as enérgicas medidas tomadas bajo el Acta de Prácticas Corruptas en el
Exterior (FCPA, por sus siglas en inglés) ahora se extienden a los cinco
continentes y penetran a todas las industrias. Entre las compañías que están
siendo investigadas por el Departamento de Justicia se encuentran la empresa
informática Sun Microsystems Inc. y la petrolera británico-holandesa Royal Dutch
Shell PLC, según revelaron las empresas.
Al menos 120 empresas están bajo investigación, según Mark Mendelsohn, un
subdirector de la división del Departamento de Justicia que supervisa a los
fiscales, frente a 100 a fines del año pasado.
La ofensiva empezó como consecuencia de una serie de escándalos empresariales
al principio de esta década, incluyendo el colapso del gigante energético Enron,
que generó un nuevo movimiento de reformas corporativas.
Actualmente, empresas de EE.UU. están trabajando para ver si están en riesgo.
En algunos casos, las compañías han llamado al Departamento de Justicia para
confesar casos, con la esperanza de obtener indulgencia.
"Si los llamamos antes de que nos llamen, no querrían estar en ese lugar",
dijo Mendelsohn.
La ley prohíbe a las empresas estadounidenses a pagarles, u ofrecer pagarles,
a funcionarios de gobiernos extranjeros o empleados de compañías estatales para
obtener una ventaja competitiva. Abarca regalos u ofrecimientos no monetarios,
además de pagos en efectivo. La ley está escrita de manera amplia, lo que está
generando un ejército de consultores —algunos de los cuales alguna vez
procesaron casos de coima para el Departamento de Justicia— que ofrecen
interpretar las áreas poco claras.
Varios gigantes multinacionales han sido blancos. En diciembre, el
conglomerado industrial alemán Siemens AG acordó pagar US$800 millones en multas
a EE.UU. para resolver un caso de soborno. En febrero, las compañías Kellogg
Brown & Root LLC y su antigua casa matriz, Halliburton Co., acordaron pagar un
total de US$579 millones en relación a un caso de coima en Nigeria.
Contratar a un consultor para prevenir problemas internamente puede ser
costoso. Por ejemplo, una firma de investigación global, Nardello & Co., señala
que cobra desde US$7.500 por cada empleado que quiere investigar una compañía.
La factura puede aumentar rápido si el empleado trabaja en varios países.