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Es hora de acabar con los rescates: los muchachos de
la banca están bien |
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(IAR
Noticias)
21-Mayo-09
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Obama y el secretario del
Tesoro, Timothy Geithner (a la izquierda) en una conferencia, antes de la
investidura del actual presidente de EEUU. |
El Secretario de Tesorería Timothy Geithner dijo al país la semana pasada que
los bancos están fundamentalmente bien según indican las pruebas de estrés
aplicadas a los 19 bancos más grandes del país.
Por Dean Baker(*) -
The Guardian
El anuncio del Secretario
Geithner puede que no parezca del todo correcto. Al fin y al cabo, el peor
escenario considerado por las pruebas de estrés asumía que el desempleo
alcanzaría un promedio del 8'9% para todo el año 2009, y ya alcanzamos esa cifra
la semana pasada, pero aun así confiemos en la palabra del Secretario de
Tesorería.
Así pues, se nos dice que los bancos tienen los medios necesarios para superar
el bajón. Si esto es así, ¿por qué deberíamos de gastar cientos de de miles de
millones de los dólares del contribuyente para mantener a flote a esas
instituciones saludables?
Mientras los bancos estaban en sus lechos de muerte existía el argumento
plausible de que los dólares del contribuyente eran necesarios para evitar que
el sistema financiero colapsara. Pero si los bancos gozanahora, según la
Tesorería, de buena salud, entonces es hora de que los bancos dejen de confiar
en las donaciones de los contribuyentes.
En primer lugar y ante todo, esto significaría poner fin al programa Alianza de
Inversión Pública y Privada (Public Private Investment Partnership, PPIP)
diseñado para eliminar los activos tóxicos de las cuentas de los bancos. El
programa PPIP implicaba un subsidio masivo a los bancos que otorgaba una enorme
influencia a los compradores de los activos tóxicos, al tiempo que les asignaba
un riesgo muy pequeño.
La historia básica era que si un inversor ponía sobre la mesa un millón de
dólares, el gobierno pondría hasta 13 millones de dólares. El inversor tendría
la oportunidad de sacar beneficio de 7 millones de dólares de esta inversión (su
millón mas 6 millones del dinero del gobierno), pero no podría perder más de un
millón de dólares. El gobierno sacaría beneficio o pérdidas de los otros 7
millones de dólares que puso directamente.
Incluso asumiendo que no hubieron trampas por parte del PPIP (los bancos podrían
haber pagado a terceros para aumentar el precio de sus activos), esta estructura
de incentivos empujaría a los inversores a pujar mucho más por los activos
tóxicos de lo que hubieran hecho en un mercado libre. El resultado probablemente
sería que muchos inversores incurrirían en grandes pérdidas con los dólares de
los contribuyentes.
Si los bancos fueran muertos vivientes sin esperanza, quizá habría una razón
para este tipo de subsidio financiado por los contribuyentes que permitiera
limpiar los libros de contabilidad y permitir que los bancos empezaran a prestar
de nuevo. Pero si el Secretario Geithner nos está diciendo que los bancos están
sanos, ¿no podemos dejar que simplemente vendan sus préstamos en el mercado como
todos los demás? ¿Cuál es el argumento para defender este programa de beneficios
especial que disfrutan los bancos?
Por supuesto los beneficios bancarios van más allá del PPIP. Los bancos tienen
la autoridad de emitir cientos de de miles de millones de dólares en forma de
bonos que vienen con una garantía explicita del la Corporación de Seguros del
Depósito Federal (Federal Deposit Insurance Corporation, FDIC). Este es un
subsidio de tasas de interés substancial, especialmente para los bancos con más
riesgo. Los ahorros de una garantía del gobierno pueden fácilmente alcanzar los
4 puntos porcentuales de interés. Si un banco ha tomado prestando 30 mil
millones de dólares bajo este programa (como es el caso para los bancos más
grandes), esto se convierte en un regalo financiado por el consumidor de 1'2 mil
millones de dólares por año.
Además de las garantías de la FDIC, los bancos también se benefician de una
variedad de facilidades de préstamos establecidas de forma especial por el
Consejo de la Reserva Federal. Estas facilidades permiten a los bancos tomar
prestado en secreto y posiblemente pagando tasas de interés substancialmente mas
bajas para tomar prestada la misma cantidad en el sector privado. La Reserva
Federal tiene actualmente cerca de 2 billones de dólares en préstamos pendientes
(una gran porción de estos préstamos es para compañías no financieras) que
fueron emitidos a través de estas facilidades especiales. Si los bancos están
hoy en forma, entonces debería ser hora de cerrar estos canales especiales y
permitir que los bancos confíen de nuevo en la financiación del mercado.
Debería ser hora, finalmente, de cerrar la ventana del American International
Group (AIG). Muchos de los bancos más grandes, incluyendo Goldman Sachs y J.P.
Morgan, han comprado productos derivados de la división de productos financieros
de AIG. Si se hubiera permitido que AIG colapsara el pasado otoño, la mayor
parte de esos derivados carecerían de valor. Sin embargo, el gobierno intervino
y decidió honrar de pleno las obligaciones de AIG.
Este compromiso por parte del gobierno fue muy útil para los bancos. Goldman
Sachs en concreto saco buen provecho, embolsándose 12'9 miles de millones de
dólares con los productos derivados que se hubieran convertido en papel mojado
sin la intervención del gobierno. Si los bancos están bien, ¿qué tal si les
dejamos acarrear con las consecuencias de sus decisiones de inversión en lugar
de endosarnos los costes de sus errores al resto?
En breve, deberíamos de ver en los resultados de las pruebas de estrés, buenas
noticias. Basándonos en lo que el Secretario Geithner ha dicho a la prensa, los
rescates deberían de acabar. Es hora de que los bancos se mantengan sobre sus
propios pies y de que saquen las manos de nuestros bolsillos.
******
(*)Dean Baker es co-director del Center for Economic and Policy Research (CEPR).
Es autor de Plunder and Blunder: The Rise and Fall of the Bubble Economy.
Traducción para Sin Permiso: Sandra González.
© The Guardian
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