De todos modos, las probabilidades de nuevas sanciones parecen haberse
reducido después de las conversaciones en Ginebra. Teherán hizo algunas
concesiones. Acordó enviar parte de sus reservas de uranio enriquecido a Rusia y
Francia para que sea procesado y permitir que inspectores de Naciones Unidas
visiten la planta de Qom en algunas semanas.
Por ahora, Irán parece estar en terreno seguro. Occidente aplazó hasta
diciembre el plazo para observar avances en las conversaciones. Eso significa
que hay pocas probabilidades de que se anuncien duras sanciones inmediatas
contra Teherán.
El resultado es que los analistas del sector petrolero dicen que el riesgo
geopolítico en torno a Irán se reducirá. "Una vez que el actual revuelo
desaparezca y la situación se calme, Irán será un factor neutro por el resto del
año" para el precio de crudo, dijo Mike Wittner, analista petrolero de Société
Générale. "El próximo año, otro gallo cantaría".
Incluso antes de las negociaciones de Ginebra, los problemas nucleares de
Irán parecían tener menos peso sobre los mercados de crudo que el año
pasado.
Durante los últimos días del gobierno de George W. Bush, circularon rumores
de que Estados Unidos podría lanzar un ataque aéreo para frenar las supuestas
ambiciones nucleares de Irán. Israel, asimismo, se rehusaba a descartar una
opción militar. Irán, entre tanto, dijo que respondería a un ataque aéreo con el
cierre del Estrecho de Ormuz, a través del cual fluye cerca del 40% de todo el
petróleo que se moviliza por mar. Estos rumores prendieron fuego en los mercados
de crudo.
Desde entonces, los ánimos han cambiado y el presidente Barack Obama ha dicho
que está comprometido a dialogar con Irán. La semana pasada, el Secretario de
Defensa de EE.UU., Robert Gates, le restó importancia a la efectividad de los
ataques aéreos.
Aún así, Irán sigue siendo una fuente de volatilidad en los mercados de
crudo. "El régimen siempre puede dar una sorpresa", señala Helima Croft,
analista de Barclays Capital, en Nueva York.