Unida del Judaísmo
Conservador, publicado el 3 de enero de 2009, esboza una estrategia detallada
en defensa de la masacre perpetrada por Israel en Gaza:
«Todas las congregaciones deberían publicar un comunicado en apoyo de
Israel. Solicitar comunicados de las autoridades en la ciudad, estado o
provincia, o a nivel federal. Solicitar comunicados de importantes
personalidades locales religiosas, étnicas o de otro carácter. Controlar y
responder a la cobertura de los medios. En la medida de lo posible, reclutar a
funcionarios públicos no judíos y a portavoces importantes para demostrar que
apoyan a Israel».
A continuación, el memorando propone una serie de «puntos de conversación
sobre la situación en la Franja de Gaza» que repite al pie de la letra las
mismas mentiras de la propaganda del alto mando político militar israelí:
Afirma las intenciones pacíficas de Israel, culpa a Hamás de ser el agresor y
proclama que «Israel, como siempre, está haciendo todo lo que puede para
limitar las víctimas civiles en Gaza». Los clérigos judíos en las Sinagogas
Unidas dirán a sus fervientes feligreses que ignoren las más de 5.000 víctimas
civiles y los 1.300 muertos, de los cuales las tres cuartas partes son
mujeres, niños y civiles desarmados, los sesenta colegios y las decenas de
miles de casas y las docenas de mezquitas demolidas, las condenas por crímenes
de guerra por parte de las Naciones Unidas, la Cruz Roja y todos los grupos
israelíes y palestinos por los derechos humanos.
El documento estratégico publicado por los judíos conservadores religiosos
es muy parecido al emitido por toda la red de 51 grupos laicos y religiosos
afiliados con los «Presidentes». Esto subraya la forma en que una minoría bien
financiada y altamente disciplinada toma y multiplica su poder más allá de sus
propios miembros, «apalancando» a los gentiles influyentes, a los medios de
comunicación a todos los niveles y a las personalidades públicas, conformando
un monstruo poderoso en defensa ahora del genocidio israelí en Gaza, y mañana
en defensa de una guerra contra Irán.
La amenaza del ejército israelí a Irán
Israel, al contrario de lo que piensan algunos izquierdistas escépticos,
tenía planes operativos avanzados para lanzar un ataque aéreo masivo contra
Irán. En diversas ocasiones del pasado reciente, Israel ha planificado varios
ataques aéreos contra Irán, que sólo fueron desbaratados por la Casa Blanca de
Bush. El estado judío ha anunciado públicamente que atacará unilateralmente a
Irán si éste sigue adelante con su derecho legal, internacionalmente
reconocido, a enriquecer uranio. El más probable ganador en estas elecciones
nacionales de febrero, Benjamín Netanyahu, ha declarado en público que un
ataque militar contra Irán constituye la parte prioritaria de su agenda, un
mensaje que ha activado a todas las organizaciones importantes
judías-sionistas en EEUU para redoblar sus esfuerzos en aras de asegurar la
conformidad, apoyo y activa colaboración estadounidense. El 7 de enero de
2009, The London Sunday Times, citando varias fuentes de alto nivel del
ejército israelí, informaba de que: «Israel ha elaborado planes secretos para
destruir las instalaciones de enriquecimiento de uranio de Irán con armas
tácticas nucleares. Dos escuadrones del ejército del aire israelí entrenándose
para hacer explotar una instalación iraní utilizando «bombas anti-búnker»
nucleares de bajo rendimiento… Robert Gates, el nuevo (sic) Secretario de
Defensa estadounidense, ha descrito la acción militar contra Irán como un
«último recurso», lo que ha llevado a los oficiales israelíes a concluir que
finalmente les van a dejar que ataquen. El general de división Eliezar Shkedi,
Comandante del ejército del aire israelí, es quien ha supervisado los
preparativos». (Times on Line, 7 de enero de 2009).
Un artículo posterior en el pro israelí New York Times (11 de enero
de 2009), de David Sanger, un importante simpatizante sionista, informaba de
que el «Presidente Bush desvió una petición secreta de Israel el año pasado
(2008) de bombas anti-búnker especializadas con objeto de atacar el principal
complejo nuclear de Irán… La administración Bush se alarmó ante una petición
israelí de volar sobre Iraq para llegar hasta el principal complejo nuclear de
Irán… La Casa Blanca rechazó rotundamente esa petición». Sanger siguió
afirmando que los israelíes estaban furiosos por un informe detallado
elaborado por dieciséis agencias de inteligencia estadounidenses (The
National Intelligence Estimate) que demostraban que en 2003 Irán
interrumpió el desarrollo de una ojiva nuclear al comprender que así socavaba
los esfuerzos israelíes para asegurarse la colaboración estadounidense en un
ataque militar contra Irán. Sanger pasa varios párrafos tratando de reforzar
las afirmaciones, no comprobadas, de Israel acerca del programa nuclear de
Irán enmarcando el caso para un ataque unilateral israelí… que según él debía
haber empezado «en los primeros meses de 2008» pero que el ejército
estadounidense paralizó.
Las próximas elecciones nacionales israelíes (10 de febrero de 2009)
prometen acelerar los planes israelíes de un ataque militar masivo contra
Irán, de acuerdo con las previsiones de las encuestas que indican que la
mayoría de los votantes judíos elegirán al ultramilitarista sionista Benjamín
Netanyahu, favorito de la mayoría de las organizaciones sionistas
estadounidenses más influyentes. En una entrevista muy reciente con el Wall
Street Journal (24 de enero de 2009), Netanyahu calificaba a Irán como la
«base madre del terrorismo» y decía «que Israel no puede aceptar una base
terrorista iraní (Gaza) al lado de sus ciudades importantes». Después
continuaba justificando los asesinatos israelíes de civiles porque,
proclamaba, la resistencia palestina («terroristas») «se esconde detrás de los
civiles».
El periodista del Wall Street, Brett Stephens, completamente
intimidado y maravillado, se situaba a los pies del dirigente israelí y
escribía aprobando las justificaciones de Netanyahu para lanzar un ataque
contra Irán: «la amenaza de un Irán nuclear representa para el mundo un
peligro mucho mayor que la crisis económica… y supone una amenaza existencial
directa contra Israel…» Stephens sigue resumiendo la posición de Netanyahu
hacia Obama: «Si la diplomacia fracasa y EEUU no se decide a utilizar la
fuerza militar, Israel atacará en solitario…»
Los dirigentes israelíes desistieron temporalmente de atacar a Irán y en su
lugar lanzaron el ataque contra Gaza para debilitar cualquier posible
resistencia de los palestinos a una guerra israelí contra su aliado musulmán
en Teherán. Los planes de guerra israelíes hacia Irán se van a ver reforzados
con el nuevo Presidente Obama. Con la subida al poder del ultrasionista Dennis
Ross como asesor principal en temas de Irán del Presidente Obama y con Hillary
Clinton («Arrasaremos Irán») como Secretaria de Estado, la cuestión de un
ataque preventivo israelí contra Irán apoyado por EEUU parece que está cerca
de convertirse en una realidad. Tan solo hace dos meses que Ross firmó un
documento que proporcionaba una «hoja de ruta» de la guerra contra Irán. El
hecho de que todo el aparato de toma de decisiones políticas del régimen de
Obama aparezca infectado de sionistas significa que cualquier oposición por
parte de la inteligencia o del ejército a un ataque contra Irán será
desactivada y sus portavoces marginados. El gobierno de Obama e Israel
El gobierno de Obama está todavía más saturado de sionistas, si cabe, que
el anterior. Desde los cargos más altos a los más bajos, desde el gabinete
ejecutivo al Congreso, los sionistas están situados en posiciones de
influencia sobre cualquier decisión estratégica que tenga alguna relación con
las políticas relativas a Oriente Próximo.
Con fecha 20 de enero pasado, la Jewish Telegraph Agency, principal
agencia de prensa al servicio de las publicaciones sionistas estadounidenses,
proporcionó una lista detallada de los sionistas pro Israel colocados en
puestos importantes relacionados con Oriente Próximo en el gobierno de Obama.
Las pruebas de su control son abrumadoras y las consecuencias letales para
cualquier posibilidad de equilibrio en unas negociaciones de paz, a la vez que
sumamente prometedoras para las ambiciones bélicas de Israel en la región:
1. Dennis Ross: será un influyente consejero para las políticas relativas a
Irán. Es un defensor de la intensificación de las sanciones para socavar las
negociaciones y reforzar la opción militar;
2. Richard Holbrooke, sionista destacado, es el enviado especial de Obama
para Afganistán. Fue representante de EEUU ante la ONU en la época de Bill
Clinton, y recientemente ha presidido un grupo especial llamado United
Against a Nuclear Iran (Unidos contra un Irán nuclear), que aboga por la
acción militar contra Irán si no presenta una declaración –dictada por Israel–
de cese de su programa legal de energía nuclear;
3. George Mitchell, enviado especial de Obama para la resolución del
conflicto entre Palestina e Israel, es uno de los cuatro copresidentes del
destacado grupo sionista Bipartisan Policy Center, que propone un
planteamiento gradual, que va desde las sanciones al embargo comercial, al
bloqueo naval y a un ataque militar contra Irán;
4. Dan Shapiro y Puneet Talwar colaborarán en materia de política de
Oriente Próximo en el Consejo de Seguridad Nacional. Shapiro, en consultas con
Israel, fue un elemento clave en el trámite de la Syrian Accountability Act
(Ley de responsabilidad siria) en el Senado, que permitió la imposición de
duras sanciones a Siria. Shapiro elaboró el sumiso y humillante discurso de
Obama ante la conferencia del AIPAC en Washington, en mayo de 2008. Puneet
Talwar manejará los asuntos del Golfo Pérsico, incluido Irán. Fue miembro del
gabinete del ex senador y actual vicepresidente, Joe Biden, y colaborador y
conducto del AIPAC;
5. Eric Lynn está siendo designado para un empleo en la Casa Blanca en
materia de políticas para Oriente Próximo. Empezó su carrera como becario del
AIPAC, en 1998, y continuó como miembro del gabinete del congresista Peter
Deutsch, una de las figuras más comprometidas con Israel en el Congreso. Lynn
pasó un año en Israel, aprendiendo hebreo y saturándose de su cultura
militar-sionista;
6. James Steinberg y Jacob Jack Law fueron nombrados delegados de Clinton
en el Departamento de Estado. Steinberg ha mantenido una fuerte relación con
la comunidad pro Israel, y fue uno de los transmisores de la presión israelí
sobre Yasser Arafat a fin de que éste capitulase ante las demandas israelíes.
Jack Law dirigirá la política de estímulo económico en el extranjero. Es un
sionista ortodoxo que utilizará los recursos económicos estadounidenses para
respaldar el militarismo israelí y recompensar o castigar así a sus
adversarios. Anteriormente fue jefe de una unidad de inversiones de Citigroup,
y posee entre 50.000 y 100.000 dólares en bonos de Estado de Israel;
7. Samantha Power fue en su momento crítica con los crímenes de guerra
israelíes de 2002, por lo que la configuración de poder sionista consiguió
apartarla de la campaña electoral de Obama en marzo de 2008. Fue rehabilitada
y reincorporada como miembro del equipo de transición de Clinton después de
pedir unas disculpas lamentables a Israel;
8. Cass Sunstein, sionista liberal de toda la vida, es jefe de la oficina
de información y asuntos normativos de la Casa Blanca: un órgano clave de
propaganda del gobierno de Obama;
9. Rand Beers fue el principal consejero de seguridad nacional del senador
John Kerry durante su campaña presidencial de 2004, y consiguió establecer
relaciones estrechas con el aparato político pro Israel. Como consejero del
departamento estatal Homeland Security (equivalente a un ministerio del
Interior) será «probablemente un elemento … a medida que Israel y EEUU forjan
una alianza más estrecha» (Jewish Telegraph Agency, 20.1.2009);
10. Lee Feinstein y Mara Rudman son veteranos sionistas de los gobiernos de
Clinton. Feinstein es consejero principal de la Secretaria de Estado, Hillary
Clinton, y Rudman es consejera senior del Presidente Obama en política
exterior.
11. Susan Rice, nombrada representante ante la ONU por Obama, puso su firma
en un documento elaborado por el Washington Institute for Near East Policy
(WINEP) en el que se pedía una mayor coordinación entre Israel y Estados
Unidos, con vistas al embargo y eventual ataque a Irán. WINEP es un conocido
productor de propaganda de los más belicistas, fanáticos e incondicionales
seguidores de Israel. En su testimonio ante el Senado, Rice denunció las
críticas de la Asamblea General de las Naciones Unidas hacia el baño de sangre
israelí en Gaza.
Al frente de la política exterior del gobierno de Obama, el vicepresidente
Biden (que afirmó públicamente: «Soy un sionista»), la Secretaria de Estado
Clinton («Destruyan Irán») y el Secretario de Defensa Gates (un resto del
gobierno de Bush, totalmente dominado por Israel) han establecido el aparato
más sionista posible para las políticas de Oriente Próximo de la historia de
EEUU. Por sus antecedentes, lealtades y compromisos, este gobierno no está
dispuesto a abrir negociaciones serias con Irán o a gestionar el fin de la
ocupación israelí de Palestina. Al contrario, sus estrechos lazos con la
configuración del poder sionista y el compromiso a largo plazo con respecto al
militarismo y las políticas expansionistas israelíes, garantizan que el
gobierno de Obama avanzará en su colaboración con el Estado judío hacia una
confrontación militar con Irán. Todo el mundo en el equipo de Obama apoyó la
carnicería israelí en Gaza y aprobó los esfuerzos de Israel para destruir el
gobierno democráticamente elegido de Hamás, a la vez que apoyó al
desacreditado y corrupto régimen títere encabezado por Mahmud Abbas.
La presidencia de Obama ha logrado lo que muchos observadores creían
imposible: ha colocado más sionistas en posiciones estratégicas de poder, más
comprometidos en una guerra contra Irán, que incluso durante la administración
de Bush. Teniendo en cuenta los nombramientos de Obama y su propia sumisión
personal a los líderes israelíes, es difícil imaginarse que los 16 servicios
de inteligencia principales elaboren un informe que refute los montajes de
Israel sobre el programa nuclear de Irán, como sucedió bajo el gobierno de
Bush. Más tremendo aún, dado el dominio sionista de la Casa Blanca, es poco
probable que Obama ponga su veto a un ataque aéreo israelí, tal como se admite
que hizo Bush.
La estrategia israelí de guerra contra Irán sigue paso a paso la de su
precursor nazi: los ataques se diseñan para conseguir el máximo efecto
destructor de la infraestructura civil en los países y líderes opuestos a
cualquier agresión israelí hacia Irán. Israel bombardeó e invadió Líbano;
bombardeó Siria; destruyó Gaza. Su lobby ha ampliado y ha hecho cumplir
sanciones económicas globales a través de un Departamento del Tesoro infestado
de sionistas. El principal consejero económico de Obama, el ultrasionista
Lawrence Summers, promueve las sanciones, boicoteos y embargos más estrictos
contra los enemigos designados de Israel. Se trata de políticas que apuntan en
dirección de la guerra.
Unas negociaciones de paz destinadas a la guerra
La probabilidad de que el gobierno de Obama lleve al mundo a una guerra
ofensiva contra Irán no está basada en la especulación ociosa o en citas
seleccionadas de su campaña presidencial. Nadie puede tomar en serio la
intención del presidente Obama o de su Secretaria de Estado, Hillary Clinton,
de entablar negociaciones con Irán, cuando éstas se acompañan de condiciones
inaceptables para la soberanía o los intereses nacionales de dicho país. El
gobierno de Obama amenaza abiertamente con la guerra si Irán no acepta el
desarme unilateral, con una inspección intrusiva de sus instalaciones
estratégicas de defensa, lo que ofrecería a Israel y EEUU una oportunidad
única para establecer claramente los objetivos claves de su primera oleada de
ataques.
Pero lo que demuestra de manera concluyente el impulso de Obama hacia la
guerra con Irán es su designación del más entusiasta militarista sionista,
Dennis Ross, en la posición estratégica clave en las negociaciones con Irán.
Obama ha nombrado a Ross en el puesto de enviado especial para Irán y
máximo responsable en política de Oriente Próximo. George Mitchell, por su
parte, es su enviado a las negociaciones entre Israel y Palestina. Se trata de
una estrategia típica de policía bueno (Mitchell), policía malo (Ross). Ross,
conocido a menudo como el abogado de Israel, es el sionista máximo, un
príncipe heredero del lobby judío sionista de EEUU en todas las empresas
importantes relativas a Irán. Es líder fundador del AIPAC, el principal y más
potente grupo de presión de Israel en Washington. Es un ideólogo siocon de
siempre, muy influyente, que llevó con éxito la campaña a favor de la invasión
de Iraq. Está entre los escritores y propagandistas más prolíficos e
influyentes del antes citado WINEP, que ha elaborado los documentos
programáticos más belicistas de promoción de la intervención militar de EEUU a
favor de las ambiciones expansionistas de Israel.
Durante los años de Clinton, Ross fue nombrado jefe del comité de mediación
de EEUU durante las negociaciones entre palestinos e israelíes (1999-2000).
Como tal, su actuación fue la de abogado de Israel, según otro diplomático
sionista de EEUU participante. Pasó por encima de cualquier posibilidad de
alcanzar un compromiso aceptable, siguiendo las iniciativas de Israel, y creó
las condiciones que hicieron inevitable el rechazo palestino a la vez que
culpaba de ello a este sacrificado pueblo. Ross tiene una gran influencia en
las políticas de Obama con respecto a Israel.
Ross es un líder en un grupo tapadera sionista relativamente nuevo,
conocido como el Bipartisan Policy Center. Este centro publicó recientemente
un informe titulado Meeting the Challenge: US Policy Toward Iranian Nuclear
Development (Haciendo frente al desafío: políticas de EEUU ante el desarrollo
nuclear iraní.) Este plan de trabajo para la guerra con Irán fue elaborado por
un grupo de trabajo que incluía a Ross y otros dos extremistas siocons: Michal
Makovsky y Michael Rubin, ambos con doble nacionalidad israelí y
estadounidense. El reconocimiento por parte de Ross del citado informe refleja
su rechazo de cualquier posibilidad de un acuerdo negociado con Irán que
aceptase el derecho legal de Irán a un programa de enriquecimiento de uranio
tal y como está reconocido en los tratados internacionales.
Un pequeño problema conocido recientemente en la designación de Dennis Ross
como miembro del gabinete de Obama es su papel como presidente actual del
Jewish People Policy Planning Institute (Instituto de planificación de
políticas para el pueblo judío) con sede en Jerusalén y dependiente de la
Jewish Agency, organismo oficial del gobierno israelí. Su trabajo actual para
un organismo de la administración pública israelí podría colocar a Ross en
conflicto con la Foreign Agents Registration Act (FARA), ley estadounidense
que obliga a registrarse como tales a los individuos que trabajen como agentes
de un gobierno extranjero, algo que Ross nunca ha hecho.
El informe aboga por un bombardeo aéreo israelí preventivo y un ataque de
misiles contra Irán, en caso de que EEUU y Europa no llegasen a golpear
primero. Este informe, acreditado por Dennis Ross, propone un bloqueo total de
Irán por mar y aire y un embargo de este país como preludio de un ataque de
EEUU contra la infraestructura vital de Irán. El documento invitaba a Obama a
introducir tropas y equipo en la región so pretexto de los conflictos de Iraq
y Afganistán, manteniendo por tanto un cierto nivel de sorpresa estratégica y
táctica. Es decir, el próximo nombramiento de Ross para dirigir el Middle East
Policy Advisory Group (Grupo consultivo de políticas para Oriente Próximo) de
su gobierno coloca a un defensor y promotor incondicional de la guerra
genocida contra Irán en una posición estratégica clave de política exterior.
La secretaria de estado Hillary Clinton y Dennis Ross harán todo lo que
esté en su mano para promover y justificar un ataque conjunto
estadounidense-israelí contra Irán. Ross y Clinton comenzarán con unas falsas
negociaciones con ultimátum inaceptables. A continuación, seguirán acciones de
guerra en forma de embargos al estilo del impuesto a Gaza, diseñados para
matar de hambre y empobrecer a la población de Irán, y, finalmente, un
blitzkrieg aéreo también al estilo de Gaza. Dado el número extraordinario de
sionistas designado por Obama en todos los niveles claves de su Gobierno, la
posibilidad de cualquier debate interno o desacuerdo sobre el plan de trabajo
de Ross para la guerra en interés de Israel es mínimo. Para la formulación de
sus políticas, Obama ha creado una élite tan estrechamente ligada y leal al
establishment militar israelí que impide cualquier tipo de negociación
significativa con Irán.
Posibles obstáculos exteriores a la guerra sionista-israelí y de EEUU
contra Irán
La única disuasión real a un ataque israelí al estilo de Gaza en Irán es la
capacidad de respuesta militar de Teherán, especialmente sus misiles de
precisión y largo alcance capaces de alcanzar los principales objetivos
militares en Israel, así como sus infraestructuras y sistemas conexos de
apoyo. Dada la ausencia de cualquier escrúpulo moral en los líderes israelíes
y su inmersión en una ideología militarista, en la que la fuerza bruta y la
violencia generalizada se consideran los principales medios de proyección del
poder y de garantía del apoyo público israelí, un fuerte contraataque militar
masivo es, probablemente, la disuasión más efectiva para forzar a sus líderes
a reconsiderar la política exterior militar conducida por Israel.
Mientras los militaristas israelíes adoptan una retórica defensiva, su
estrategia consiste en debilitar la capacidad defensiva de Irán y hacerlo más
vulnerable a las amenazas militares y a la presión diplomática en una espiral
creciente hasta un asalto aéreo preventivo. Las inspecciones internacionales
realizadas por organismos de las Naciones Unidas solamente se llevan a cabo en
sitios iraníes, pero no en las instalaciones militares de EEUU en la región,
entre otras sus naves y submarinos dotados de armas nucleares de guerra, ni en
las instalaciones nucleares de Israel y sus laboratorios del arma nuclear.
Estas inspecciones desiguales proporcionan una gran cantidad de información
sobre las capacidades militares y de defensa iraníes, así como de sus
laboratorios de investigación estratégica avanzada. Las inspecciones de la ONU
antes de la invasión de Iraq por EEUU permitieron identificar las
instalaciones claves de defensa y los científicos iraquíes, sus lugares de
trabajo y sus hogares, datos que se utilizaron en las misiones de bombardeo y
la subsiguiente campaña de asesinatos de científicos iraquíes de alto nivel.
Esta clase de información fue crucial en la dirección de los ataques israelíes
con bombas y misiles y en el asesinato de líderes y sus familias durante las
invasiones israelíes de Líbano y Gaza.
El boicoteo económico sionista a Irán, impuesto por Israel y Estados
Unidos, pretende claramente socavar tanto las condiciones de vida iraníes como
el rendimiento de su economía, de forma parecida a lo que el estado judío ha
impuesto en Gaza. Forma parte de la campaña de ablandamiento, previa a un
ataque en toda la regla.
Hoy, sin embargo, a pesar del esfuerzo continuo de todos los altos
funcionarios sionistas en el gobierno de EEUU y de las presiones intensas de
sus grupos de presión sobre los gestores de fondos de pensiones de EEUU, el
embargo no ha conseguido quebrar la economía iraní. Especialmente con el
inicio de la recesión, la reducción de los mercados mundiales y la demanda
energética cada vez mayor de China, numerosas multinacionales occidentales y
asiáticas están impacientes por negociar con Irán e ignorar las presiones
sionistas israelíes y estadounidenses.
La guerra genocida de Israel contra Gaza ha producido finalmente algunas
grietas importantes en el monopolio sionista sobre la opinión judía fuera de
Israel. Las principales organizaciones comunales judías y sus portavoces
espirituales siguen apoyando todos los delitos israelíes, desde el bombardeo
de ambulancias y clínicas de la Cruz Roja hasta de escuelas de las Naciones
Unidas, almacenes de alimentos y suministros médicos y centros de refugiados,
pero finalmente, esto ha provocado una oposición vigorosa entre los
principales intelectuales, escritores y otros profesionales judíos.
Nuevas organizaciones y personalidades de la comunidad judía han repudiado
decididamente el genocidio perpetrado por Israel. Algunos activistas judíos
han tomado resueltas medidas directas, ocupando oficinas consulares israelíes
en ciudades importantes y pidiendo un boicoteo total de mercancías e
intercambios académicos israelíes. Otros se han enfrentado a apologistas
sionistas en foros y ruedas de prensa públicas.
A pesar de que el número y la influencia de judíos críticos con los
crímenes de guerra sionistas es pequeño, su importancia se halla en la
legitimidad que otorgan y el estímulo que facilitan a millones de gentiles,
generalmente intimidados y silenciosos, a manifestarse públicamente. Como
consecuencia, un número sin precedentes de personas en todo Occidente, ha
expresado su horror y oposición al monstruo militar sionista y ha expresado su
apoyo al boicoteo económico contra Israel. Aunque la oposición judía y gentil
de masas no detuvo ni debilitó la masacre de Israel de civiles en Gaza, ha
sentado la base política y organizativa para poner en marcha una campaña
masiva contra los planes sionistas y estadounidenses de guerra contra Irán.
Los éxitos militares de Israel han creado una fiebre guerrera triunfalista
e irracional entre todos sus líderes y partidarios entusiastas en las
organizaciones judeo-sionistas de EEUU, que cuentan con cerca de un millón de
miembros. Dichos éxitos los ha llevado a subestimar los costes catastróficos
de una guerra contra Irán. Un ataque militar por sorpresa a Irán por parte de
Israel y EEUU provocará acciones de represalia en todo Oriente Próximo. Esto
infligirá ciertamente pérdidas humanas, militares, políticas y económicas
graves en muchas instalaciones militares de EEUU en la región del Golfo
Pérsico. En particular en Iraq y los cercanos Estados satélites del Golfo,
donde las fuerzas militares de EEUU son altamente vulnerables. Un ataque
israelí podría llevar a la desestabilización o al derrocamiento de los
regímenes satélites árabes. Por otra parte, Irán puede tomar represalias con
éxito lanzando misiles de precisión de largo alcance, que tendrían por
objetivo los principales centros militares israelíes y los centros de
población colindantes.
Teniendo en cuenta la repugnancia y el horror enormes, en todo el mundo,
que han producido los crímenes de guerra de Israel en Gaza y el odio que
inspira la perspectiva de nuevos ataques aéreos sobre millones de iraníes, no
es probable que las represalias de Teherán contra Israel y EEUU susciten una
gran condena. Más probablemente, la mayor parte de la gente percibirá, con un
sentimiento de justa venganza, que finalmente se pague al tirano arrogante con
su misma moneda por sus ataques a los civiles desarmados y encarcelados de
Gaza. Al igual que los supervivientes británicos de los ataques de los nazis,
con sus bombas volantes V-2, a las ciudades británicas aplaudieron el
bombardeo de Dresde, partes significativas de la opinión pública pueden
saludar un ataque de represalia contra Israel como una disuasión válida a la
vista de sus atrocidades en serie contra la humanidad.
Una de las amenazas más efectivas contra el impulso genocida de Israel es
la puesta en marcha de investigaciones sobre los crímenes de guerra israelíes
y el establecimiento de tribunales para juzgar a los líderes militares y
políticos de Israel por sus delitos contra la humanidad (Financial Times, 16
de enero de 2009.) Los líderes israelíes han informado a sus militares
criminales de que se les proporcionará protección legal, y han manifestado su
preocupación por el hecho de que ellos mismos puedan estar sujetos a
detenciones y juicios en el extranjero. Varios gobiernos están presentando
querellas por crímenes de guerra ante la Corte Penal Internacional de La Haya.
El problema a la hora de llevar a juicio a los criminales de guerra
israelíes consiste en establecer los límites entre los líderes
político-militares que dirigieron los crímenes de guerra y los oficiales de
campo que aplicaron las políticas que violaban los Convenios de Ginebra. Por
ejemplo, identificar a los funcionarios que impidieron, concretamente durante
más de cuatro días, que trabajadores médicos y de rescate pudieran realizar la
evacuación de heridos y civiles al borde de la inanición, entre ellos niños
pequeños, del lugar de una masacre israelí espantosa de civiles gazatíes. ¿Y
qué decir de la gran cantidad de ciudadanos judíos israelíes que, de pura
exaltación ante el bombardeo de barrios enteros, se instalaron en puestos de
observación con sus cestas de picnic para ver mejor la carnicería en curso?
Los mismos israelíes «encantados por las imágenes, que llenaban las primeras
páginas de los periódicos, de soldados israelíes sonrientes que regresaban a
sus hogares en los tanques, haciendo el signo de la victoria» (Financial
Times, 26 de enero de 2009).
El entusiasmo masivo israelí, la intoxicación política y el abrazo a los
autores de la matanza de gente desarmada pueden ser repugnantes para la
opinión mundial, pero no constituyen un delito suficiente para merecer un
tribunal internacional. Sin embargo, está sujeto al mismo desprecio moral que
muchos de nosotros sentimos hacia los alemanes que celebraron los bombardeos
salvajes hitlerianos de ciudades soviéticas, polacas y balcánicas. Incluso si
esta Casa Blanca controlada por los sionistas lograra la utilización de su
veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para prevenir una
investigación por crímenes de guerra de los líderes israelíes, la presentación
de acusaciones y posibles detenciones en varios países europeos forzará a los
líderes israelíes a reflexionar sobre su situación de parias, y podría inhibir
su deseo de una guerra asesina contra Irán. Incluimos aquí una lista (véase el
anexo no 2) de los líderes militares israelíes, su graduación y su función y
responsabilidad operativa en los crímenes de guerra en Gaza.
Los israelíes rechazan de antemano el oprobio ante la opinión mundial como
un asunto irrelevante para su ofensiva militar. Esto origina que el estado
judío no preste atención a la importancia de la opinión pública mundial, que
erosionará el apoyo político estratégico en el futuro. Muchos observadores
creen que centenares de millones de ciudadanos árabes y multitudes de no
árabes y no musulmanes están llegando a la conclusión de que Israel y su
quinta columna sionista de ultramar sólo entienden el lenguaje de la fuerza,
puesto que practican sistemáticamente el terrorismo de Estado para imponer sus
intereses sobre personas cautivas y empobrecidas. Como consecuencia, muchos
analistas sostienen que es comprensible que las opciones de las víctimas de
Israel inevitablemente se basen en la resistencia popular continua, organizada
y militarizada. En estas circunstancias, la actual generación de líderes
árabes, anémicos e impotentes, y los regímenes colaboracionistas pueden ser
derrocados y dar paso a un nuevo liderazgo combativo y consecuente que
consulte y fundamente su apoyo de masas en los más profundos sentimientos de
dignidad nacional y odio profundo a las humillaciones impuestas por los
sionistas.
Conclusiones
La guerra de Gaza está llevando a los líderes de Israel y a sus agentes de
ultramar, estratégicamente situados en el sistema político de EEUU, a nuevos
excesos y a una nueva guerra contra Irán, como parte de una estrategia
regional para asegurar el poder imperial. El gobierno de Obama y el Primer
Ministro israelí que salga elegido compartirán más cosas que unos responsables
de las políticas que sirven a ambas partes y unos compromisos a largo plazo
con la construcción del imperio manu militari. Han dejado claro también que
procederán a una serie de movimientos diplomáticos y económicos destinados a
preparar el escenario para poner en marcha una guerra genocida contra Irán,
que coincidirá con la retórica de Obama de reconstrucción de una alianza judeo-afro-estadounidense
basada en los intereses israelíes y las vidas de estadounidenses.
La única disuasión ante nuevas guerras de exterminio es una acción de masas
que aumente los costes políticos, económicos y militares de la agresión
israelí. Sólo cuando las víctimas israelíes aumenten, cuando los explotadores
y los banqueros sionistas sufran pérdidas, cuando se boicoteen sus sitios
académicos y turísticos, sólo entonces los israelíes y sus acólitos de EEUU
comenzarán a repensar su adhesión ciega a políticas militaristas. Sólo
entonces revisarán su irracional visión judeocéntrica de un mundo hecho por y
para el Pueblo Elegido que vive en el único Estado Moral del mundo.
Lamentablemente, puede que sean necesarios algunos choques militares para
disipar esas fantasías tribales. La Historia nos enseña que no hay nada como
una derrota sangrienta para terminar con el complejo de superhombre.
*****
(*)Traducido para Rebelión por Sinfo Fernández y S. Seguí.
Revisado por Caty R.
Anexo nro. 1
51 organizaciones pertenecientes a la Conferencia de presidentes de las principales organizaciones judías de Estados Unidos
1. Ameinu
2. American Friends of Likud
3. American Gathering/Federation of Jewish Holocaust Survivors
4. American-Israel Friendship League
5. American-Israel Public Affairs Committee
6. American Jewish Committee
7. American Jewish Congress
8. American Jewish Joint Distribution Committee
9. American Sephardi Federation
10. American Zionist Movement
11. Americans for Peace Now
12. AMIT
13. Anti-Defamation League
14. Association of Reform Zionist of America
15. B’nai B’rith International
16. Bnai Zion
17. Central Committee of American Rabbis
18. Committee for Accuracy in Middle East Reporting in America
19. Development Corporation for Israel/State of Israel Bonds
20. Emunah of America
21. Friends of Israel Defense Forces
22. Hadassah, Women’s Zionist Organization of America
23. Hebrew Immigrant Aid Society
24. Hillel: The Foundation of Jewish Campus Life
25. Jewish Community Centers Association
26. Jewish Council for Public Affairs
27. Jewish Institute for National Security Affairs
28. Jewish Labor Committee
29. Jewish National Fund
30. Jewish Reconstructionist Federation
31. Jewish War Veterans of the USA
32. Jewish Women International
33. Mercaz USA, Zionist Organization of the Conservative Movement
34. Na’amat USA
35. NCSJ: Advocates on behalf of Jews in Russia, Ukraine, the Baltic States and Eurasia
36. National Council of Jewish Women
37. National Council of Young Israel
38. ORT America
39. Rabbinical Assembly
40. Rabbinical Council of America
41. Religious Zionist of America
42. Union for Reform Judaism
43. Union of Orthodox Jewish Congregations of America
44. United Jewish Communities
45. United Synagogue of Conservative Judaism
46. WIZO
47. Women’s League for Conservative Judaism
48. Women of Reform Judaism
49. Workmen’s Circle
50. World Zionist Executive, US
51. Zionist Organization of America
Anexo no 2
Lista de funcionarios israelíes que han participado en crímenes de guerra durante la invasión de Gaza. Se trata de una lista parcial y evolutiva de presuntos criminales de guerra recogida por un grupo de activistas israelíes, a pesar de la censura del gobierno israelí y en abierto desafío al fiscal general de Israel, el general Menachem Mazuz, y su contraparte en el ejército, el juez-fiscal general de brigada Avihai Mandelblit:
1. Ehud Olmert, primer ministro israelí
2. Ehud Barak, ministro de la Guerra israelí
3. Tzipi Livni, ministra de Asuntos Exteriores israelí
4. Yuval Diskin, jefe del servicio secreto Shin Bet
5. Teniente general Gabi Ashkenazi, jefe de Estado Mayor de las fuerzas israelíes de ocupación
6. Coronel Hartzi Halevi, comandante de la Brigada paracaidista
7. Coronel Yigal Slovik, comandante de la 401a Brigada
8. General de brigada Jonathan Locker, jefe de la Fuerza Aérea israelí
9. General de división Ido Nehushtan, Fuerza Aérea israelí
10. Coronel Ron Ashrov, comandante de la zona norte de Gaza
11. General de brigada Eyal Eisenberg, comandante de todas las fuerzas israelíes de ocupación
12. Coronel Yigal Slovik, comandante de convoy de la 401a Brigada acorazada
13. General de brigada en la reserva Sho'alay Marom,
14. Teniente coronel Yoav Mordechai, 13o batallón de la Brigada de infantería Golani
15. Teniente coronel Oren Cohen, 13o batallón de la Brigada de infantería Golani
16. Teniente coronel Avi Blot, 101o batallón de la Brigada de paracaidista
17. Teniente coronel Yehuda Cohen, Regimiento Rotem, Brigada de infantería Givati
18. Teniente coronel Ronen Dagmi, comandante adjunto de la 401a Brigada acorazada
19. Coronel Avi Peled, comandante de brigada, Batallón 51o
20. General de brigada en la reserva Zvika Fogel, ex jefe del Comando Sur
21. General de brigada Yuval Halamish, jefe de los servicios secretos del ejército israelí
22. Coronel Hartzi Halevi, Comandante de la Brigada paracaidista
23. Coronel Hertzi Halevy, comandante de brigada
24. Coronel Tomer Tsiter, participante en la masacre de Gaza conocida como Operación Plomo Fundido; antes, participante en la masacre conocida como Operación Escudo Defensivo, perpetrada en el campo de refugiados de Jenin en 2002.
25. Oficial de infantería en la reserva Gur Rosenblatt
26. Oficial de infantería en la reserva Guy Ohaion
27. Teniente coronel Erez
28. Comandante Nimrod Aloni
29. Teniente coronel en la reserva Shlomo Saban
30. Capitán Ron Vardi ,
31. Coronel Pnina Sharvit-Baruch, jefe del servicio jurídico internacional, fiscal militar
32. General de división Yoav Galant, jefe del Comando Sur
33. Subteniente mayor Richard Awizrat
34. General de división Amos Yadlin, jefe de la inteligencia militar
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