La estrategia de Obama aprobada este
fin de semana por la cumbre de la OTAN
reafirma una
tendencia ya probada: La "guerra contraterrorista" en Afganistán no fue una
política coyuntural de Bush y
los halcones neocon, sino que expresa una estrategia global del Estado imperial
norteamericano que cuenta con una
clara línea de aceptación y apoyo entre sus socios sionistas de la Unión Europea.
Tres
frentes de conflictos militares principales -según coinciden expertos-
acechan a la futura administración imperial de Barack Obama: Irán, el Cáucaso
y Afganistán.
De esos
tres escenarios predominantes, la guerra de ocupación en Afganistán sobresale
nítidamente como el frente más "peligroso" para el eje ocupante EEUU-OTAN,
cuyas tropas se encuentran sometidas a una feroz y sangrienta contraofensiva de
los talibanes que ya controlan el 72% del país.
La
estrategia de conquista capitalista y militar que Bush y los halcones imperiales
lanzaron detrás de la pantalla de la "guerra contraterrorista", emergente del
11-S, ya comienza claramente a resquebrajarse en Afganistán
donde la resistencia talibán y los
muertos estadounidenses y europeos crecen en simétricas proporciones.
Ahora
los talibanes -según The New York Times- "van por Kabul" donde se atrincherarán
los nuevos contingentes de soldados enviados por el Pentágono para defender el
último bastión de la ocupación.
Luego de vestirse de "progresista"
para el marketing electoral de campaña, Barack Obama, el nuevo CEO de la empresa
imperial USA, centró la columna vertebral de su estrategia exterior en la
continuidad de la "guerra contra el terrorismo" iniciada por Bush tras el 11-S.
El eje de la nueva estrategia de EEUU
para Afganistán presentada este fin de semana por Obama a sus socios
europeos de la OTAN, incluye envío de más soldados adicionales a ese país, y
sitúa su objetivo central en la destrucción de Al Qaeda y de sus bases
"terroristas" diseminadas en la frontera con Pakistán.
"La situación es cada vez más peligrosa" en Afganistán, indicó el presidente
estadounidense, que precisó que Al Qaeda cuenta con un refugio en la frontera
con Pakistán desde donde trama nuevos atentados. "La seguridad de todo el
mundo está en juego", alertó al más puro estilo de Bush.
La cumbre del 60 aniversario de la
OTAN, celebrada en las ciudades fronterizas de Estrasburgo (Francia) y Kehl
(Alemania), sirvió para que el nuevo gerente de la Casa Blanca imperial, Barack
Obama, comprometiera a sus socios sionistas de la Unión Europea a
participar en forma más "activa" en la guerra de ocupación en Afganistán.
EEUU enviará 21.000 soldados más para
reforzar sus contingentes antes de las elecciones afganas del 20 de agosto. Los
europeos -Reino Unido, Alemania y España, y algo menos Francia e Italia-
sumarán otros 5.000 soldados de refuerzo.
De esta manera, el contingente
militar de EEUU en el país asiático contando los envíos adicionales, de los
actuales 38.000 ascenderá a 68.000 hombres.
Sin contar el ejército estadounidense, los países miembros de la OTAN y otros
países aliados son 32.000 soldados, lo que contabilizará un total de 100.000
efectivos extranjeros en el territorio afgano después de que lleguen todos los
"refuerzos".
Los cancilleres de la
Unión Europea (UE) se manifestaron dispuestos a aumentar la colaboración en
Afganistán para apoyar la nueva estrategia del presidente estadounidense en ese
país. "Estamos dispuestos a hacer más", dijo el ministro checo de
Relaciones Exteriores, Karel Schwarzenberg, cuyo país preside actualmente la UE.
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Barack Obama, visita soldados estadounidenses en la base militar de EEUU en
Jalalabad, Afganistán. durante la campaña electoral. (Foto AP) |
La idea -expresada en forma oficial
por Obama- es "frenar al fundamentalismo talibán" que se expande
desde Afganistán hasta la debilitada y nuclear Pakistán donde tienen apoyo de
parte de los militares y los servicios de inteligencia.
Reunido por primera vez con los
líderes de la OTAN, el presidente "negro" estadounidense resaltó que el aumento
de tropas y medios apuntalará no sólo la operación afgana, sino el propio futuro
de la Alianza Atlántica, principal foro de las relaciones bilaterales.
En su publicitada "revisión
estratégica" hacia Afganistán, el presidente de EEUU, prometió
"barrer a los terroristas" de sus refugios en Pakistán y advirtió
que Al Qaeda está planeando nuevos ataques, al dar a conocer su nueva
estrategia para la guerra de ocupación contra los talibanes en Afganistán.
El presidente USA afirmó que las conflictivas regiones fronterizas de Pakistán
son "el lugar más peligroso del mundo" para los norteamericanos y
describió a la red Al Qaeda como un "cáncer" que podría devorar a Pakistán, a
más de siete años de los ataques del 11 de septiembre.
La nueva iniciativa para Afganistán
presentada por el presidente estadounidense, es fruto de una larga planificación culminada por unas extensas
negociaciones de 60 días con la potencias centrales de la Unión Europea y su
brazo armado europeo, la OTAN, que fueron gestionadas por la secretaria de
Estado, Hillary Clinton, el vicepresidente Joe Biden y el enviado especial para
Oriente Próximo, Richard Holbrooke.
La estrategia de Obama ubica la
"estabilización de Pakistán" en el centro del nuevo enfoque norteamericano
para pelear el "continuo y sangriento combate" contra Al Qaeda en Afganistán, el
cual, dijo, fue descuidado durante el desvío del conflicto hacia Irak.
La estrategia de Obama también repercutió en "otros países aliados" de
EEUU en la "guerra contraterrorista", según el enviado especial de Washington
para Afganistán y Pakistán, Richard Holbrooke. "Numerosos países nos hablaron en
privado (del envío) de fuerzas durante las próximas elecciones afganas o bien de
una ayuda no militar", dijo Holbrooke a periodistas.
En ese sentido, la estrategia
norteamericana se vio respaldada en la cumbre con la decisión de crear, según
anunció la Casa Blanca, un fondo de US$ 100 millones para la "asistencia
técnica" a las fuerzas colaboracionistas afganas.
Los medios y analistas europeos coinciden en que Obama consiguió, aunque sea
parcialmente, derrotar las serias resistencias que existían hasta hoy dentro de
la OTAN para agrandar su operación en Afganistán. "Por lo que respecta a
Afganistán, esta cumbre ha cumplido", opinó el secretario general de la Alianza,
Jaap de Hoop Scheffer.
Obama coincidió en el "éxito de la reunión", no sólo por los compromisos
asumidos, sino también porque se ha alcanzado "absoluta unanimidad sobre cuál
debe de ser nuestra estrategia".
"Ésta no era una conferencia de
donantes", advirtió el presidente USA. "El objetivo aquí, según dijo, era el de
redefinir los objetivos y readaptar los medios a esos objetivos. Y eso, se ha
hecho exitosamente", añadió.
Obama
tiene a Pakistán y a Afganistán como sus principales prioridades en política
exterior, y con la continuidad de Gates en el Pentágono y con el nombramiento de Hillary Clinton al frente del Departamento ya ratificó su idea de "no
innovar" y continuar con la política de los halcones republicanos.
Tras los atentados del 11-M,
en el 2001, la administración Bush invadió Afganistán contando con el
apoyo de la OTAN
(Organización del Tratado del Atlántico Norte), lo que -a diferencia de
Irak donde la organización no actúa- supuso a posteriori para la
organización atlántica, un involucramiento directo en la "guerra
contraterrorista" de Bush en el país ocupado.
A lo largo de casi 6 años de
ocupación las tropas conjuntas de la OTAN y EEUU aún no han podido controlar a
la guerrilla talibán que en los últimos meses lanzó una feroz contraofensiva que
ya causó enormes bajas y daños a las fuerzas ocupantes y posicionó a la
resistencia en el control de la mayoría del territorio afgano.