Hay diferentes puntos de vista sobre las razones de esta
matanza brutal. Tel Aviv asegura que es una represalia por la ominosa práctica
de Hamas de lanzar cohetes al territorio israelí. Analistas varios opinan que
más bien tiene que ver con las próximas elecciones en Israel, donde todavía es
primer ministro –interino y renunciante por corrupción– Ehud Olmert. Los
hechos históricos indicarían otra cosa: se trata del nunca olvidado intento de
reconstruir el “Gran Israel” echando a los palestinos de su tierra.
Ben Gurion, que inauguró el cargo de primer ministro del flamante Estado de
Israel, aceptó la partición de Palestina en territorios israelíes y
territorios palestinos que la ONU estableció en 1947. Pero tenía un viejo
pensamiento de fondo: en carta a su mujer confió que un Estado judío “parcial”
–un proyecto de 1937 del ocupante británico que nunca se llevó a cabo– era
sólo un comienzo y que planeaba organizar un ejército de primera y utilizar la
coerción o la fuerza para absorber toda la extensión del país (Letters to
Paula and the Children, David Ben Gurion, University of Pittsburg Press, 1971,
carta de fecha 5-12-37, págs. 153-57). Esto se cumplió con la ocupación
militar israelí de los territorios palestinos desde 1967 a la fecha. En el
2006, Tel Aviv se “retiró” de Gaza, a la que impuso un cerco implacable. El
triunfo de Hamas en las inobjetables elecciones de ese año disgustó a Israel:
un Estado que se dice democrático no tenía por qué respetar la democracia
cuando de palestinos se trata.
Olmert es del partido Kadima, una escisión del derechista Likud, del que no
se diferencia mucho, como prueban las guerras que sigue desatando. El Likud, a
su vez, desciende del Herut, organismo que dio forma política al grupo
paramilitar de Menahem Begin, también primer ministro de Israel (1977-1983).
Los nombres cambian, pero la contumacia no. En diciembre de 1948, a siete
meses de la declaración de independencia de Israel, Begin visitó EE.UU. y
causó reacciones dispares. Por ejemplo, la de Albert Einstein, Hannah Arendt,
el rabino Jessurun Cardozo y otros 26 destacados intelectuales judíos
estadounidenses. Consta en una carta abierta que el New York Times publicó el
4-12-48.
El texto comienza así: “Entre los fenómenos políticos más inquietantes de
nuestra época figura la aparición, en el recién creado Estado de Israel, del
‘Partido de la Libertad’ (Tnuat Herut), un partido político estrechamente
emparentado con los partidos nazifacistas por su organización, sus métodos, su
filosofía política y su demanda social. Fue creado por los miembros y
partidarios de la ex Irgun Zvai Lemi, una organización terrorista de extrema
derecha y chauvinista en Palestina. La visita actual a EE.UU. de Menahem Begin,
jefe de ese partido, ha sido evidentemente calculada para dar la impresión de
un sostén estadounidense a su partido y para cimentar los lazos políticos con
los elementos sionistas conservadores de EE.UU.”.
Continúa así: “Muchos norteamericanos de reputación nacional han prestado
su nombre para acoger esa visita. Es inconcebible que quienes se oponen al
fascismo en el mundo entero, muy correctamente informados sobre el pasado y
las perspectivas políticas de M. Begin, puedan sumar sus nombres y apoyar al
movimiento que él representa”. Señala que es preciso informar a la opinión
pública del país sobre el pasado y los objetivos de Begin –“uno de los que han
predicado abiertamente la doctrina del Estado fascista”– para no dar la
impresión en Palestina de “que una mayoría de EE.UU. respalda a elementos
fascistas en Israel”. A continuación menciona la matanza que las fuerzas
israelíes provocaron en la aldea árabe de Deir Yassin, “que no había
participado en la guerra y que incluso había combatido a las bandas árabes que
querían convertirla en su base de operaciones”. Precisa: “El 9 de abril (de
1948), bandas de terroristas (israelíes) atacaron esa pacífica aldea, que no
era un objetivo militar, asesinaron a la mayoría de sus habitantes –240
hombres, mujeres y niños–- y dejaron a algunos con vida para hacerlos desfilar
por las calles de Jerusalén. Invitaron a todos los corresponsales extranjeros
a ver las montañas de cadáveres y los destrozos causados en Deir Yassin”. El
texto acusa a Herut de preconizar en el seno de la comunidad judía una “mezcla
de ultranacionalismo, misticismo religioso y superioridad racial”, signo
indudable de un partido fascista para el cual el terrorismo “es un medio para
alcanzar su objetivo de ser un ‘Estado líder’”. Agrega: “Es más trágico aún
que la alta dirección del sionismo estadounidense se haya negado a hacer
campaña contra los designios de Begin”. Han pasado 60 años desde que se
publicó esta carta que Einstein firmó. ¿Habrá perdido actualidad? Muchas cosas
cambiaron en Israel desde entonces. Su objetivo central, no.