Informe
IAR Noticias
En un salto inesperado, Corea del
Norte afirmó este martes que se retirará de las negociaciones internacionales
sobre su desnuclearización y que reabrirá sus instalaciones atómicas como
respuesta a la condena que el Consejo de Seguridad de la ONU hiciera a su reciente
lanzamiento de un misil, informó la agencia oficial norcoreana KCNA.
Por su parte, el Organismo
Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó que Corea del Norte ordenó la
salida de sus inspectores tan pronto como sea posible y además les pidió que
retiren todos los sellos y cámaras de la planta nuclear en Yongbyon.
En el comunicado citado por KCNA, el Ministerio de Exteriores norcoreano
comunicó que su país "rechaza enérgicamente" la decisión del Consejo de
Seguridad de la ONU de condenar el lanzamiento de un misil, el pasado 5 de abril
"Las discusiones de los seis ya no
tienen razón de ser. Nunca más participaremos en discusiones semejantes y no nos
consideraremos vinculados a ninguna decisión adoptada en ese marco", agregó el
comunicado.
Corea del Norte anunció igualmente que "reforzará su fuerza nuclear para
garantizar su defensa por todos los medios" y que "reabrirá instalaciones
nucleares desactivadas".
El Ministerio de Asuntos Exteriores
de Rusia lamentó la decisión del régimen de Corea del Norte de reanudar su
programa nuclear, aunque matizó que aún no ha recibido una comunicación oficial
de Pyongyang al respecto.
"El Ministerio de Asuntos Exteriores todavía no tiene información sobre la
decisión de Corea del Norte, pero si las noticias se corresponden con la
realidad, este paso es lamentable", señaló un portavoz de la Cancillería rusa,
citado por la agencia Interfax.
El Gobierno de Corea del Sur por
su parte, dijo que la respuesta de Corea del Norte al Consejo de Seguridad de la ONU
ha sido "más fuerte de lo que se esperaba" y anunció su intención de
mantener "la calma" ante esta situación, según informó la agencia surcoreana de
noticias Yonhap.
"La respuesta de Corea del Norte ha sido más fuerte de lo que se esperaba,
considerando que nunca se habían utilizado palabras tan contundentes", declaró
un responsable del Ministerio surcoreano de Asuntos Exteriores, citado por la
agencia.
El Consejo de Seguridad de la ONU
difundió el lunes un documento que "condena" el lanzamiento del misil e insta a
todos los miembros de la organización a "cumplir completamente con sus
obligaciones de la resolución 1.718", que desde 2006 impide a Pyongyang
cualquier tipo de prueba con misiles balísticos.
El documento expresa la necesidad
de "endurecer" ciertas medidas contenidas en la resolución 1.718, que
establecían un régimen de sanciones a Corea del Norte en el caso de que
procediera a disparos de misiles o pruebas nucleares.
La resolución 1.718 prevé un
embargo de "armas y materiales conexos", "materiales vinculados a la tecnología
nuclear o a la de misiles", así como "productos de lujo" e insta a los estados
miembros a asegurar el cumplimiento de estos embargos, incluyendo "la
inspección de todos los cargamentos destinados a Corea del Norte o provenientes
de ese país".
La respuesta de Pyongyang no se
hizo esperar: Las conversaciones con EEUU están rotas y su programa nuclear será
reactivado junto con sus arsenales y experimentos.
¿Nueva estrategia disuasiva de
Pyongyang, o amenaza real para "occidente"?
Washington busca el desarme nuclear norcoreano, y
Pyongyang ha usado por años la amenaza atómica para extraer concesiones
estadounidenses, sobre todo en
términos de descongelamiento diplomático.
Desde la crisis desatada por el experimento nuclear
norcoreano, en septiembre de 2006, Washington aumentó las presiones y consiguió que la ONU
aplicara duras sanciones económicas contra Pyongyang.
Finalmente el gobierno de Kim Jong-Il accedió
en 2007 a
negociar el desmantelamiento de sus usinas nucleares a cambio del levantamiento de
las sanciones y resarcimiento económico, lo que fue aceptado por EEUU.
Corea del Norte cerró el principal
reactor nuclear, Yongbyon, en julio de 2008 para satisfacer los términos de su
acuerdo con China, Estados Unidos, Japón, Rusia y Corea del Sur.
Las negociaciones para
la "desnuclearización" norcoreana finalmente fracasaron debido a que el régimen de Pyongyang
se niega a revelar
sus programas
y número de armas, en tanto que EEUU busca
obtener la información completa no sólo sobre el número de dispositivos, sino
también respecto al lugar de su producción y almacenamiento.
En julio de 2006, Pyonyang lanzó siete misiles de prueba, incluyendo el
Taepodong-2, que según los analistas, podría hipotéticamente alcanzar la costa
oeste de EEUU.
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Norcoreanos observan por televisión el derrumbe
de una torre de enfriamiento de una planta nuclear, una medida simbólica para mostrar
el compromiso del gobierno con un acuerdo de desarme, en junio de 2008. |
La CIA
estadounidense afirma que un segundo programa de enriquecimiento de uranio -que
Pyongyang niega- podría producir "dos o más" bombas cada año.
Otras estimaciones calculan que Corea del Norte podría ya tener ocho o más
bombas.
Por ahora, los analistas y medios
especializados europeos y estadounidenses se manejan con una realidad:
Corea del Norte vuelve a estar "fuera de control".
El régimen de Pyongiang vuelve a
ocupar su lugar en el casillero: Junto con Irán, representan el eterno
peligro latente del "estallido nuclear fuera de control" que las potencias
mundiales temen que pueda desatarse si Pyongyang o Teherán cuentan con ojivas
apuntando a sus metrópolis.
De alguna manera, el "eje del mal"
nuclear (representado por Norcorea e Irán) barre con el esquema
convencional del "Gran Tablero" del orden mundial dominante controlado
por las potencias que hegemonizan las decisiones del Consejo de Seguridad de la
ONU.
Corea del Norte e Irán, con sus
correspondientes programas nucleares desequilibran el juego político-estratégico
de la "disuasión nuclear" sin llegar al desenlace militar (en el cual hoy
se desarrollan los conflictos geoeconómicos, politicos y militares
intercapitalistas), y ponen en el centro de la escena el peligro de un
estallido real que podría desencadenar un dominó nuclear que termine con el
planeta y por supuesto, con el sistema capitalista.
En un mundo trasnacionalizado y
altamente "interdependiente" donde las potencias y las empresas transnacionales
controlan países, mercados, gobiernos y procesos políticos, la "variable
nuclear" fuera de control en países como Corea del Norte e Irán saca de quicio a
los amos del mundo, ya que precisamente los excluye de la certeza del dominio
controlado.
Es imposible, hasta para el experto más consumado, predecir el efecto que
produciría en los mercados internacionales globalizados y en los gobiernos del mundo un estallido "nuclear
fuera de control" (aunque sea de un solo misil) en cualquier ciudad
estadounidense, europea o israelí.
A la hora de hablar de las usinas
nucleares de Irán o de Corea del Norte, EEUU, la Unión Europea, China o Rusia,
abandonan por un rato sus guerras intercapitalistas (por ahora "frías") por
áreas de influencia sobre mercados y recursos naturales, y se unen en bloque
para detener sus programas.
En primer lugar, hay que aclarar que el programa nuclear de Irán o las ojivas en
manos de Corea del Norte, no preocupan a EEUU por su capacidad masiva de
destrucción sino por el nivel de "crisis nuclear" que puede desatar a
escala planetaria.
No por casualidad, Irak (sospechado de desarrollo nuclear) fue invadido y
ocupado en 2003, mientras Irán y Corea del Norte permanecen sujetos a todo
tipo de presiones y sanciones por sus programas nucleares y están "agendados"
para las próximas acciones militares del Pentágono.