Informe
IAR Noticias/
"Tanto los elementos antigubernamentales como las fuerzas progubernamentales
son responsables del incremento en las muertes de civiles", señala el
informe.
"Esto representa un cambio
significativo desde 2007, cuando las fuerzas gubernamentales eran responsables
de un 41% de las muertes civiles y los elementos antigubernamentales del 46% ",
señala la UNAMA.
La matanza, en mayo pasado, de más de 147 civiles afganos, incluidos
mujeres y niños, por un bombardeo estadounidense resintió seriamente la imagen
"democrática" cultivada por Obama en la prensa internacional, y causó un revuelo
mundial que emparentó a EEUU con las masacres de Israel en Gaza.
El incidente,
ocurrido en un momento de feroz escalada de los talibanes que ya ocupan
porciones importantes de territorio, impactó en Washington y en el Pentágono
donde por estas horas se plantean y debaten contradictorias propuestas para
salir victoriosos del pantano afgano que ya empezó a salpicar el marketing
mediático de Obama.
La "triple alianza" tejida en el marco político con
Afganistán y Pakistán para combatir al "terrorismo talibán" de nada sirvió hasta
ahora en el terreno práctico donde las fuerzas de la OTAN y de EEUU sufren una
feroz embestida de las fuerzas talibanes que -según el Pentágono- obliga a la
nueva administración imperial a "repensar" una nueva estrategia, empezando por el
despido del comandante militar.
En ese escenario, Anders Fogh Rasmussen, de 56 años y ex primer ministro
danés, asume mañana el cargo de secretario general de la OTAN al tomar el relevo
del holandés Jaap de Hoop Scheffer.
Rasmussen mantendrá su primera
reunión de trabajo el lunes, con Afganistán como principal desafío del mandato
que comienza, en el que tratará de normalizar las relaciones con Rusia y ganarse
la confianza del mundo islámico.
El nuevo secretario general deberá
conducir los debates para la adopción del concepto estratégico que ha de
sustituir al de 1999 para adaptar la Alianza al siglo XXI.
Scheffer, de 61 años, se despidió el jueves de su cargo con una ceremonia
en la que depositó una corona de flores, acompañado por su mujer, ante la lápida
que honra a los caídos en operaciones de la OTAN. Tres minutos después
ponía fin a cinco años y medio como secretario general.
Afganistán, fue la primera operación militar de la Alianza fuera de su
escenario natural europeo.
Rasmussen tendrá que resolver
positivamente la máxima, repetida una y otra vez, de que el futuro de la OTAN
se juega en Afganistán, donde el liderazgo de la Alianza a través de la
Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, en sus siglas en
inglés, formada por 42 países) desde 2003 sigue sin despejar el horizonte.
ISAF cuenta en la actualidad
con unos 64.000 soldados, de los que alrededor de la mitad son estadounidenses.
Rasmussen, un político liberal que ganó tres elecciones en su país, fue un
halcón en tiempos de George W. Bush, a quien apoyó sin reservas en la
invasión de Irak y no regateó recursos en Afganistán, donde Dinamarca cuenta
con unos 700 militares.
Fue elegido para el nuevo cargo en
abril, en la cumbre de Estrasburgo/Kehl, donde los aliados debieron aplicarse a
fondo para vencer la oposición turca.
Ankara alegaba que el jefe de
Gobierno que se inhibió en la crisis de las caricaturas de Mahoma, suscitada por
un periódico danés en 2006, no servía para tender puentes con el mundo islámico,
como pretende la Alianza.
Rasmussen llega a Bruselas cuando
se sale de la congelación de relaciones provocada por la guerra de agosto del
año pasado en Georgia y cuando la relación bilateral Washington-Moscú, de la que
tanto depende la OTANen medio de las tensiones creadas por la idea USA de
instalar un escudo antimisiles en Europa y la promesa aliada de que "algún
día" Ucrania y Georgia serán miembros de la OTAN.