(IAR
Noticias)
15-Enero-09
Sé, por mi participación personal, que la devastadora invasión de Gaza por
parte de Israel podría haber sido evitada fácilmente. Después de visitar
Sderot en abril último y constatar el grave daño psicológico causado por los
cohetes que habían caído en esa zona, mi mujer, Rosalynn, y yo declaramos que
su lanzamiento desde Gaza era inexcusable y que constituía un acto de
terrorismo.
Por Jimmy Carter (*) -Clarín / The Washington Post
Traducción de Cristina Sardoy.
A unque no había habido muchas víctimas (tres muertes en siete años), la ciudad
estaba traumatizada por las explosiones impredecibles. El alcalde Eli Moyal
reunió a un grupo de ciudadanos en su oficina para que los conociéramos y éstos
se quejaron de que el gobierno de Israel no ponía freno a los cohetes, ya fuera
por vía diplomática o por la acción militar.
Sabiendo que veríamos a líderes de Hamas procedentes de Gaza y también en
Damasco, prometimos evaluar un alto el fuego. Por el jefe de inteligencia
egipcio Omar Suleiman, que estaba negociando entre los israelíes y Hamas,
supimos que había una diferencia fundamental entre ambos bandos. Hamas quería un
alto el fuego integral tanto en Gaza como en Cisjordania, y los israelíes se
negaban a discutir otra cosa que no fuera Gaza.
Los líderes palestinos de Gaza se limitaron a afirmar que los cohetes eran la
única forma de responder a su cautiverio y dramatizar su crítica situación
humanitaria. Los altos dirigentes de Hamas en Damasco, sin embargo, aceptaron
considerar la posibilidad de un alto el fuego únicamente en Gaza, siempre y
cuando Israel no atacara Gaza y permitiera que se entregara la ayuda humanitaria
normal a los palestinos.
Luego de largas discusiones con los de Gaza, estos líderes de Hamas también se
comprometieron a aceptar cualquier acuerdo de paz que pudiera negociarse entre
los israelíes y el Presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas, que
también preside la OLP, con la condición de que fuera aprobado por el voto de la
mayoría de los palestinos en un referéndum o por un gobierno de unidad electo.
Como nosotros éramos simplemente observadores, y no negociadores, transmitimos
la información a los egipcios, y ellos siguieron adelante con la propuesta de
alto el fuego. Después de un mes, los egipcios y Hamas nos informaron que la
acción militar de ambos bandos y el lanzamiento de cohetes se interrumpirían
totalmente el 19 de junio por un período de seis meses, y que la ayuda
humanitaria se restablecería en su nivel normal existente antes del retiro de
Israel en 2005.
No pudimos confirmar esto en Jerusalén debido a la renuencia de Israel a admitir
cualquier negociación con Hamas, pero los disparos de cohetes fueron
interrumpidos al poco tiempo y hubo un aumento en la provisión de alimentos,
agua, remedios y combustible. Esta frágil tregua fue parcialmente quebrada el 4
de noviembre, cuando Israel lanzó un ataque en Gaza para destruir un túnel
defensivo que Hamas estaba excavando en el interior del muro que rodea a Gaza.
En otra visita a Siria a mediados de diciembre, hice un esfuerzo para que se
ampliara el plazo inminente de seis meses. El tema preeminente era abrir los
cruces hacia Gaza. Representantes del Centro Carter visitaron Jerusalén, se
reunieron con funcionarios israelíes y preguntaron si esto era posible a cambio
de un cese del fuego de cohetes. El gobierno israelí propuso informalmente un
15% más de ayuda normal si Hamas primero suspendía todo fuego de cohetes durante
48 horas. Hamas lo consideró inaceptable y estallaron las hostilidades.
Después de 12 días de "combate", las Fuerzas de Defensa israelíes informaron que
más de 1.000 objetivos fueron alcanzados por granadas o bombas. Durante ese
tiempo, Israel rechazó las iniciativas internacionales tendientes a obtener un
alto el fuego, con pleno apoyo de Washington.
Lo que todos esperamos ahora es que, cuando prolongar las hostilidades deje de
ser productivo, Israel, Hamas y Estados Unidos acepten otro alto el fuego.
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