(IAR
Noticias)
09-Julio-09
Por una cantidad oscilante entre los 25.000 y los 250.000 dólares, el
Washington Post ofrece a lobistas y ejecutivos acceso discreto y no
confrontativo “al pequeño puñado de poderosos”: funcionarios de la
administración Obama, miembros del Congreso y los propios periodistas y
editores del periódico.
Por
Christopher Haye (*) - plano-sur.org
La corruptora influencia de los intereses ligados al dinero está tan
establecida a estas alturas, que es como una historia de perro que muerde a
hombre: es difícil encontrar algo nuevo y formas atractivas de contarlo. Pero
afortunadamente para nosotros, los cronistas de esa rutina, la rotunda
profundidad, la increíble amplitud y la audacia de la corrupción siguen
creciendo a ritmos tales, que seguir sus perfiles vale (deprimentemente) la
pena.
Lo último es la revelación de que el Washington Post se ha convertido en una
especie de intermediario para lobistas empresariales, organizando discretos
almuerzos con funcionarios claves de la Casa Blanca, almuerzos a los que los
lobistas pueden asistir por el módico precio de 25.000 dólares. Mike Allen, de
Politico, ha publicado este (excelente) scoop:
Por una cantidad oscilante entre los 25.000 y los 250.000 dólares, el Washington
Post ofrece a lobistas y ejecutivos acceso discreto y no confrontativo “al
pequeño puñado de poderosos”: funcionarios de la administración Obama, miembros
del Congreso y los propios periodistas y editores del periódico.
La estupefaciente oferta se detalla en un folleto que el pasado miércoles llegó
a manos de un lobista de los servicios de asistencia médica, quien lo puso en
conocimiento de un periodista porque, dijo, consideraba que había un conflicto
de intereses cuando un periódico cobraba por facilitar el acceso a, como decía
el folleto, sus “periodistas especializados en asistencia médica y su personal
editor”.
La oferta –que, en substancia, convierte a una institución periodística en una
entidad facilitadora de encuentros entre lobistas y funcionarios públicos– es un
nuevo indicio de los extremos a que pueden llegar las empresas propietarias de
medios de comunicación para hacerse con ingresos en una época en que la mayoría
de los periódicos está bregando por la supervivencia.
Y es un signo del cambio de los tiempos el que un lobista regañe al Washington
Post, afeándole éticamente sus prácticas.
Hasta ahora, el grueso de las críticas se han centrado –correctamente– en el
Washington Post, pero lo que yo querría saber es lo siguiente: ¿quién tenía
pensado asistir en la Casa Blanca? Y quien fuera que tuviera pensado asistir,
¿era consciente de que se trataba de una sesión de cabildeo excelentemente
remunerada? Y si así fuera, ¿no deberían exigirse responsabilidades por permitir
la puesta en la moneda del acceso a funcionarios?
*****
(*)Christopher Hayes es un reconocido analista y crítico cultural
norteamericano, editor de la revista In These Times.
Traducción para www.sinpermiso.info: Leonor Març.
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