La corrupción cuesta a las naciones
en desarrollo entre 20.000 y 40.000 millones de dólares (13.470 y 27.000
millones de euros) cada año, mientras los mercados emergentes y los centros
financieros se están convirtiendo en refugios de activos robados, dijo el sábado
un alto cargo del Banco Mundial.
IAR
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/
Reuters
La directora de gestión, Ngozi Okonjo-Iweala, dijo que era necesaria una
"acción mundial concertada" de los estados desarrollados y en desarrollo para
detener el flujo de fondos ilícitos e instó a los gobiernos a ratificar la
Convención Contra la Corrupción de las Naciones Unidas (UNCAC).
"Hay una estimación de que 20.000-40.000 millones de dólares por año, en
términos de activos robados mediante corrupción, dejan los países en desarrollo
para ir a países desarrollados cada año", dijo a Reuters Okonjo-Iweala, una ex
ministra de Finanzas nigeriana, antes de una conferencia anticorrupción.
"Ahora, cada vez más, hallamos que países de mercado emergente (y) centros
financieros también son albergues para este dinero", agregó.
La responsable del Banco Mundial dijo que el compromiso del Grupo de las 20
naciones (G20), reunidos este fin de semana en Escocia, para ayudar a evitar
egresos ilícitos de capital y buscar el retorno de activos robados a los países
en desarrollo, era un bienvenido primer paso.
"Ahora lo que debemos hacer es pasar a la acción", dijo.
"Los países desarrollados que tienen estos activos tienen que implementar la
convención UNCAC y enviar estos activos de vuelta, y los países en desarrollo
deben pasar a pedir asistencia de países desarrollados", añadió
Adoptar la convención de las Naciones Unidas brindaría un marco para luchar
contra la corrupción, dijo, y ayudaría a superar obstáculos legales en
diferentes jurisdicciones.
"Así que si los países realmente quieren hacerlo, pueden porque pueden obviar
todos los requisitos legales, congelar los activos, tomarlos y enviarlos de
vuelta", dijo.
Okonjo-Iweala dijo que espera que la convención anticorrupción de la ONU no
sea sólo un bonito plan, sino que cada país lo firme.
"Cuando uno lo ratifica, tiene que adaptarlo dentro de su propio ambiente
legal", dijo.