l número uno estadounidense del automóvil se había
fijado como objetivo obtener el acuerdo del 90% de los tenedores de su deuda.
GM proponía a sus acreedores que convirtieran sus obligaciones en acciones
del grupo. En el esquema presentado inicialmente, estos últimos recibían el 10%
del capital del constructor, lo que había llevado a sus representantes a
considerarse perjudicados en relación con otros acreedores. Dado que la oferta
no fue bien recibida, el grupo anunció en un comunicado que no sería llevada
adelante.
El consejo de administración de GM se reunirá para tomar medidas que tengan
en cuenta el fracaso de su oferta.
La reestructuración de 27.200 millones de dólares de deuda no garantizada era
una de las condiciones del Tesoro estadounidense para evitar la quiebra del
constructor. Esa reestructuración sigue teniendo plazo para el primero de junio.
Según una fuente cercana a la negociación, el gobierno de Washington había
anticipado el fracaso de la oferta. "No es algo que atemorice al gobierno",
indicaban desde el martes, tomando nota de la falta de interés de los
acreedores.
Por otro lado, este miércoles GM transfirió a su filial alemana Opel el
control de sus fábricas y sus patentes en Europa, dijo a la AFP un portavoz de
Opel.
Hoy tendrá lugar en Berlín la última reunión para definir al mejor postor
para comprar al fabricante. La jefa del gobierno alemán,
Angela Merkel, entablará los debates a las 19H00 GMT con altos responsables
políticos alemanes y estadounidenses y los representantes de las tres firmas
oficialmente candidatas a la compra: el fabricante de autopartes Magna, el
holding de Bruselas RHJ Internacional y el constructor italiano Fiat. El
gobierno alemán confirmó haber recibido también una candidatura de última hora
de una firma china.
Debido a las sucesivas reestructuraciones de General Mortors, una eventual
quiebra sería menos dañina que hace unos años y representaría la cuarta en
importancia en la historia reciente de Estados Unidos.
Con 91.000 millones de dólares de activos a finales de 2008, el grupo llega
después del banco de inversiones Lehman Brothers (septiembre 2008, 691.000
millones de activos), el banco comercial Washington Mutual (septiembre del 2008
328.000 millones de activos) y el grupo de telecomunicaciones
WorldCom (julio de 2002, 104.000 millones de activos).
Ante lo que parece una quiebra inevitable, el Tesoro ha diseñado un nuevo
esquema para la empresa. Según el diario Wall Street Journal, el Estado Federal
aceptaría una participación en el capital de la firma del 70%, lo cual refleja
las sumas colosales que tendrá que inyectar en el grupo durante la duración de
su restructuración supervisada por la justicia.
La administración Obama estaría dispuesta a inyectar hasta 50.000 millones de
dólares para evitar una liquidación que tendría consecuencias en cadena para el
conjunto de la economía.
El Tesoro advirtió sin embargo de que en caso de quiebra los actuales
accionistas perderán todo y que los tenedores de títulos de deuda no garantizada
recibirán solo una fracción de lo que se les debe.
El Estado Federal también puntualizó que sólo será accionista "por un breve
periodo" y que su intención era jugar "un papel tan mínimo como fuera posible",
declaró el martes una fuente cercana al proceso.
La eventual quiebra de GM sería mucho más complicada que la de su rival menor
Chrysler, que no cotiza en bolsa y tiene menor desarrollo internacional.