l aumento de los embargos hoteleros es producto de la peor crisis en el
sector en EE.UU. desde principios de los años 90. Los ingresos de la industria
han caído en porcentajes de dos dígitos. Esto ha ubicado el valor de muchos
hoteles por debajo del saldo pendiente de sus hipotecas. Así como muchos
propietarios de viviendas están devolviendo las llaves al banco, los
propietarios hoteleros no tienen muchas esperanzas de renegociar sus préstamos.
Los préstamos hoteleros en problemas, exceptuando los que funcionan también
como casinos, suman ahora más de 1.000 propiedades con un valor en préstamos
acumulado de US$16.800 millones, según Real Capital Analytics, una compañía de
investigación de bienes raíces. Esa cifra incluye montos en mora, embargos,
bancarrotas y reestructuraciones de hipotecas titularizadas, además de préstamos
de bancos y otras instituciones.
Entre las propiedades afectadas está el hotel tipo boutique Mondrian en
Scottsdale, Arizona; un resort St. Regis en Dana Point, California; el
InterContinental Montelucia Resort & Spa en Scottsdale, y el Hyatt Regency en
Dearborn, Michigan, que están en proceso de embargo o han dejando de realizar
pagos de su deuda. Incluye también 680 hoteles de la cadena Extended Stay Inc.
que se declaró en bancarrota en junio.
La suspensión de pagos sobre los créditos de casinos suman a la mezcla 31
propiedades y US$8.600 millones en préstamos en mora.
Un importante factor en las ejecuciones hipotecarias es que muchos préstamos
hoteleros son difíciles de reestructurar porque fueron ensamblados en valores
respaldados por hipotecas comerciales, que combinan cientos de créditos
inmobiliarios en un solo bono. Es muy difícil que los hoteleros negocien para
mantener el control de los inmuebles, ya que esos bonos son propiedad de muchos
inversionistas.
"No hay un individuo o dos que realmente puedan representar los intereses de
los prestatarios y llegar a un acuerdo", dijo Art Buser, presidente ejecutivo de
Sunstone Hotel Investors Inc., que ha renunciado a un hotel y ha advertido a sus
acreedores de que podría hacer lo mismo con dos más.
A diferencia de los centros comerciales y los edificios de oficinas con
contratos de arrendamiento a largo plazo, los hoteles pueden quedar vacíos de la
noche a la mañana, dejando a los propietarios sin poder pagar sus préstamos. Eso
ha aumentado las moras, especialmente en las propiedades hoteleras cuyas
hipotecas están consolidadas en títulos hipotecarios.
Según Trepp LLC, la tasa de mora para este tipo de valores respaldados por
hipotecas hoteleras era de 4,75% en el segundo trimestre, comparado con 0,5% el
año anterior. La firma de calificación de deuda Fitch‐ Ratings predice
que esa tasa aumentará a entre 10% y 15% para fines de año. En la crisis
hotelera estadounidense de 1990, más de 14% de todos los préstamos hoteleros,
incluyendo los emitidos por bancos y aseguradoras, tenía moras, según cifras de
la Universidad de Nueva York.
Los huéspedes de estos hoteles, sin embargo, probablemente no notarán muchos
cambios, ya que los prestamistas y las empresas de servicios hipotecarios
contratan a compañías de gestión interinas para que supervisen las propiedades.
Cabe aclarar que las cesaciones de pagos no siempre terminan en embargo.
Algunos prestamistas consiguen negociar con sus acreedores para evitar la
pérdida de la propiedad, o se acogen a la bancarrota para impedirla.
Lo que llama la atención sobre la tendencia actual es que varias de las
compañías que han renunciado a sus hoteles son grandes empresas que cotizan en
bolsa, algo no visto con anterioridad en el mercado estadounidense. Muchos
propietarios hoteleros se embarcaron en una maratón de compras durante el último
auge, algo que los dejó con una sobrecarga de deuda.
Tal vez el embargo hotelero de más alto perfil en esta recesión fue el que
afectó a Sunstone, de San Clemente, California, que informó en junio que dejó de
realizar pagos a su hipoteca titularizada de US$65 millones sobre el hotel W de
San Diego y que planeaba entregar la propiedad a un agente especial que
gestionaba su hipoteca. La noticia fue relevante porque el W es un importante
hotel de lujo en el centro de San Diego y Sunstone estaba entre los primeros
fondos de inversión inmobiliaria que cotiza en bolsa en declarar su intención de
devolver su hotel en esta recesión.
Ni los prestamistas ni los mercados han castigado a Sunstone por haber cedido
los derechos del W en San Diego. Tres semanas después de anunciar su decisión a
comienzosde junio, la empresa y sus bancos finalizaron una renegociación de su
línea de crédito con cláusulas más flexibles.
"En este ciclo, ceder los derechos de una propiedad a un prestamista ya no
tiene el mismo estigma que en el pasado", dijo Bjorn Hanson, profesor asociado
de hotelería de la Universidad de Nueva York.