(IAR
Noticias)
23-Junio-09
Con la complicidad del Gobierno nigeriano y bajo la mesa, empresas
multinacionales se adueñan de grandes superficies de tierra destinadas a los
biocombustibles.
Por Stefania Muresu - Períodico Diagonal
O tro caso destacado en el fenómeno de la compra y
expropiación de tierras en África es el de Nigeria, el país más poblado del
continente y el octavo exportador de petróleo al mundo. “Nigeria está bajo
el control económico de las empresas multinacionales, principalmente
alemanas, inglesas, chinas y estadounidenses, que explotan desde decenios
los recursos petroleros y agrícolas”, relata a este periódico Mariann Bassey,
coordinadora del Programa de Soberanía Alimentaria de Environmental Rights
Action y Amigos de la Tierra-Nigeria. La petrolera Shell es la principal
multinacional presente en el país y ahora está implicada en un juicio por
las explosiones y la quema de gas a cielo abierto en los pozos de
extracción, con enormes impactos en el ecosistema fluvial y agrícola del
Delta del Níger y que perjudica gravemente la salud de las comunidades,
afectadas por enfermedades respiratorias y tumorales. Sin embargo, el nuevo
negocio de diversas multinacionales son los agrocombustibles, “aunque la
mayoría de las empresas extranjeras se esconden bajo el manto protector de
empresas locales aliadas, para llevar a cabo sus negocios”, precisa Mariann
Basseyl.
Negocios con alimentos
El Departamento para la Energía Renovable nigeriano (RED, por sus siglas
en inglés), es una sección creada por la empresa petrolera estatal (NNPC),
encargada de desarrollar la industria de agrocombustibles en el país,
procurando inversiones conjuntas con empresas extranjeras. Casplex Company y
sus socios chinos han comprado 15.000 hectareas de tierra para la cultivo de
yuca para etanol, mientras que la alemana Hagen & Co Engineering Gbr, ha
adquirido amplias zonas fértiles en diferentes comunidades del delta del
Níger para el cultivo de agrocombustibles y transgénicos. Además, Food for
All International (FFAI) and Centre for Jatropha han firmado un acuerdo con
el Gobierno para la producción de agrocombustibles destinados a la
producción de electricidad en el país, adquiriendo terrenos cultivables en
muchas comunidades en el Delta del Níger, donde ya han empezado el cultivo
de la planta de jatropha. Por otro lado, la empresa ‘nigeriana’ Global
Biofuels Limited está construyendo, con apoyo de la petrolera estatal, la
primera refinería de agrocombustibles en Nigeria. Además ha invertido 750
millones de dólares para producir etanol en el país. “Todas estas empresas
se están adueñando de enormes territorios para producir alimentos o
agrocombustibles. Están cambiando el uso de la tierra de la producción de
alimentos a la producción de carburantes”, señala Mariann Bassey. “La
mayoría de los políticos están a favor de las multinacionales. La política
nigeriana de biocarburantes por ejemplo, producida por la NNCP, es modelada
a partir de los planes y acuerdos con el sector petrolero donde todo se hace
para favorecer a los actores extranjeros. Están exentos de pagar los
impuestos de importación y otras tasas relacionadas con los biocarburantes
dentro y fuera de Nigeria. Además, los gobiernos no están dialogando con los
sectores clave de la sociedad mientras que desarrollan sus estrategias
nacionales sobre agrocombustibles”, añade.
Desplazados
El desplazamiento de poblaciones enteras desde sus hogares ancestrales es
el principal efecto de las expropiaciones. “Las comunidades no terminan de
creerse la promesa del Gobierno o de las empresas de que serán reubicadas.
Promesas similares se han hecho en el pasado, pero nunca han sido cumplidas.
El Gobierno siempre puede recurrir al reasentamiento obligado de una
comunidad entera por una ley de tierras nigeriana, que confiere la custodia
de todas las tierras a los gobiernos estatales”, sostiene Bassey. La última
vez que el Gobierno desplazó una comunidad en la parte norte de Nigeria
desde su localidad originaria para desarrollar un “proyecto nacional”,
recuerda Bassey, las poblaciones denunciaron que la indemnización pagada no
fue suficiente ni para construir casas de barro en su nueva situación. La
mayoría de las personas no tenían tierras de cultivo y se vio obligada a
emigrar en masa a otros lugares, como las ciudades, en búsqueda de medios de
subsistencia. “En Nigeria hemos encontrado que en muchas comunidades
visitadas las personas no tienen idea del actual proceso de acaparamiento de
tierra de estas multinacionales. No conocen los acuerdos entre el gobierno
nacional y las empresas extranjeras, ni saben para qué será utilizada la
tierra expropiada. Lo que estamos haciendo es crear conciencia de la
realidad, construir las capacidades de las comunidades de resistir a este
asalto especulativo sobre la tierra por parte de las empresas occidentales”,
relata Mariann Bassey.
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