(IAR
Noticias)
23-Junio-09
La Oficina
de Inteligencia y Análisis del Departamento (ministerio) de
Seguridad Interior de Estados Unidos retiró de circulación un
informe en el que advertía sobre la posibilidad de actos violentos a
manos de grupos extremistas de derecha.
Por Bill Berkowitz (*) - IPS
Entre los factores que alentarían el fenómeno,
según el estudio, figuran la elección como presidente de un negro,
Barack Obama, la crisis económica, la escalada del desempleo y la
previsión de regulaciones más estrictas a la posesión de armas de
fuego.
El informe, titulado "Extremismo de derecha: Actual clima económico
y político alimenta su radicalización y reclutamiento", recibió de
inmediato encendidas críticas de expertos conservadores, a tal punto
que fue luego retirado de circulación.
La secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, dijo ante el
Congreso legislativo este mes que "la distribución del reporte no
había sido autorizada".
Una de las conclusiones del estudio fue especialmente urticante.
"Los veteranos (de guerra) que retornan poseen destrezas y
experiencias que resultan atractivas para los extremistas de
derecha", señala el capítulo "Militares veteranos contrariados".
La oficina que elaboró el estudio "está preocupada de que los
extremistas de derecha intenten reclutar y radicalizar a los
veteranos que retornan para impulsar su capacidad de violencia",
agrega.
"La disposición de un pequeño porcentaje de militares a unirse a
grupos extremistas en los años 90 porque estaban descontentos,
desilusionados o sufriendo los efectos psicológicos de la guerra se
está reiterando hoy", alerta.
El informe recuerda que otro, elaborado el año pasado por el Buró
Federal de Investigaciones (FBI) sobre el movimiento supremacista
blanco, observaba que "algunos militares veteranos que retornan" de
las guerras en Iraq y Afganistán "se unieron a grupos extremistas".
El último estudio coincide con una evaluación del no gubernamental
Centro Sureño para Estudios Legales sobre la Pobreza (SPLC), el cual
consideraba ya en 2006 que, al tornar menos estrictos los criterios
de reclutamiento, las fuerzas armadas admitieron el ingreso de "gran
cantidad de extremistas neonazis y skinheads" ("cabezas rapadas",
buena parte entre ellos de ideología racista).
El periodista Matt Kennard dedicó este mes un extenso artículo al
respecto en la revista electrónica Salon.com. "Desde el inicio de
las guerras en Afganistán e Iraq (…) las fuerzas armadas han
aceptado 'dispensas morales' en muchos casos, permitiendo el
ingreso, incluso, de reclutas con antecedentes penales", anotó.
Además, los reclutadores parecen haber olvidado las reglamentaciones
que ordenaban el rechazo de miembros de grupos que postulan el odio
racial y religioso.
"Las regulaciones poco exigentes abrieron las puertas de las fuerzas
armadas a neonazis, supremacistas blancos y pandilleros, con
consecuencias drásticas", agregó Kennard. "Hubo nazis acusados de
delitos dentro de cuerpos militares, o vinculados con gestiones de
reclutamiento a la derecha blanca."
El SPLC, que analiza desde Alabama las actividades de los grupos que
profesan el odio racial y religioso, organizaciones neonazis ya se
han infiltrado en las fuerzas armadas.
Entre ellos figura la Alianza Nacional, cuyo fundador, el fallecido
William Pierce, escribió "The Turner Diaries", novela de enorme
repercusión que inspiró al extremista Timothy McVeigh, ejecutado en
2001, a cometer en 1995 el atentado con explosivos que acabó con 168
vidas en Oklahoma.
"Hemos visto un graffiti de la Nación Aria en Bagdad, y eso es un
problema", indica una investigación del Departamento (ministerio) de
Defensa citada por el SPLC en su informe.
Los reclutadores de las fuerzas armadas "admiten a sabiendas a
neonazis y supremacistas blancos, y los comandantes no los
destituyen aun después de identificarlos como extremistas o
pandilleros", sostuvo Scott Barfield, portavoz del Departamento de
Defensa.
El cambio subrepticio de la política de reclutamiento tuvo su origen
en la falta de alicientes para el ingreso de nuevos miembros a las
fuerzas armadas.
"No quieren hacer mucha bulla sobre los neonazis en sus filas,
porque los padres que ya están preocupados por sus hijos muriendo en
Iraq serán aun más reticentes a que ingresen, pues los sentirían
expuestos a las pandillas y a los supremacistas blancos", indicó
Barfield.
Pero el Departamento de Defensa había instaurado una "política de
tolerancia cero a los grupos de odio racista" en 1996, luego de
advertir que "McVeigh había abrazado sus ideas de ultraderecha
cuando estaba en el ejército y que reclutó a dos camaradas para
ayudarlo" en el atentado, informó el diario The New York Times en
2006.
Esa política se afirmó al constatase que "tres paracaidistas blancos
fueron condenados por la matanza de una pareja de negros para
'ganar' tatuajes, y que otros 19 fueron destituidos por participar
en actividades neonazis", agregó entonces el periódico.
Matt Kennard anotó que "la prohibición total" al ingreso de soldados
"a organizaciones racistas parece haber sido levantada, aunque la
proliferación de supremacistas blancos en las fuerzas armadas es
difícil de tragar".
El experto en movimientos racistas Leonard Zeskind dijo a IPS que
"habrá, sin dudas, un pequeño incremento en la violencia" racista
porque "estos tipos" (los veteranos que regresan al país desde Iraq
y Afganistán) se han dedicado "a resolver problemas con armas de
fuego en los últimos años".
De todos modos, el informe del Departamento de Defensa Interior
ofrece apenas "una pequeña tajada" de la situación penosa de los
veteranos que regresan a Estados Unidos, entre los que cunden los
desórdenes de estrés postraumático, recordó Zexkind, autor de "Blood
and Politics: The History of the White Nationalist Movement from the
Margins to the Mainstream" ("Sangre y política: La historia del
movimiento nacionalista blanco de los márgenes a la pasividad").
"Buena parte del fenómeno se manifiesta en un aumento de los
suicidios y de la violencia doméstica", advirtió.
******
(*) Bill Berkowitz es un conocido analista y observador del movimiento
conservador estadounidense. Su columna Conservative Watch pasa
revista a las estrategias, protagonistas, instituciones, victorias y
derrotas de la derecha estadounidense.
|