Estados Unidos vive esta semana el arranque tanto del curso escolar como del
curso político. Con la peculiaridad de que ambos comienzos han terminado por
entrelazarse en términos bastante polémicos por la iniciativa de la Casa Blanca
de marcar el retorno a las aulas con un discurso de Barack Obama dirigido a
los alumnos de todo el país, desde parvulario hasta bachillerato. Un esfuerzo de
pedagogía presidencial que ha sido recibido con una intensa controversia sobre
sospechas de adoctrinamiento político en las aulas.
Por Pedro Rodríguez - ABC, España
Al final, casi no ha importado que la alocución del presidente en el abarrotado
salón de actos de un diverso "high school" a las afueras de Washington se haya limitado a exigir un esfuerzo
de responsabilidad personal --tema favorito de Obama-- a los jóvenes estudiantes
americanos. Ya que un número significativo de distritos escolares, sobre todo en
aquellas zonas dominadas políticamente por los republicanos, han declinado la
oportunidad de incluir y utilizar la alocución del presidente como parte de su
jornada lectiva.
Entre reproches como sacados directamente de la polémica generada en España por
la nueva asignatura Educación para la Ciudadanía, las críticas al discurso
escolar de Obama se han centrado en la necesidad de mantener estrictas barreras
entre la política y el mundo educativo. Sin que hayan faltado el temor a que el
presidente utilizase su discurso estudiantil para expandir su demostrada fe en
el gobierno como solución para los grandes problemas de Estados Unidos.
Todos estos recelos se encuentran asociados en buena parte con el debate en
curso sobre el proyecto de reforma sanitaria atascado en el Congreso.
Con voces como las de Jim Greer, presidente del Partido Republicano en Florida,
denunciando la intervención de Obama como un intento de "adoctrinar a los niños
de América en su agenda socialista". Además de un plan oficial de lección,
elaborado por el Departamento de Educación y revisado ante la polémica, que
hablaba de animar a los estudiantes para "ayudar al presidente".
Sin embargo, pese a toda la controversia preventiva, las palabras de Obama no
han pasado más allá de una lección sobre la importancia del esfuerzo individual
en la vida escolar, empezando por hacer todos los días la tarea, obedecer y leer
un poco más y jugar un poco menos con las video-consolas. Según el presidente,
"aunque podamos tener los maestros más dedicados, los padres con más apoyo y los
mejores colegios en el mundo, nada de eso importará a menos que todos vosotros
cumpláis con vuestras responsabilidades".
Obama --además de utilizar ejemplos de superación como Michael Jordan o la autora
de Harry Potter, J.K. Rowling-- también entrelazó mensajes de patriotismo: "Lo
que hagáis con vuestra educación decidirá nada
más y nada menos que el futuro de este país. Lo que estudiéis en la escuela hoy
determinará si como nación podremos afrontar nuestros mayores desafíos en el
futuro".
La Casa Blanca, que se vio obligada el lunes a adelantar este discurso en su
página web, no ha dudado en calificar toda esta polémica como una tontería
terriblemente injustificada, ya que según las explicaciones oficiales el
presidente sólo aspiraba a motivar a los escolares como en el pasado han hecho
otros ocupantes del despacho oval. A juicio del portavoz Robert Gibbs, "es una
situación triste cuando muchos en este país prefieren políticamente ver una
pelea" en lugar de un mensaje positivo en materia de educación.