(IAR
Noticias)
13-Agosto-09
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El primer ministro canadiense Stephen Harper, el presidente de México Felipe Calderón y el presidente de Estados Unidos,
Barack Obama.
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El lunes 10 de agosto fue un día singular. En Guadalajara, México, se reunieron
los tres "líderes" de Norteamérica y lo más destacado de la jornada fue la
presencia del Mariachi Vargas.
Por Carlos Fazio (*) -
Prensa Latina
Al mismo tiempo, a miles de kilómetros, en Quito, Ecuador, los presidentes de
la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), ratificaron su condena al golpe
oligárquico-militar en Honduras y reiteraron que no reconocerán las elecciones
del gobierno de facto.
Además, decidieron convocar a Estados Unidos para tratar el tema de las bases
militares del Pentágono en Colombia.
La de Guadalajara fue otra "cumbre" de la simulación. No hubo nada nuevo. Pura
retórica y humo mediático.
Si acaso hubo muchas fotos y se cumplió con el ritual protocolario, pero, al
menos públicamente, resultó más vacía de contenidos que un "reality show".
Nada sobre una reforma migratoria. Nada sobre ajustes al Tratado de Libre
Comercio de América del Norte (TLCAN). Nada sobre la cancelación de las visas
canadienses a mexicanos.
Falta saber, claro, qué se acordó en lo oscurito.
Lo cierto es que la principal nota del día en México no fue la autodenominada
Quinta Cumbre de Líderes de América del Norte, que reunió a Felipe Calderón, al
primer ministro canadiense, Stephen Harper y al presidente de Estados Unidos,
Barack Obama, sino la existencia de un brumoso proyecto de narcoatentado contra
el mandatario anfitrión.
El curioso incidente, que catapultó a Calderón a los titulares de la prensa
internacional, resultó materia propicia para robustecer el tono de valentía y
triunfalismo con que el inquilino de Los Pinos viene ejerciendo la violencia
reguladora contra los cárteles de la economía criminal.
Tanto fue así, que la oportuna detención de los presuntos sicarios del Cártel
del Pacífico, consiguió el apoyo expreso, casi militante, de Obama y Harper.
Es de hacer notar, también, la peculiar coincidencia entre la milagrosa
detención y el final de la cumbre.
Lo llamativo del caso fue la puntería con que el tema fue insertado en las
declaraciones postreras de la reunión de Guadalajara, lo que hizo pensar en un
final inducido.
Aparte de eso, "The three amigos" se despidieron sin resultados espectaculares.
Sólo que Obama y Harper volverán a reunirse el 16 de septiembre, ya sin el
licenciado Calderón, para discutir sus diferencias sobre el TLCAN.
Resulta que la cláusula "Buy American" incluida en el decreto de estímulo
económico de Obama, con la finalidad de promover el consumo preferente de
productos y servicios estadounidenses, ha causado irritación en compañías
canadienses.
Y es que han sido vetadas de licitaciones en el ramo de la construcción,
ingeniería y alta tecnología, lo que provocó quiebras y pérdidas de empleo en
provincias fronterizas.
Esa evidente forma de proteccionismo no resultó aceptable para el gobierno de
Ottawa.
Muchos se preguntan ya ¿qué sentido tienen esas reuniones trilaterales, si en
los temas de fondo del ámbito del TLCAN, Canadá y Estados Unidos hacen a un lado
a México?
Porque es obvio el ninguneo, que resalta el papel asimétrico de México en Norte
América.
Aparte de eso, Obama esgrimió la zanahoria de un acuerdo migratorio futuro con
México, y Harper no se movió un milímetro de la draconiana decisión de su
gobierno de imponer visas a los viajeros mexicanos.
Otra cuestión fue el giro novedoso del ilusionista Obama, para lavarse las manos
con respecto al cuartelazo de factura estadunidense en Honduras.
Obama llamó "hipócritas" a los "críticos" que le piden que intervenga para
quitar al sátrapa Micheletti y Cía., y dijo que ya no quiere que Estados Unidos
siga siendo el policía del mundo.
Una forma brillante, pero falaz e hipócrita de eludir responsabilidades, dado
que Obama debe saber que la verdadera no intervención en el caso Honduras,
consistiría en suspender de tajo la ayuda económica y militar al régimen de
facto, para que este cayera.
Toso eso lleva a pensar que la administración Obama hace tiempo que tomó la
decisión de tolerar a los gorilas hondureños, pese al repudio internacional.
A su vez, la inconsistencia del nuevo discurso imperial, queda exhibida en la
contradicción aparente entre no querer ser el gendarme mundial y negociar la
instalación de cinco nuevas bases militares del Comando Sur en Colombia.
El asunto de las bases en Colombia, que llevó al presidente venezolano Hugo
Chávez a advertir, en Quito, que soplan "vientos de guerra" en la región, será
tratado el 24 de agosto por los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores de
la UNASUR.
De aquí a entonces, Barack Obama tendrá tiempo para preparar su nuevo acto de
magia.
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(*) El autor es un reconocido articulista de la prensa mexicana y colaborador de
Prensa Latina.
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