a base militar americana en Kentucky, en el centro de Estados Unidos,
ha suspendido durante tres días sus actividades, debido a una
inquietante ola de suicidios entre los soldados, según ha anunciado el
comandante de la base, el general de la Brigada, Stephen Townsend.Fort
Campbell ha registrado la mayor tasa de suicidios de las Fuerzas Armadas
americanas, con al menos 11 casos confirmados, dos de ellos la semana pasada.
El estrés provocado por la violencia de los combates en Irak y
Afganistán y el aumento de la duración de las misiones en estos
países son algunas de las posibles causas del aumento de los suicidios en la
Armada americana.
"Todo esto es malo para los soldados, para las familias, para nuestras
unidades, para esta división, para nuestra Armada y nuestro país.
Los suicidos en Fort Campbell deben terminar", declaró el general Townsend.
Y añadió: "El suicidio es una solución permanente a un problema que
sólo es provisional. Cualquiera que sea la gravedad del problema,
creedme, no es el fin del mundo", aseguró el mando en la base para calmar a
sus soldados.
El año pasado, 128 soldados pusieron fin a sus vidas frente a los 115 de
2007. Ante los 64 suicidios que se han producido a lo largo
de este año, las Fuerzas Armadas temen sobrepasar el récord de 2008.
El Ejército está preocupado por el estado de salud mental de sus
tropas. El pasado 11 de mayo, el sargento John Russell abrió fuego en
un centro médico que curaba los traumatismos de guerra, mató a cinco de sus
camaradas e hirió a otros tres.
El jefe del Estado Mayor del Ejército, Mike Mullen, ha recomendado a los
soldados informar de los problemas de sus compañeros y prestarles ayuda. Pero,
según una encuesta de la Asociación americana de psicología realizada en 2008,
el 61% de los hombres y mujeres alistados en el Ejército aseguran que
una ayuda psicológica tendría un impacto negativo en su carrera y un
53% opina que dañaría su imagen ante los compañeros.