(IAR
Noticias)
30-Mayo-09
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Irene Khan |
El lado oculto de la crisis económica
mundial es una extendida represión de los derechos humanos, alertó
este jueves la secretaria general de Amnistía Internacional, Irene
Khan, en la presentación del Informe 2009 de la organización.
Por
Sanjay Suri - IPS
"La crisis económica está agravando problemas de
derechos humanos preexistentes, como la marginación de los pueblos
indígenas, la situación de desalojos forzados de habitantes de
tugurios y la crisis de los refugiados y migrantes", declaró en una
entrevista con IPS.
La recesión también está creando nuevos problemas, añadió. "Durante
el año pasado vimos gente saliendo a protestar a las calles en 17
países, y cuando eso ocurrió los gobiernos, particularmente los de
inclinación autoritaria, respondieron a esas manifestaciones de
maneras muy duras", dijo.
"Hemos visto gente asesinada en Túnez, en Camerún, hemos visto a la
policía usar una fuerza excesiva en otros lugares como Egipto, Malí,
Senegal. Estamos viendo más represión a partir de la recesión",
señaló.
Aparte de los impactos de la recesión sobre las personas, "algunos
problemas muy importantes en materia de derechos humanos no están
concitando la atención y los recursos que necesitan. Hablo de
asuntos como la violencia contra las mujeres, y también de
cuestiones como los conflictos armados en (la occidental región
sudanesa de) Darfur o Somalia o Congo o Afganistán o Pakistán", dijo
Khan.
Los gobiernos están dedicados a "enderezar el mercado nuevamente.
Pero el mercado no va a abordar los problemas de derechos humanos",
sostuvo.
En cuanto a los paquetes de recuperación económica, Khan señaló que
estos deberían ocuparse también de los pobres, y no centrase
solamente en hacer que las empresas y los bancos se recuperen.
"Si no se aborda la pobreza, entonces no se tendrá un plan de
recuperación económica sustentable", agregó.
El Banco Mundial había dicho que unos 53 millones de personas
estaban volviendo a la pobreza a consecuencia de la recesión,
recordó Kahn.
"El año pasado, la crisis alimentaria afectó a aproximadamente 150
millones de personas. Eso significa que se borraron todos los
avances logrados en la última década", dijo.
Amnistía Internacional, con sede en Londres, considera que la
recesión se constituyó en el segundo gran golpe a los derechos
humanos, luego de "guerra contra el terrorismo" lanzada tras los
atentados del 11 de septiembre de 2001, que dejaron 3.000 muertos en
Nueva York y Washington.
"En el pasado vimos a los gobiernos usar la seguridad como argumento
para debilitar los derechos humanos. Lo que vemos ahora es que la
crisis económica ha producido otro imperativo para los gobiernos,
que nuevamente los están ignorando", dijo Khan.
"Así que el escenario del 11 de septiembre (de 2001) pasó a ser una
suerte de escenario del 15 de septiembre", indicó, en alusión a la
fecha del año pasado en que colapsó el banco Lehman Brothers,
desatando la crisis.
"Por razones económicas --ya sean excusas o deliberadas,
probablemente una combinación de ambas--, los gobiernos quieren
evitar centrarse en los temas de derechos humanos", añadió.
Amnistía lanzó la campaña "Exige dignidad" para luchar por los
derechos amenazados por la crisis económica, y por los sectores
ignorados a consecuencia.
Con esa iniciativa "queremos poner fin a los abusos de los derechos
humanos que crean pobreza y mantienen a la gente pobre. Estamos
mirando a la pobreza como un tema no solamente de ingresos, sino
también de derechos de las personas que viven en la pobreza: su
participación, acceso equitativo a los derechos humanos y,
particularmente, responsabilización de los gobiernos, las
instituciones financieras y las empresas", dijo Khan.
Amnistía hará campaña para poner fin a los desalojos forzados de
habitantes de tugurios, aseguró, y trabajará para garantizar que las
mujeres tengan voz en materia de derechos sexuales y reproductivos,
además de "exigir la responsabilidad corporativa" de la industria
extractiva.
Según Khan, la cuestión fundamental es "el empoderamiento de las
personas que viven en la pobreza". "La mejor estrategia es sus
derechos a la participación: su voz, la transparencia y
responsabilidad de los gobiernos, a fin de que puedan hacer que sus
gobiernos se responsabilicen, y ellos también puedan participar en
las decisiones que los afectan", afirmó.
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