a brutal recesión está despejando el camino para los inversionistas buitre
como nunca antes.
Nuevos datos muestran que los acuerdos de empresas con deudas en dificultades
—en los cuales los acreedores usan su posición para tomar el control de empresas
con problemas— casi duplican el ritmo de 2008 en Estados Unidos. Unos 140
acuerdos se han alcanzado durante 2009, en comparación con las 102 transacciones
durante todo el año pasado, según datos de la firma de investigación Dealogic.
Esas cifras también incluyen tomas de control corporativas, que abarcan una
amplia variedad de transacciones relacionadas con bancarrotas,
reestructuraciones, recapitalizaciones o liquidaciones.
Los acuerdos en conjunto están valorados en US$84.400 millones, lo que supera
ampliamente la cifra de US$20.000 millones de 2008. E involucran a empresas de
casi todas las ramas de la economía estadounidense, desde el fabricante de
autopartes Delphi Corp., hasta el minorista Eddie Bauer, pasando por la cadena
de hoteles Extended Stay America.
En muchos de estos casos, a los acreedores no les preocupa recibir sus pagos
mensuales, sino que más bien usan sus posiciones para tratar de quedarse con la
empresa. Es el equivalente de un banco que le otorga un préstamo al propietario
de una vivienda con la intención de embargarla cuando el deudor entre en mora.
Ese tipo de estrategias se utilizan desde hace años y en los círculos
financieros se conocen como "prestar para poseer" o acuerdos "buitre". Pero
nunca antes se habían registrado en estos volúmenes y con tanta velocidad,
afirman banqueros y abogados.
Los prestamistas actuales son "cada vez más fondos de cobertura que tienen en
mente una estrategia de prestar para poseer", afirmó Barry Ridings, el
vicepresidente del directorio de la firma estadounidense de banca de inversión
Lazard Freres & Co. LLC. En las empresas en problemas que no pueden pagar sus
deudas, las juntas directivas piensan que cederles el control a los prestamistas
es "la mejor forma de maximizar el valor", señaló Ridings.
Los acuerdos están cambiando la forma en que trabajan los banqueros y
abogados de Wall Street. Actualmente, los abogados que se especializan en
fusiones y adquisiciones colaboran cada vez más con las áreas en sus firmas
dedicadas a las bancarrotas y con asesores especializados en reestructuración.
Más que trabajar con un interesado que quiere comprar una compañía a cambio de
efectivo o accio‐nes, ahora trabajan con grupos de acreedores que quieren
convertirse en propietarios de una empresa en problemas. El nuevo lema entre los
profesionales de la reestructuración es que la bancarrota es el equivalente
actual a las fusiones y adquisiciones.
Eso se pudo apreciar en junio, cuando el fondo de cobertura Elliott
Management adquirió una participación mayor en un préstamo utilizado para
financiar a Delphi mientras se encontraba en la corte de bancarrota. Esa medida
efectivamente ayudó a bloquear a otros inversionistas que querían adquirir
Delphi.
Antes de acogerse a la protección de las leyes de bancarrota en junio, el
operador de parques de diversiones Six Flags Inc. alcanzó un acuerdo con
prestamistas, incluido Silver Point Capital y Beach Point Capital, para
intercambiar deuda por una participación del 92% en la nueva empresa que surja
del proceso de bancarrota.
Es probable que las oportunidades de cerrar acuerdos similares aumenten. Bank
of America Merrill Lynch estima que este año alrededor de US$145.000 millones en
deuda podrían entrar en cesación de pagos, seguidos de unos US$130.000 millones
el año próximo y US$120.000 millones el año siguiente. Las tasas de
incumplimiento se acercan al 10%, comparadas al 4% en 2008 y menos de 1% en
2007, cuando el crédito se conseguía con facilidad y la economía era sólida.
"Esto continuará durante tres o cuatro años con toda la deuda bancaria que
venza", afirmó Scott Levy, director de fusiones y adquisiciones de empresas en
problemas de Bank of America Merrill Lynch. "El valor absoluto en dólares de la
deuda incumplida proyectada es seis o siete veces mayor" que en la recesión de
comienzos de los años 90.
Algunos de los mejores rendimientos se consiguen en los bienes raíces.
Maguire Properties Inc., uno de los mayores propietarios de edificios de
oficinas del sur de California, afirmó el 10 de agosto que cederá el control de
siete edificios debido a "una cesación de pagos inminente" de los préstamos
respaldados por esas propiedades. La empresa alcanzó un acuerdo para entregar
uno de los edificios, ubicado cerca de Irvine, California, a LBA Realty, una
empresa inmobiliaria que compró su deuda a precio de descuento.
Y a diferencia de los acuerdos tradicionales realizados en secreto, las
cortes de bancarrota suelen hacer públicas las transacciones. Southwest Airlines
Co., por ejemplo, dijo hace poco que haría una oferta para competir por tomar el
control de Frontier Airlines Holdings Inc. fuera de los procedimientos de la
corte de bancarrota, luego de que un juez aprobara un acuerdo inicial para que
la aerolínea fuera comprada por Republic Airways Holdings Inc.