ntecedentes: en el transcurso del hundimiento del
Titanic financiero
neoliberal en Estados Unidos sería muy cruel exigir la contabilidad formal sobre
el destino final de los 787 mil millones de dólares de su rescate bancario
(conocido técnicamente como TARP, por sus siglas en inglés) a sus autoridades
hacendarias de la Reserva Federal y de la Secretaría del Tesoro.
A la indagación de un alerta legislador, el inepto
"gobernador" de
la Reserva Federal, Ben Shalom Bernanke, replicó ignorar el destino de los 500
mil millones de dólares en swaps ofrecidos
en ayuda a sus países satélites en ascuas, incluido el "México
neoliberal" (ver Bajo la Lupa,
29/7/09).
A propósito, en el "México
neoliberal", de cuentas y cuentos alegres como su tutor financiero neoliberal
Estados Unidos, van tres presidentes consecutivos que evaden iniciar (literal)
la auditoría del rescate bancario del Fobaproa/IPAB.
La "auditoría" cordobista-zedillista
del "auditor" canadiense
sin visa ni vista Michael Mackay –por cierto, avalada por el entonces legislador
panista Calderón Hinojosa, y luego avalada por el "transparente" Fox
(quien, con su familia, se benefició del rescate)– fue una vulgar opinión
relativamente subjetiva: una evaluación estimativa muy somera de los
beneficiarios "objetivos" (la
parasitaria cleptoplutocracia local) de la quiebra bancaria.
Lo real es que en México, 15 años después, la ciudadanía ignora el origen y
destino del rescate bancario del "México
neoliberal" (que en el trayecto se
quedó sin banca nacional), lo cual parece consistir en una práctica de
prestidigitación contable muy común en el seno de los miembros del calamitoso
ASPAN.
Hechos: nada menos que Elizabeth Warren, quien encabeza el panel de vigilancia
del Congreso encargado de monitorear el rescate bancario, confesó a Joe
Scarborough (quien conduce el programa muy visto Morning
Joe, de MSNBC, curiosamente
propiedad de la poderosa trasnacional General Electric) que se desconoce todavía
en gran medida el paradero del magno salvamento financiero ocultado en las"cuentas
invisibles" (off-balance
sheet)de los bancos: "en su
aplastante mayoría los activos tóxicos que nos llevaron a este punto (sic)
todavía se encuentran en los estados contables de los bancos".
Elizabeth Warren advirtió sobre el inminente advenimiento de una nueva crisis
comercial hipotecaria, que ha puesto al borde del abismo al sector bancario, en
particular, a los pequeños, que han estado quebrando a pasos acelerados.
Las explosivas confesiones de Elizabeth Warren han sido difundidas profusamente
por The Huffington Post(12/8/09),
del que ella es asidua colaboradora.
No faltarán quienes aduzcan malignamente que a la polémica greco-estadunidense
Arianna Stassinopoulos, dueña del aguerrido portal de corte conservador The
Huffington Post, le brota el
rencor por las heridas debido al desfalco cuantioso que sufrió su no menos
controvertido ex marido Michael Huffington (el texano ex petrolero y ex
representante del Partido Republicano, sumado de empresario cinematográfico) a
manos del siniestro Grupo Carlyle, controlado por el también texano nepotismo
dinástico de los Bush. ¡Ya empezó el pleito financiero intratexano en el seno
del Partido Republicano!
Solamente los neófitos, los cándidos, los desinformadores y quienes desean ser
engañados a su cuenta y riesgo creen el alza milagrosa de las bolsas, sin
soporte tangible, en especial de Wall Street que, a nuestro humilde entender,
puede sufrir una estrepitosa caída al cierre fiscal de octubre.
La cleptopluotocracia bancaria, encabezada por Goldman Sachs (el omnipotente
banco de inversiones apuntalado por la triada de Timothy Geithner, el secretario
del Tesoro; el"gobernador" Ben
Shalom Bernanke, y el consejero ecónomico de Obama, Larry Summers) no le hace el
más mínimo caso a Elizabeth Warren para "reconciliar
(sic) su vergonzoso estado contable".
Por lo menos –a juicio de Elizabeth Warren– se desconoce el paradero de la mitad
de los 700 mil millones de dólares:"ni el Congreso preguntó ni los bancos
explayaron cómo dispondrían del monto". Conste que nos encontramos a inicios
del siglo XXI y en el país que se ostenta alucinantemente como el más virtuoso,
transparente, democrático, libre y respetuoso de las garantías individuales, en
particular, de sus contribuyentes, quienes todavía no acaban de financiar, como
tortura sisifiana, a sus cleptomaniacos verdugos banqueros, los peores enemigos
del género humano.
En forma ingeniosa, Elizabeth Warren comparó a Tim Geithner con los jugadores de
los casinos quienes apuestan "pequeñas
porciones del dinero del rescate en varios puntos de presión económica".
Geithner solamente intenta llenar los agujeros negros de la contabilidad
invisible como en "un tipo de
apuesta de 2 dólares en todas las mesas de juego de Las Vegas".
Además de su destacada responsabilidad de vigilante del Congreso, Elizabeth
Warren, de 60 años de edad, no es una improvisada: experimentada profesora de la
Cátedra Leo Gottlieb de Leyes de la Facultad de Derecho de la Universidad de
Harvard, donde enseña bancarrota, leyes contractuales y ley mercantil.
Hace un poco más de tres meses, la revista Time colocó
a Elizabeth Warren entre "las 100
personas más influyentes del mundo". Pues ni así le hace caso la
cleptoplutocracia bancaria de Wall Street, que se ha de carcajear de sus méritos
académicos y profesionales sobre bancarrotas.
Mis amigos banqueros de Beirut (quienes son considerados entre los mejores del
mundo, por no haber sido seducidos por los cantos de las sirenas especulativas
ni haber apostado alocadamente a los "derivados
financieros") me han comentado que en realidad únicamente 15 por ciento del
total del rescate bancario por 787 mil millones de dólares fue canalizado para
estimular la economía de Estados Unidos, y el restante 85 por ciento fue
deglutido por la banca de Wall Street con el fin de salvarla de la presión de
sus juegos especulativos con los "derivados
financieros". Gran parte del dinero del rescate fue a parar a la bolsa, lo
que explica su alza artificial, para diluir infructuosamente sus incobrables e
incontables (en el doble sentido) activos tóxicos. ¡La triada Bernanke-Geithner-Summers
le tomó el pelo a Obama, un verdadero novato en finanzas y en economía!
Todo el ilusionismo prestidigitador de la cleptoplutocracia bancaria de Estados
Unidos, al unísono de sus controlados multimedia (con sus justas excepciones),
tendrá que inventar nuevos artilugios, después de haber agotado todos sus
recursos mágicos y bancarios, con el fin de impedir el rebrote pandémico de una
enésima crisis financiero del modelo neoliberal que bulle entre los rescoldos
del presente rescate bancario, cuando está a punto de explotar la necesidad de
otro salvamento por 800 mil millones de dólares adicionales del "trío
tóxico": la aseguradora AIG (cuyo macabro historial se encuentra pendiente de
exhumar) y las dos hipotecarias paraestatales Fannie Mae y Freddie Mac, según The
Economist (13/8/0), portavoz del
neoliberalismo global, quien afirma se encuentran en peor estado de
descomposición que los bancos y las automotrices de Estados Unidos.