Señaló que 40% de las fuerzas de la alianza que combaten allí provienen de otras
naciones, aparte de EE.UU. y que efectivos de más de 20 países han muerto
durante los combates con militantes del Talibán.
En la primera semana de septiembre, el comandante de las tropas
estadounidenses y de la OTAN en Afganistán, el general norteamericano Stanley
McChrystal, había instado en un informe, a revisar la "estrategia" de las fuerzas
extranjeras ocupantes para combatir a los talibanes, según informó la
Alianza Atlántica en Kabul.
La semana pasada, el jefe militar de la OTAN en Afganistán volvió a
advertir en un documento remitido al Departamento de Defensa de EEUU, que si no
recibe más tropas EEUU corre el riesgo de fracasar y ser derrotado en
Afganistán.
El general McChrystal
describió a Karzai (el presidente colaboracionista) sobrepasado por la
corrupción y por una fuerza multilateral sometida a unas tácticas que rechaza
la población afgana.
Para el alto jefe estadounidense,
"la corrupción oficial es una amenaza tan grande como los propios talibanes
para la misión de la ISAF". También aclara que "la debilidad institucional, la
maldad de algunos intermediarios del poder, la corrupción, el abuso de poder de
altos funcionarios y los propios errores de la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a
la Seguridad) han dado pocas razones a los
afganos para apoyar a su Gobierno".
Según el máximo responsable de la campaña militar en Afganistán,
"la mayor
debilidad de la ISAF es que no ha defendido con agresividad a los propios
afganos, más preocupados por defender a sus propias fuerzas". "Hemos operado
de una manera que nos ha distanciado -físicamente y psicológicamente- de la
gente a la que teníamos que proteger", explicó.
El jefe del Pentágono, Robert Gates,
dijo el domingo pasado que es un error la búsqueda de plazos para las acciones
militares de EEUU en Afganistán, mientras el presidente Barack Obama anunció
que prepara una revisión de su estrategia en ese país.
"Desde su punto de vista los talibanes y Al Qaeda ya derrotaron a una
superpotencia", dijo Gates, en referencia a la Unión Soviética, durante una
presentación en el programa State of the Union de la cadena CNN de televisión.
"Que se perciba que derroten a una segunda (superpotencia) tendría
consecuencias catastróficas que darán vigor al movimiento extremista, al
reclutamiento y las operaciones de Al Qaeda", añadió. "Sería un gran revés para
EEUU".
Por su parte, el consejero de Seguridad Nacional, general de Infantería de
Marína (retirado) James L. Jones, dijo que el presidente Obama iniciará el
martes una serie de cinco reuniones con sus asesores de política exterior y
defensa para una "revisión completa de la estrategia en Afganistán".
Jones dijo que no se ha fijado un plazo para una decisión sobre el envío de más
tropas al país que EEUU invadió en 2001 y donde hay ahora unos 68.000 soldados
estadounidenses y otros 20.000 de la Organización del Tratado del Atlántico
Norte.
Por su parte el jefe militar
estadounidense en Afganistán, general Stanley McChrystal, en una entrevista que
difundió el domingo a la noche la cadena CBS de televisión, dijo que la
situación militar en ese país es peor que la que él esperaba.
McChrystal advirtió a finales de agosto, en su evaluación más reciente del
conflicto afgano, que sin el envío de más soldados, EEUU y sus aliados
podrían salir derrotados de Afganistán.
Seis meses después de que el
presidente Obama ordenara el envío de 21.000 soldados adicionales a Afganistán
en apoyo de la estrategia propuesta por McChrystal, ahora se acentúa el debate
interno en el gobierno sobre la profundización del compromiso militar
estadounidense en ese país.
Algunos medios estadounidenses señalaron que el jefe de Estado Mayor Conjunto,
almirante Michael Mullen, quien respalda el aumento del contingente militar
estadounidense en Afganistán, viajó el viernes pasado en una visita no anunciada
a Alemania para reunirse con McChrystal y recibir de éste la petición formal de
más tropas.
El diario The Washington Post, que publicó hoy su entrevista con Jones, indicó
que el refuerzo solicitado estaría entre 10.000 y 40.000 soldados.
La senadora demócrata Dianne
Feinstein, de California, quien ya ha pedido que el gobierno de Obama fije un
calendario flexible para la retirada estadounidense de Afganistán, dijo el
martes en
el programa News Sunday de la cadena Fox de televisión que no cree que "los
estadounidenses quieran que estemos en Afganistán por los próximos diez años".
Por su parte el senador republicano John McCain (ex rival electoral de Obama),
de Arizona, dijo en el programa This Week de la cadena ABC de televisión que
espera que el presidente Obama resuelva el envío de más tropas y opinó que
"veremos señales de éxito en un año o año y medio si aplicamos la estrategia
adecuada".
Por su parte, el vicepresidente Joseph Biden propuso en marzo, y según los
medios estadounidenses ha reiterado, su idea de una reducción del número de
soldados en Afganistán, y el uso de unidades de fuerzas especiales,
misiles y aviones robóticos para ataques concentrados en Al Qaeda.
El comandante de Afganistán, el
general McChrystal, según funcionarios del Departamento de Defensa citados por The
Washington Post, tiene preparada la petición de nuevas tropas y más medios en un
informe distinto, pero aguarda instrucciones del Pentágono antes de remitirlo a
Washington.
También admite que esta estrategia
puede suponer un incremento a corto plazo de las bajas, pero sostiene que
la asunción de los mismos riesgos que vive la población es la única manera de
derrotar a los insurgentes.
*****