Los secretarios de Estado, Hillary Clinton, y de Defensa, Robert Gates, así
como el jefe del Estado Mayor Conjunto, el almirante Michael Mullen, defienden
hoy ante el Congreso la nueva estrategia militar de Estados Unidos en Afganistán
y el envío de 30.000 soldados adicionales a ese país.
IAR
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EFE
Los tres han sido convocados a una audiencia del
Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, por la mañana, y a otra del Comité de
Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, por la tarde, para rendir
cuentas sobre la nueva táctica bélica en la nación centroasiática.
Se trata del primero de dos días de audiencias esta semana en los que Clinton,
Gates y Mullen deberán explicar el nuevo derrotero del conflicto armado en ese
país, en unos momentos en que crecen las fisuras entre republicanos y demócratas
en torno al tema.
Estas comparecencias se producen después de que, tras una meticulosa revisión
de 91 días, el presidente Barack Obama delineara su plan para la estabilidad y
seguridad en Afganistán durante un discurso televisado la noche del martes.
El discurso de Obama, de cerca de 40 minutos, estuvo dirigido principalmente
al Congreso, que debe soltar más fondos para financiar la escalada del
conflicto; a los aliados de la OTAN, de los que espera más apoyo sobre el
terreno, y a la opinión pública estadounidense, que ve con creciente recelo esa
guerra.
En el conflicto bélico, iniciado el 7 de octubre de 2001, han muerto hasta la
fecha 918 soldados estadounidenses y otros 5.600 han resultado heridos.
El costo del conflicto, calculado en la actualidad en unos 3.000 millones de
dólares mensuales, ascendería a cerca de 30.000 millones de dólares adicionales
por año con el envío de los 30.000 nuevos soldados anunciado por Obama.
Ahora, recae sobre Clinton, Gates y Mullen, convencer a los escépticos,
dentro y fuera del Congreso, sobre la necesidad de continuar financiando esa
guerra.
En general, en el Congreso, los líderes republicanos, entre ellos el senador
John McCain, tienden a favorecer el incremento de la presencia militar
estadounidense en Afganistán, mientras que la mayor oposición viene de los
demócratas, que prefieren un aumento de la capacitación de las fuerzas locales.
La semana próxima, el jefe del Mando Central Conjunto estadounidense, el
general David Petraeus y el enviado especial para Afganistán y Pakistán, Richard
C. Holbrooke, también han sido convocados a audiencias en el Congreso.
Igualmente deberán comparecer, poco después, el comandante de la fuerza
internacional en el país centroasiático, el general Stanley McChrystal, y el
embajador de EE.UU. en Kabul, Karl Eikenberry.