En medio de una escalada
sangrienta en Pakistán, que ya ha causado centenares de muertos en los últimos
días, la secretaria de Estado del Imperio USA, Hillary Clinton, visitó el
miércoles el país
ocupado recibida por uno de los atentados más mortíferos que -hasta el momento-
ha dejado más de cien muertos y centenares de heridos, según la información
oficial.
En Peshawar, a 165 kilómetros del
corazón del Gobierno paquistaní -donde se guarda el maletín del "botón"
nuclear-, los talibanes hicieron ayer estallar un coche-bomba provocando al
menos cien muertes y más de doscientos heridos. Se trata del atentado más
sanguinario en los dos últimos años en Pakistán.
"Hay trozos de cuerpos humanos por
todas partes, sangre, fuego, una mezquita resultó gravemente dañada", describió
a Reuters, Aqueel-ur-Rehman, un testigo presencial. La explosión destruyó
decenas de vehículos, casi una treintena de comercios, muchos de los cuales
estuvieron durante horas en llamas, y provocó el derrumbe de hasta seis
edificios.
Al enterarse del sangriento atentado
del miércoles, Hillary Clinton expresó
su "solidaridad" con Pakistán en lo que calificó como "una esforzada lucha
contra grupos extremistas tenaces y despiadados", en la que el país "no está
solo".
"Queremos reforzar nuestra relación.
No queremos que se limite a la lucha antiterrorista, aunque ésta sea nuestra
principal prioridad", explicó la jefa de la diplomacia estadounidense a bordo
del avión que la condujo a Islamabad, en su primera visita a Pakistán desde que
tomó posesión de su cargo.
Clinton también expresó su deseo de
"pasar página" en esos "malentendidos y
errores de comunicación" ocurridos entre Washington e Islamabad.
Este jueves, Hillary Clinton aseguró
que Washington está comprometido a dar apoyo a Pakistán para que se convierta en
"una democracia estable", en una visita oficial en la que su embajada
anunció proyectos de ayuda al país asiático por valor de más de 400 millones de
dólares.
"Estamos comprometidos a ayudar a que
se conviertan en una democracia estable y sostenible. Podemos contribuir a que
pasen de la promesa de democracia a la práctica de democracia", dijo en un acto
público al que asistieron jóvenes representantes de la sociedad civil en la
ciudad oriental de Lahore.
En un discurso televisado, la jefa de la diplomacia estadounidense señaló que
Washington apoya plenamente a Islamabad en la lucha contra el terrorismo y
reiteró que la relación entre ambos países abarca otros muchos ámbitos además de
la seguridad.
En una conferencia de prensa junto a
su homólogo paquistaní, Shah Mehmud Qureshi, transmitida por las principales
cadenas de televisión del país, Hillary Clinton -cuya visita de tres días a
Pakistán es la primera en calidad de secretaria de Estada- prometió a Pakistán
"toda la ayuda necesaria" para derrotar al terrorismo: "Esta lucha no es
sólo la de Pakistán. Los extremistas quieren destruir lo que nos es querido. Es
también nuestra lucha", dijo Clinton en declaraciones recogidas por EFE.
Clinton abogó por eliminar las diferencias que separan a ambos países,
generar mayor confianza y dejar de lado las opiniones adversas de algunos
sectores tanto en Pakistán como en EEUU.
La secretaria de Estado
estadounidense prometió el miércoles 103,5 millones de dólares al primer
ministro paquistaní, Yousef Raza Gilani, con quien se reunión en Islamabad, para
apoyar los programas de "seguridad" y para imponer la ley y el orden del
Gobierno paquistaní, según un comunicado del Departamento de Estado.
Este nuevo compromiso eleva el apoyo
total de Estados Unidos a estos programas en el año en curso a 147,2 millones de
dólares, precisa el comunicado.
Otros 10 millones de dólares serán
entregados a través del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
Refugiados (ACNUR) para asistir a las nuevas oleadas de desplazados por
el conflicto en Waziristán del Norte y del Sur, así como para ayudar a los
desplazados de la división de Malakand.
Hasta la fecha, el Gobierno de Pakistán ha registrado a más de 133,000
desplazados de Waziristán del Norte y del Sur, de los cuales más de 50.000
se han visto obligados a huir de sus hogares en las dos últimas semanas. En los
últimos dos años, Estados Unidos ha aportado 281 millones de dólares en ayuda
humanitaria a Pakistán.
Hillary Clinton instó a Pakistán a
conversaciones sobre la no proliferación y le advirtió frente a la amenaza
de grupos terroristas en búsqueda de armas nucleares.
La secretaria de Estado afirmó que Washington
tenía "un alto nivel de confianza"
en el control de las autoridades paquistaníes sobre su arsenal nuclear. "Pero
estamos inquietos respecto de la proliferación y tenemos buenas razones para
ello", agregó, haciendo implícita referencia al inventor de la bomba atómica
paquistaní caído en desgracia, Abdul Qadir Jan.
Para Estados Unidos, Abdul Qadir Jan,
que en 2004 admitió haber transmitido sus
conocimientos a Irán, Corea del Norte y Libia antes de retractarse, representa
siempre un "riesgo de proliferación".
"Queremos alentar a Pakistán a unirse
a nosotros durante la conferencia sobre la
no proliferación que tendrá lugar en la primavera (boreal) próxima. Queremos que
trabajen con nosotros en el Tratado sobre la prohibición de la producción de
materias fisibles (FMCT)", señaló Hillary Clinton ante los periodistas que la
acompañan.
La secretaria de Estado llamó
al ejército paquistaní a tener en cuenta la "amenaza terrorista nuclear"
de Al Qaeda.
"Sabemos que Al Qaeda y sus aliados extremistas siguen en búsqueda de
material nuclear y que no se necesita mucho para provocar una explosion muy
grave con consecuencias políticas y psicológicas temibles", alertó la
canciller de la potencia ocupante.
Hillary Clinton impulsa la
nueva ley Kerry-Lugar-Berman, que prevé triplicar la ayuda estadounidense
para Pakistán, fijándola en 7.500 millones de dólares en cinco años.
La ley suscita fuertes polémicas y críticas en Pakistán,
e influyentes
paquistaníes acusan a Washington de querer "condicionar con esas ayudas
la soberanía del país".
"No hay condiciones impuestas a Pakistán",
reiteró Clinton en una entrevista
concedida a la cadena Geo TV. "No tratamos de ninguna manera de dictar nada al
gobierno o al ejército paquistaní", subrayó.
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